Discos, Reseñas

A veces, lo fresco puede hacerse repetitivo. Reseña de Curves, debut de Barbott

A pesar del título de esta entrada, he de dejar claro desde el principio el hecho de que esta no es una reseña negativa, y que Barbott, a raíz de la publicación de Curves el pasado viernes 21, ha sido de los últimos grupos que más me han enganchado.

Barbott

Sin duda, los descubrí tras la publicación del videoclip de ‘Cream’ el single adelanto que comienza con unas atractivas guitarras que nos recuerdan irremediablemente a Two Door Cinema Club o a unos primeros Vampire Weekend y las cuales son recurrentes a lo largo del tema. Esa guitarra se ausenta durante la parte vocal y al final del tema, momentos donde un ambiente electrónico muy pop nos invade y nos trae a la mente a importantes grupos de lo últimos 5 años como Foster the People.

Más allá del single (tras su publicación le di una importante escucha a los EPs que más adelante comentaré), el disco se abre con ‘Paramount’ un tema en el cual la guitarra se nos clava de nuevo, pues junto a las a muy menudo pegadizas letras, son lo más característico del quinteto catalán. De nuevo, la base electrónica pone unos importantes cimientos sobre los que se desarrolla el tema en cuestión, que de nuevo nos remite a algún que otro grupo del “indie del 2000”, pues la voz de Guillem perfectamente podría casar en una canción de los Strokes. En ‘My Morning Every Window’ es en cambio la parte electrónica la que, con un regusto muy espacial, toma la melodía. Pero sin duda, la joya de la corona de Barbott es ‘Pyongyang’. La canción empieza con un tempo suave y una melodía que a mitad del tema empieza a tomar fuerza. Probablemente sea la canción menos fresca del disco y con seguridad esta es la razón por la que un servidor la considera la joya del disco.

A la leve ‘Pyongyang’ le sigue ‘Spaceship’. La otra joya. Esta vez la guitarra se acerca más al single y a la línea general del álbum, pero sin ser beber tanto de ese inde-machacon-popero (de nuevo, la razón por la que se convierte en la segunda joya). Siguiendo con la sucesión de buenas canciones de Barbott, nos dejan ‘It’s so Hard to Forgive’, una canción de nuevo calmada en la que la voz entra en conversación con el sintetizador, y que ya en el minuto final, repitiendo siempre eso de “it’s so hard to forgive when you’re on your own”,entra en una ascendente intensidad que de nuevo cierra con un sintetizador que perfectamente podrían haber firmado unos franceses con nombre de ciudad americana.

Tristemente, tras el single anteriormente comentado, y ya entrando en la segunda mitad, casi todas las canciones empiezan a pecar de lo que más les hace relucir. La guitarra fresca, los ritmos alegres se hacen irremediablemente repetitivos, y canciones como ‘Sun’, ‘Boyfriend’ o ‘Perfume’ no nos aportan nada novedoso y se quedan simplemente en canciones divertidas. No así es el caso de ‘Mother’. La canción comienza con unos sintetizadores muy cercanos a los sonidos new wave de los años 80 y vemos un nuevo matiz en la música de Barbott, lo cual se agradece y salva con creces esa segunda mitad de Curves junto a la también más que notable ‘Perfume’.

Sin duda el quinteto catalán ha conseguido lanzar un álbum sólido, con un sonido claro y fresco pero que inevitablemente a un servidor se le hace repetitivo. Los matices que he comentado que recuerdan a esos grupos más puramente “indies” no suponen del disco de Barbott una mera copia, sino que te dejan la sensación de recuerdo, de que has escuchado antes a Barbott o algo que se le parece mucho. Pero no sabes exactamente qué o por qué. Tal vez, la forma de evitar el efecto que acaba por crear el álbum hubiera sido recuperar alguno de los temas de los EPs a los que anteriormente he hecho referencia, como la genial ‘Triumph’, que sin aportar nada distinto al sonido del álbum hubiera funcionado como un buen gancho; o el que probablemente sea el tema más atrayente de los catalanes: ‘Kuanzishwa’, esa genial canción donde coquetearon con los sonidos más psicodélicos (que últimamente son una debilidad para quien escribe esta reseña)

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Savages adoran la vida, nosotros las adoramos a ellas.

El 22 de Enero Savages, la banda femenina liderada por Jenny Beth, lanzaron su segundo disco, “Adore Life”. Con los singles que habían publicado como presentación, pusieron las expectativas muy altas… y no defraudaron. El disco, producido dentro del sello Matador, es digno sucesor de “Silence Yourself” (Matador, 2013), y muestra el crecimiento de este grupo símbolo revival del Post Punk.

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Esos singles comentados eran “The Answer”, “T.I.W.Y.G.” (2015) y “Adore” (2016). El primero mostraba el sonido que ya nos cautivó en su primer disco, los guitarrazos y a menudo distorsiones de Gemma Thompson ahora se acompañan de una mayor solidez rítmica, algo que vemos en todo el disco, pero en esta canción en especial en la  mas que nunca ruidosa batería de Milton. En “T.I.W.Y.G.”es Jenny Beth quien abre la canción con un contundente y repetitivo “This is what you get when you mess with love” que de alguna forma despierta a los instrumentos y que marca toda la canción. Por último, en “Adore” la protagonista es Hassan, quien abre la canción con una enigmática línea de bajo que configurará la atmósfera de toda la canción, Aquí la voz de la frontman Jenny Beth suena a menudo a las de iconos femeninos como Patti Smith o PJ Harvey más que nunca.

Más allá de los tres adelantos comentados, tenemos otras demoledoras canciones que nos confirman la solidificación del sonido del cuarteto londinense. La líneas de bajo de  “I Need Something New”, los acoples y distorsiones de “Surrender” o la cada vez mayor capacidad vocal de Jenny Beth en “Evil” son ejemplo de ello. Este grupo no deja de crecer, cantándole a un tema tan universal como es el amor pero desde un sonido oscuro que nos cautiva no deja de fascinarnos. Os dejamos con una representación en directo de Evil, una de las canciones que mejor recoge todo lo que os hemos comentado:

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Mucho, Pidiendo en las puertas del infierno.

El pasado día 21 de Enero el grupo manchego liderado por Martí Perarnau sacó a la luz su último disco, Pidiendo en las puertas del infierno. El álbum llega 3 años después de su anterior largo, aunque en 2014 nos dejaron el EP “Grupo Revelación”.

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El disco supone un importante cambio en el sonido del grupo, si bien no deja de ser paso de la evolución que ya se intuía en algunas de sus canciones. En el álbum no aparece mas que una guitarra, vestigio de la maqueta de la canción y que ha sido pasada por un sintetizador. Porque ese es el instrumento predominante en este disco, el sintetizador. Ya conocíamos el amor de Martí y de Víctor Cabezuelo por estos cacharros, pero además, en esta ocasión, también Miguel, el bajista, se encontró nada más llegar al estudio con uno de estos instrumentos. Según los miembros del grupo, en el proceso creativo se han visto influenciados por artistas como Supergrass, Beck o la canción de “Los Cazafantasmas”.

Todo esto manteniendo las oníricas letras (cantadas muy a menudo con falsete) que, según el propio Martí, son mucho mas viscerales; a lo que podemos añadir la etiqueta de enigmáticas, como esa fusión de Jesucristo, Superman y Maradona que presentan en “El león de tres cabezas”. Mantienen además esa crítica política y social que nos han presentado en canciones anteriores en versos como “Tú que ahora hablas catalán en la intimidad/tú que hablas de la salvación dorada/y que no dejas salir a los niños de debajo de tu sotana”.

Sin duda podríamos presentar como clímax de ese paso evolutivo la canción y segundo adelanto “Nuevas ruinas” que acompañaron con un muy gracioso vídeo que dio mucho que hablar por los bailes que se marcan los miembros del grupo pero sobretodo, Miguel.

Encontramos además espacio para canciones más lentas como “Perro negro SL” la cual supone crítica política, pues según ellos habla sobre un político neoliberal muy negro; o para una extraña versión de la canción del último disco de Egon Soda “Reunión de pastores, ovejas muertas”. Esta canción, al parecer fruto de una reunión de los miembros de ambos grupos (y de más personalidades de la escena barcelonesa), aparece cerrando en el disco de Mucho con un sonido radicalmente distinto, algo reflejado principalmente por el ritmo de la misma, que está mucho mas acelerado. Martí además, canta una pequeña parte en la versión de Egon Soda, y Ricky Falkner, cantante y líder del grupo, además de producir el disco de los manchegos, participa en esta curiosa versión.

En definitiva, podemos hablar de “Pidiendo en las puertas del infierno” como el paso mas grande de la inevitable evolución del grupo, y como un gran disco que ha sido acogido con la importancia que merece, pese a las dudas que según comentan Martí, Víctor, Miguel y Carlos tenían antes de su lanzamiento.

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