Confirmaciones Festivales, Noticias

20 nombres se unen al cartel del Sonorama Ribera

Estos últimos 20 días, como ya se anunció con la confirmación de Santiago Auserón, el Sonorama nos ha ido dejando un nombre más del cartel a diario. Finalmente, estos son los últimos confirmados para el 20º aniversario del festival que se celebrará en Aranda de Duero los días 10 a 13 de agosto.

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El primero de los confirmados fueron unos ya veteranos Sidonie, quienes presentarán su último trabajo, en el cual, al igual que el festival, rinden homenaje a toda la música pop española. Al grupo liderado por Marc Ros lo podremos ver también en nuestro WAM Estrella Levante y en el Low Festival de Benidorm. La lista de nombres que siguieron a los catalanes es amplia y sobre todo, variada.

Entre el resto de nombres vemos habituales del festival como otros veteranos como son La Habitación Roja e incluso sonidos más duros como los de El Drogas o Berri Txarrak (estos últimos ya estuvieron en la pasada edición de 2015). Junto a esta serie de nombres tan veteranos también encontramos a jóvenes que están dando mucho que hablar, como es el caso de Siloé. Este año también tendremos otros géneros como el rap de El Langui o la electrónica de Bearoid. Por último, hoy han cerrado esta larga tanda de confirmaciones con otro viejo conocido: Xoel López.

La lista completa de confirmados es la siguiente: Sidonie, Tórtel, Berri Txarrak, Embusteros, Enric Montefusco, Bearoid, The Grooves, El Langui, Sexy Zebras, La Habitación Roja, Cronómetrobudú, Siloé, Aurora & The Betrayers, Full, El Drogas, Yoghourt Daze, SuperSkunk & Sobrinus (Generación X), Mostaza Gálvez, Ramón Mirabet, Varry Brava y Xoel López.

Se unen así a un cartel al cual se unieron en los días anteriores Santiago Auserón, Loquillo y Niños Mutantes y que comenzaron a formar nombres de la talla de Iván Ferreiro, Coque Malla, El Mató a un Policía Motorizado, Nacho Vegas, Kokoshca, El Lado Oscuro de la Broca, etc…

Las entradas para el festival, que como es habitual, incluyen camping, cuestan 60€ + gastos, y se pueden comprar en su página web.

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Crónicas, Festivales

Y llegamos a la última jornada del Sansan Festival 2016

Hoy terminamos las crónicas del Sansan Festival, del cuál ya habéis podido leer nuestras impresiones de las tres primeras jornadas. El domingo fue un día que, o bien por el cansancio acumulado o bien por el poco interés en los conciertos programados a las horas clave, pasó casi desapercibido. Aún así, otro de los mejores conciertos fue a media tarde.

Sexy Zebras por Lola López

Los Sexy Zebras eran los encargados de abrir la tarde, y el retraso hizo que pudiéramos disfrutar de todo su concierto. Como acostumbran, tocaron a una hora no del todo buena para ellos (las dos veces que he visto a este trío, a las 6 de la tarde), pero el discreto público no paró de botar, y en un par de ocasiones nos animamos a formar unas pequeñas ollas. El sonido, salvo por los repetidos acoples, no sufrió más de lo normal, tal vez por lo crudo de su sonido, que no deja de recordarnos en ocasiones a Royal Blood. Con el trío madrileño y su derroche de energía botamos como en ningún concierto, eliminando tensiones y liberándonos de todo por un momento.

Sin interés ni por Christina Rosenvinge ni por Veintiuno (el último de los grupos recolocados), nos pasamos por la discoteca donde actuaba este último (atraídos por la cerveza, como una gran cantidad de los asistentes), pero no prestamos atención al mismo mas que con la versión que, el cantante en solitario con un piano, se marca de Chet Faker. Si algo sí nos interesaba era el concierto que daba seguidamente La Maravillosa Orquesta del Alcohol en el escenario Master’s.

La M.O.D.A. por Lola López

Con ya algo más de público pero sin la sensación del llenazo que un grupo como La M.O.D.A. se merece, todo el público, servidor incluido, disfrutamos y cantamos todas y cada una de sus canciones, metidos de lleno en el concierto del grupo burgalés. Enérgicos desde el principio, el cantante y, si no recuerdo mal, el guitarrista se bajan y suben a la barandilla con un bombo en las ‘Flores del Mal’, enloqueciendo entonces las primeras filas. Pero sin duda, el clímax llega en la esperadísima ‘Hay un fuego’, cuyo principio cantamos (o mas bien gritamos) ‘a pelo’ con el cantante, poniéndosenos los pelos de punta de forma irremediable. La Maravillosa Orquesta ha nacido por y para el directo, y son uno de esos grupos de cita obligada.

Corremos (como otros tantos) al escenario principal, donde el plato fuerte actuaría en unos minutos. Loquillo es la maestría del rock ‘n’ roll, y lo demostró cuando en su segunda canción paró el concierto a causa de una pelea que se estaba produciendo en las primeras filas. Musicalmente, he de decir que nunca me ha gustado, y fui al concierto a parte de por acompañante, por curiosidad. He de decir que el sonido fue casi impecable, y que había una gran cantidad de gente entregadísima, claramente por el hecho de haber crecido con sus canciones. A mitad de concierto (o incluso antes) decido irme a pillar un asiento (el dolor en la espalda ya era real) y la sorpresa del día es cuando en esa canción que hasta yo mismo corearía, ‘Feo, fuerte y formal’ no oigo tal coro. Supongo que dentro de todo el gentío si se notaría, pero desde la zona VIP-Prensa no se oyó nada (al audio que le envié a unos amigos me remito).

Para servidor y sus acompañantes, el Sansan terminó aquí, y el resto de la noche fue para movernos por el recinto y pasar el rato. Nos acercamos a ver el llenazo de Carlos Sadness, al cual no soportamos musicalmente y cuya estética nos parece un tanto extravagante (atención pregunta, el ukelele, ¿lo toca de verdad o lo lleva colgado por postureo?). Por último, y para quedarnos con un buen sabor de boca en cuanto al tema de la organización, nos damos cuenta de que en la vaya de acceso al escenario, donde se supone que debería de haber un segurata, no hay nadie. De haberlo querido, una fan loca del catalán un tanto avispada podría haber subido al escenario como una espontánea y quien sabe que hubiera sido de su ídolo. Háganselo mirar, no queremos ninguna desgracia en un festival.

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