Crónicas, Festivales

Low Festival Sábado 29 – Ping pong

Me consuelo diciéndome que la intención es lo que cuenta. Porque pese a que empezase a unas tempranas 19:30 en el escenario Matusalem, me hacía especial ilusión asistir al concierto de The New Raemon y McEnroe, aunque no fuese la primera vez que veía a Ramón Rodríguez y Ricardo León actuar conjuntamente. De cualquier manera, un retraso en el autobús que nos llevó del camping al festival nos hizo perdernos la mayor parte del concierto. “Ya se ha acabado nuestro disco”, escuchamos decir a Ramón nada más llegar. Lo que siguió a partir de aquí fueron temas de los dos músicos en solitario, con lo que pudimos disfrutar de temas mayúsculos como La Palma o Rugen las Flores, por parte de McEnroe, y Reina del Amazonas por parte de Ricardo, todas ellas versiones más intensas de lo normal. Bajo un sol no poco intenso, he de añadir.

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Sidonie (fotografía oficial del Low Festival por Javier Rosa)

Acto seguido ponemos rumbo al escenario principal (en el que por suerte predomina la sombra) para escuchar, en mi caso por primera vez, a Nada Surf. Y pese a no haberlos escuchado mucho (ni saberme mucho menos alguna letra), el simpático trío neoyorquino no deja a nadie fuera de su concierto. Hacen partícipe a todo el mundo en la mayor parte de las canciones, las cuales suenan potentes y sólidas, potenciadas por la actitud de cada uno de los miembros del grupo. Hasta el punto de que el bajista, que es español, traduzca en tiempo real algunas estrofas, y pidan ayuda al público para que elija qué tema tocar para cerrar el concierto (Popular), que se ha hecho entretenido hasta para alguien que no los ha escuchado prácticamente nada. Sin duda se merecen una escucha más en profundidad por mi parte.

Ya de nuevo en el escenario Matusalem (porque eso es lo que tiene el Low, a veces pareces ser una pelota de ping-pong entre escenarios) nos sentamos en el césped para escuchar vagamente y de lejos a Neuman (Paco Román), paisano por el que sentimos especial predilección. Y a pesar de todo, en mi opinión, al conjunto murciano le falta una potencia que sí tuvo en otro momento, que hace que el público a esa hora de la noche no acabe de conectar. Con la interminable (para bien o para mal) Sil Fono, volvemos a dejar atrás el escenario mediano para ponernos rumbo al escenario principal para el concierto de Sidonie.

Pero la mayor parte de la gente había tenido nuestra misma idea, y de repente nos vemos inmersos en la marea de gente que se suele formar cada vez que la gente se mueve en masa hacia el escenario Estrella Damm, efecto engrandecido por las escasas entradas al mismo. Así que decidimos nuevamente subirnos a las gradas (benditas sean) para contemplar el océano de cabezas que se acaba de llenar, así como el verdadero espectáculo que iba a organizar Sidonie momentos después, pues montaron la que podría ser considerada la fiesta del POP. En mayúsculas. Con Marc Ros como maestro de ceremonias, una banda que disfruta en el escenario y un público totalmente entregado, interpretan cada tema como si fuera una celebración (Os Queremos, Siglo XX, El Peor Grupo del Mundo) para alcanzar el pico de la catarsis con el que ya es todo un himno festivalero, Carreteras Infinitas. Cantamos y bailamos todos y cada uno de los temas, porque hacen de su fiesta ahí arriba la nuestra, sin dejar a nadie fuera, como en No Sé Dibujar un Perro, en donde sacan carteles con la letra de la canción. Finalmente, Estáis Aquí pone la guinda a un concierto que ha sido, solo de batería incluido, puro espectáculo.

Tras vagar sin rumbo buscando un merecido trozo de césped en el que descansar, y después de ver el escenario Matusalem (totalmente a reventar) con Viva Suecia subidos en él, volvemos al escenario principal para ver otra de las grandes citas del festival, ni más ni menos que Franz Ferdinand. Y en ese momento surge el eterno debate que nos perseguirá hasta el fin de nuestros días: ¿nos metemos en medio de la gente o nos quedamos más atrás para poder bailar a gusto?  Tras encontrar un buen sitio, empezamos a saltar nada más empezar a sonar la música. Y no dejamos de saltar hasta que terminó. Porque si alguien sabe hacer saltar a todo un festival son los de Glasgow. No You Girls, Michael, Love Illumination, nos hacen empapar toda la camiseta. “Yo no me vuelvo a meter en un concierto” oigo decir a RTP, totalmente cubierto en sudor. Pero eso es una buena señal, supongo, lo de sudar y quedarse afónico. Para terminar, con la archiconocida, archicoreada y architodo Take Me Out, pegamos unos últimos y enérgicos botes sincronizados con las miles de personas que estábamos allí, y decidimos abandonar el escenario sin que hubiera terminado aún el concierto. Es lo que pasa cuando no cierras tu setlist con tu mejor tema.

Y ping-pong. Estamos otra vez de vuelta en el escenario Matusalem para ver a Los Punsetes, esta vez con mucho más aire fresco que respirar y la posibilidad de coger una pulmonía de tan calados que íbamos. A pesar de que no es la primera vez que los vemos (RTP escribió una genial crónica de su paso por Murcia el pasado mayo), nunca dejará de sorprenderme, fascinarme e inquietarme a partes iguales la puesta en escena de Ariadna, que más que humana parece una estatua vestida con una alfombra persa. Las dos guitarras comienzan a rugir, en violento contraste con la melódica voz de la vocalista.  A RTP y a mí no nos gusta reprimirnos, y no hacemos sino darlo todo un tema tras otro, porque no es para menos. “El águila calva solo quiere estar muerta”. Se me pone la piel de gallina; la muerte en Los Punsetes no es sino un tema más del que hablar. “Esto es lo que pienso de tu puto grupo”, nos escupe Ariadna en la cara. Y nos gusta. Viva, joder, viva.

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Nada Surf (fotografía oficial del Low Festival por Javier Rosa)

Después de algo así, reconozco que no nos apetecía tocar a The Hives ni siquiera con un palo, así que decidimos descansar en una parcela de césped húmedo, mientras escuchamos a la multitud cantar Walk, Idiot, Walk. Y cuando llega la hora, volemos al Matusalem, esta vez para presenciar un espectáculo totalmente diferente. Son Delorean los que están ahí arriba, uno de las bandas que más ganas tenía de ver en el festival. Porque me parece que lo que hacen es elegante. Ni es electrónica, ni es indie, es algo sobrio y estético. Con la portada de Muzik, su último álbum, de fondo, interpretan sin apenas despeinarse la mayor parte de los temas del mismo, superando con creces mis expectativas sobre cómo iban a sonar en directo. Y te hacen nadar en el mar de figuras geométricas que evocan sus arpegios, y descansar sobre el colchón que son los bajos, mientras te envuelve la atmósfera que crea la voz principal. Son verdaderos expertos en construir ritmos. Suenan los temas del nuevo disco, así como Giro, de su último EP, y temas más antiguos y orgánicos como la genial Dheli, mientras no dejamos de movernos. Cuando acaba no podemos sino dar por concluida esta segunda e intensa jornada de festival.

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Conciertos, Crónicas

Una opinión de mierda más – Crónica Los Punsetes en Sala REM

Los Punsetes llegaban a sala REM con su último trabajo bajo el brazo, “¡Viva!”. Un LP controvertido, lo cual no es nuevo, ya que es un aspecto inherente a su esencia y juegan con ello. Analizando la trayectoria de los madrileños, es lícito pensar que en este disco se limitan a seguir la línea trazada en anteriores entregas, sin sobresaltos. Personalmente, me desligo de esa corriente pues he quedado muy satisfecho con el resultado final. Por lo que me sitúo, con mi absurda libreta de mano, delante del lugar que presumiblemente ocupe el bajista, y me dispongo a escuchar en directo algunos de los temas que me han acompañado en los últimos meses. De paso, pretendo descubrir con mis propios ojos si la leyenda sobre la apática interpretación de Ariadna es cierta.

Pasadas las 23.30 salen los integrantes a escena. Chema en la batería, Luís al bajo, Anntona y Jorge se ocupan de las guitarras, y Ariadna de la voz, la singular y genuina vocalista es la última en situarse. Una entrada bastante austera y poco protocolaria, no hay saludos ni presentaciones.

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Sin previo aviso, se abre la veda.

“Humanizando los polígonos” reverbera en la sala. Todas mis previsiones se diluyen en un instante entre semejante espesura, pues el estruendo inunda el local capitaneado por una línea de bajo impecable y punzante. Quedando así, la voz nítida y franca de la inmóvil Ariadna reducida a un eco espectral y casi intangible, propio de un ente impasible sin el más mínimo ápice de sensibilidad. Sólo soy capaz de distinguir un “sembraremos el caos y la destrucción” tan inquietante como estimulante fluctuando en el ambiente.

Me gusta. Han conseguido el sonido envolvente, potente y anárquico que se intuye durante todo el disco, mas no acaba de desplegarse con tanta contundencia en dicho trabajo. Por lo que me limito a asentir al compás del abrupto sonido con mueca de aprobación, mostrando mi satisfacción por si en algún momento deciden testar las impresiones del público. Lo cual suena absurdo, pues están absortos tratando de desatar una vorágine eléctrica y constante. Tremendamente consolidada, fruto de su dilatado bagaje por escenarios de toda la Península.

Sin tiempo para acoplar mis oídos al ensordecedor ambiente, suena uno de los temas estrella de este último disco, “Mabuse”. Inevitablemente, sigo los pasos de la mayoría de asistentes y me dejo llevar. Entre brincos y gritos, encuentro un momento para la reflexión y trato de analizar las canciones de Los Punsetes, esas que “hablan de cosas que parecen serias, pero en el fondo dan igual”. ¿Qué tendrán sus temas para que, a pesar de la supuesta falta de innovación musical, continúen sumando adeptos? Si instrumentalmente no han inventado nada nuevo. Si la estructura de sus discos es muy similar. Si el tono de voz de Ariadne resulta agresivo e, incluso, ofensivo. Si sus letras son absurdas, poco serias y con aire peyorativo.

Me atrevo a elucubrar, quizá sea porque su indudable carisma les ha permitido forjar un estilo inconfundible, atractivo y poco ortodoxo. Quizá sea porque lo han forjado a base de franqueza y descaro, sin buscar la aprobación de imbéciles con libreta de mano, y con toda la intención de herir sensibilidades. Quizá sea por sus letras irreverentes y sagaces, que se nutren de un lenguaje cáustico y mordaz. O, simplemente, porque sus símiles y metáforas son prodigiosos, en muchos casos “basculando entre lo cómico y lo trágico”. Pues algunos de sus temas podrían ser obras del mismísimo Lope de Vega, son pura tragicomedia. También puede influir su admirable naturalidad para lanzar verdades incómodas, valiéndose de la sátira y de un humor negro como el tizón. Un humor medicinal, puesto que (según la consigna popular) si escuece, sana. A fin de cuentas, acaba por convertirse en una buena forma de afrontar las absurdas e incoherentes situaciones de la existencia, sin perecer en el intento.

Dejando a un lado las insinuaciones, basta una tercera canción para cerciorarnos de que hemos acertado de pleno en la elección del sitio, pues estamos gozando en primera línea de la progresión efervescente del bajista y, por consiguiente, de su alzamiento como pilar fundamental sobre el cual se asienta el caos de guitarras. Dos guitarras que simulan ser hermanas separadas al nacer, homólogas, distinta función pero una misma esencia: la intensidad y la vehemencia con que sus dueños las aporrean.

Las canciones se suceden, “Alphaville”, “Alférez provisional”… Mas es en el momento en que suena “Camino” cuando decido dejar de zarandear la cabeza y fijar mi mirada en el escenario. A ambos lados encuentro a los mencionados guitarristas, uno en cada flanco, enérgicos, dinámicos, inquietos y concentrados en el constante y colérico rasgueo de sus cuerdas. Pero no son ellos los que provocan el desconcierto de los asistentes primerizos, entre los cuales me incluyo. Entre los fervientes guitarristas se sitúa la antagonista idónea, la quietud encarnada, de porte rígido, brazos pendulares y mirada perdida. Ella es la vocalista, que se muestra inalterable, inexpresiva, indiferente, o, como ella se define en esta canción, “de carácter hosco e introspectivo”. Puesto que van ya más de cinco canciones sin alterar ni un milímetro su pose inicial, me asalta la duda; ¿Ariadna es humana o reptiliana? Puede que, simplemente, “piense en serio que si se concentra encontrará una forma de redención, un halo de luz que abrirá una puerta…”

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Por suerte no se avista todavía el final, aunque “Estrella distante” es perfecta para esos momentos, para finales. Una intro tensa y abrumadora, que posee la codiciada virtud de crear expectación. De este modo, llega la confirmación de lo dicho anteriormente sobre el bajista, cada acorde se asemeja a una punzada en la médula. La muerte, silenciosa y estridente, es el tema central de una canción que cierra con un saturado y potente riff de guitarra en un final frenético.

Inconscientemente, me viene a la cabeza ese pretencioso arrogante que me exaspera con sus continuas y gratuitas acotaciones. A pesar de ello, no me siento culpable por pensarlo. Pues, seguramente, para el tipo de mi derecha ese narcisista impertinente sea yo. Esto es una “Opinión de mierda“. 

“Tú puto grupo”, asimismo, mantiene constante el flujo de bilis, todo discurre por su cauce natural, sin aditivos ni colorantes, sin ornamentaciones barrocas ni alardes. Únicamente ingentes dosis de sinceridad salteadas en indolencia, y aderezadas con un chorrito de desdén e ingenio.

A continuación, una ráfaga de hits me ciega. Sufro por la integridad de mis pies, puesto que se encadenan “Arsenal de excusas”, “Tus amigos”, “Me gusta que me pegues” y “Maricas”, entre otros. Lo que, por desgracia, supone la víspera del cierre. Ya que el concierto concluye con “¡VIVA!”, el tema que mejor refleja el tono amargo y la resignación que, en ocasiones, impregna a este disco.

Después de todo, sólo queda decir: “Viva la miseria y viva la muerte” y “A la mierda con esta mierda”.

Redacción: Jorge Coy

Fotografías: Manuel Etc.

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Noticias, Próximos Conciertos

Los Punsetes presentarán ‘¡Viva!’ en la Sala REM de Murcia gracias al Low Festival

Los Punsetes fueron una de las confirmaciones mas atractivas que el Low Festival nos dejó para su próxima edición. Con motivo de las habituales sesiones de The Live Club de Ron Matusalem que celebra el festival a modo de presentación del evento, el grupo Los Punsetes actuará en Murcia y lo hará este viernes 26 en la Sala REM.

‘¡Viva!’ es la quinta referencia discográfica que el grupo natural de Madrid ha editado hasta la fecha. La principal novedad es que esta colección de 11 canciones, que salió el pasado mes de marzo, lo hizo de la mano de un sello discográfico nuevo para la banda. El quinteto, si bien mantuvo a sus dos productores habituales, Pablo Díaz-Reixa (El Guincho) y Brian Hernández, editó el LP en Mushroom Pillow, casa de otros grandes de nuestro panorama musical como El Columpio Asesino y Triángulo de Amor Bizarro. El resultado fue una serie de temas que contiene, al 110%, la esencia del quinteto madrileño: baterías potentes y guitarras afiladas que acompañan a las siempre mordaces letras de las canciones del grupo.

Este será el trabajo que presentarán por toda España a lo largo de lo que queda de año y en esa gira harán la parada comentada en Murcia el próximo viernes 26 de mayo en la sala REM, donde seguramente caerán también los más consolidados temas de Los Punsetes.

El concierto forma parte de las Live Session del Live Club de Ron Matusalem que organiza el Low Festival, y comenzará a las 22h30. Las entradas se pueden comprar a precio reducido siendo miembro de The Live Club (el registro es gratuito), así como en las plataformas habituales como Compralaentrada.

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Reseñas, Singles

Ya podemos escuchar ‘Mabuse’, el adelanto del próximo disco de Los Punsetes

Hace un días, Los Punsetes estrenaron en Disco Grande de Radio 3 el que es el primer adelanto de su nuevo disco, “¡Viva!”, que saldrá el 10 de marzo de este añ0.

La canción lleva por título ‘Mabuse’ (segura referencia al personaje literario del Doctor Mabuse)  y advierten de que no es el single del disco, sino un adelanto de este. El lanzamiento oficial ha sido hoy y ya está disponible para escuchar en plataformas como Spotify y Youtube.

Con la primera escucha queda patente la presencia del espíritu de Los Punsetes, pero con el añadido de un ritmo más movido, a pesar de que quizá echemos en falta algo de esa acidez e ironía tan propia de este grupo y que nos hace perder la cabeza cuando les vemos en directo. Nos han enseñado, además, la que será la portada de este nuevo álbum:

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Aparte de en diversos festivales como el Low Festival, por nuestra parte podremos disfrutar del directo de Los Punsetes el 26 de mayo en la Sala REM.

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Confirmaciones Festivales, Noticias

Los Punsetes y AGZ encabezan las confirmaciones del Low Festival

Esta mañana el Low Festival ha anunciado nuevas confirmaciones que se unen al cartel del festival levantino, que tendrá lugar entre los días 28 y 30 de julio en la ciudad de Benidorm, y al que no hace mucho más de una semana se unían los suecos Mando Diao.

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Sin duda, son Los Punsetes, que presentarán su quinto disco, y Agorazein, el colectivo de trap referente en España, los nombres más destacados para este blog, sin desmerecer a los veteranos Dorian, con más de 10 años de pop a sus espaldas, la gran sensación que ha sido Soledad Vélez con su ‘Dance and Hunt’ o las interesantes melodías de synth-pop del alemán Roosevelt.

Estos 5 nombres se unen así al cartel perfectamente encabezado por Pixies y Franz Ferdinand y genialmente aderezado con los nombres de Triángulo de Amor Bizarro, Neuman o Sidonie entre muchos otros. Los abonos del festival los podéis comprar en la web del festival, y hasta esta medianoche tendrán un precio de 60€.

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