Crónicas, Festivales

Alburquerque, un paraje singular (Capítulo 2: Los Planetas se disuelven en su propio homenaje)

Tras dos jornadas frenéticas, el agotamiento era patente, se avecinaba la fecha clave, el día señalado. El paso por Alburquerque había resultado realmente gratificante y prolífero, su ambiente hogareño, hospitalario y afable nos cautivó. Como mencionamos en la anterior entrega, el principal atractivo de este festival fue la ausencia de aglomeraciones, el desahogo con el que se degustaban los conciertos que permitía, paradójicamente, una proximidad inusual entre espectador y artista, siempre y cuando ambos estuvieran por la labor. De igual manera, son perceptibles el cuidado y el decoro con los que se atiende cada detalle.

Una vez dicho esto, la sesión del sábado dio comienzo con un conjunto murciano. Los experimentados integrantes de La Maniobra de Q desplegaron su noise pop abrumador en el Escenario de las Laderas. La banda nos mostró un sonido que impregnaba como el rocío sin apenas percibirlo, expansivo  y de contrastes, con un dúo vocal que, por momentos, se desvanecía con sutileza entre sonidos de guitarras y arreglos de sintetizador. Entre su repertorio incluyeron temas de su último disco El Daño Está Hecho (2015) como “Jugar con fuego”, así como una versión de “La caja del diablo”. Una pena no haber podido presenciar la actuación íntegra, mas nos queda el consuelo de que podremos disfrutarlos por las salas de la Región.

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La Maniobra de Q. Fotografía de la organización.

A continuación, La Bien Querida se enfundó la guitarra acústica y se situó en el eje del escenario. Una propuesta arriesgada, aunque poco sorprendente. En nuestra opinión, fue una decisión errónea, pues el concierto resultó en su mayor parte insulso y descafeinado. Ni los acompañamientos esporádicos de guitarra eléctrica pudieron revertir la situación. A pesar de ello, intuíamos lo que nos podía deparar la actuación, pero pensamos que se podría haber llevado por un cauce más dinámico y atractivo. “A veces ni eso” y “Poderes extraños” fueron de los pocos instantes en los que contemplamos a los asistentes despertar del letargo.

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La Bien Querida. Fotografía de la Organización.

“Condenados a entendernos”. Apartamentos Acapulco entraban en escena. Nos invadió, por un segundo, el desasosiego al pensar que no conseguirían trasladar al directo, con integridad, todos los matices que conforman su LP debut. La duda se disolvió con asombrosa facilidad entre bruma y cantos volátiles, frágiles y punzantes, interpretados casi como plegarias. Pues la banda granadina alcanzó la plenitud sonora. Nos resultó llamativa la contundencia y consistencia de su sonido en vivo, características impropias de una formación “primeriza”. Todo ello acompañado de exquisitos y prominentes cambios de intensidad, donde se aunaban elegancia y fiereza, sutileza y brusquedad, simplicidad y ornamentación. Resultó imposible no sucumbir cuando interpretaron temas como “Scarlett”, “Romance de verano” o “Juan sin miedo”. Además, tuvimos la fortuna de compartir unos minutos con dos de sus integrantes, y nos comentaron que el disco no había surgido como un único concepto, sino que era fruto de una recopilación de momentos y experiencias distantes en el tiempo.

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Apartamentos Acapulco. Fotografía de la organización.

Pasada la medianoche llegaría el punto de inflexión del festival, el momento más deseado y temido en dosis iguales. Todo había sido cuidadosamente preparado para el confort de los homenajeados. Tras un chascarrillo tosco y un intento de vídeo conmemorativo, Los Planetas abrieron la veda, de manera acertada, con “Islamabad”. A partir de aquí todo se torcería. Pues la apatía que exudaba la banda hacia el público y hacia el festival, que había dedicado tres días y una edición para rendirles tributo, superó los límites del rol de rockstar podrida de ego, y alcanzó tintes insultantes, únicamente espetaron un escueto, frío e inteligible “gracias”. Una actitud sobradamente conocida en la formación de Jota, pero que no por ello deja de ser menos indignante, pues parecen haber sido poseídos por el narcisismo más rancio. Quizá, y ojalá, esté completamente equivocado, mas ésta es la imagen que proyectan a su público. En los conciertos de Los Planetas hay dos opciones: o bien limitarte a contemplar una insulsa y rígida interpretación de un setlist, sin alardes, ni mucho menos improvisaciones; o por otro lado, abstraerte de lo que sucede en el escenario y evocar aquellas imágenes y recuerdos a los que, inconscientemente, has asociado esos temas que han marcado una época a lo largo de tu vida. Si te dejas llevar por la vertiente emocional y optas por la segunda opción, es completamente imposible que no disfrutes un concierto suyo, porque esas canciones forman parte de tu esencia, están incrustadas en tu sien. Mas, seamos realistas, ellos no van a hacer nada para hacerte sentir especial, eso corre de tu cuenta. Con motivo de esto, una duda rondó mi cabeza durante el concierto y es que si, por lo que se percibe, no les apetece tocar y hacer bolos, ¿por qué lanzan un nuevo disco e inician una gira? Creo intuir la respuesta, pero espero estar equivocado.

De igual manera, quedó demostrado tras la actuación que el último disco no es compatible con el formato de festival. Exceptuando tres canciones, el resto resulta demasiado denso e indigerible para asimilarlo de pie y con tantos conciertos a la espalda, un buen ejemplo es “Guitarra roja”.

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Los Planetas. Fotografía de la organización. 

Con todo esto no quiero decir que vaya a dejar de ser fan de Los Planetas, para nada, seguiré escuchando mis discos, emocionándome con ellos en soledad y contemplando las novedades de la banda. Simplemente que, conforme uno deja atrás la adolescencia, a menudo, cambia las gafas de la ingenuidad y la idolatría por las del desengaño y la frustración. Lo cual no es necesariamente negativo, pues son sentimientos indispensables e ineludibles, naturales y tremendamente intensos. Una vez la transición se ha completado, únicamente quedan ya vestigios de la resistencia y el anhelo de no haber conocido realidad, reminiscencias de un tiempo ¿mejor?

A partir de este punto, la electrónica retro de ambiente ochentero tomó el control del escenario. El show que ofreció El Último Vecino fue uno de los mejores del día, un estimulante y excitante despliegue de ritmo y movimientos frenéticos. Gerard Alegre eclipsó la actuación con sus danzas y sus lanzamientos de micrófono, el catalán parecía poseído por el techno pop de la banda. Para finalizar la vigésimo segunda edición del Contempopránea, los mallorquines Papá Topo nos ofrecieron un concierto desenfadado y bailable que terminó por desgastar nuestros zapatos con temas como “La chica vampira”, “El chico de Plutón” o “Akelarre en mi salón”, incluyendo una versión de “Si está bien”.

De esta forma pusimos punto y final a un festival singular, un festival cercano y que esperemos tenga el futuro asegurado, pues Alburquerque tiene un tesoro que debe ser cuidado con estima y decoro.

Agradecimiento especial a nuestro amigo portugués Carlos Manuel.

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Papa Topo. Fotografía de la organización. 

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Crónicas, Festivales

Alburquerque, un paraje singular (Capítulo 1: Galaxina y El Imperio eclipsan la jornada)

Tras nueve horas de coche y un desconcertante y fortuito paso por Toledo conseguimos, tomando el castillo de Luna como referencia, llegar a Alburquerque. A pesar de ser víctimas del llamado “síndrome de la clase turista”, las piernas entumecidas no consiguen empañar el júbilo que sentimos al tumbarnos en el anhelado camping. Un inesperado frío polar me hace evocar una de aquellas célebres frases de abuela, tal como “llévate una rebequita que por la noche refresca”, cuánta razón tenías y yo qué descarado por no hacerte caso.

Una vez con todo organizado, partimos hacia el pueblo donde se celebraría la primera jornada del festival. Nos sorprendimos al ver la Plaza de España abarrotada en torno a un pequeño escenario, en el cual De Viaje eran los encargados de endulzar el ambiente con su estético y pulido techno pop amoroso, al son de temas como “Quiero repetir” o “Te doy mi corazón”, además de una versión final de “Segundo Premio”. Mientras esto sucedía, decidimos realizar una parada en el bar de la plaza para reponer fuerzas. Sin previo aviso, el contoneo tímido y ligero del público se tornó en desinhibición a base de brincos y bailes con la llegada de Detergente Líquido. Pues su pop cotidiano y sarcástico sonaba mucho más enérgico en vivo. Fue el turno de “Poesía eres tú, Robocop” y la plaza vitoreó aquella sentida, e irónica por el contexto, frase de “No me gusta bailar” que hizo desvanecer cualquier complejo e incitó al frenesí. Sin duda, el momento álgido de una noche que llegaba a su fin, los más de setecientos kilómetros nos acabaron pasando factura. Aunque no partimos sin antes haber escuchado su versión de “Himno generacional #83”.

Viernes. Amanecimos observando el reflejo de venerados rayos de luz absorbidos por la tela de nuestras tiendas, permitiendo así el aporte de energía en forma de gratificante calor. Tras una gélida noche, la programación nos recompensaba con una serie de acústicos en la piscina municipal de Alburquerque. Incluso, la ausencia de Tórtel a causa de su recién estrenada paternidad (desde aquí nuestra más sincera enhorabuena) fue suplida con habilidad y premura, pues El Buen Hijo cubrió la baja con excelencia. Su sonido limpio, su frescura y su ingeniosa prosa permitieron crear un ambiente distendido y melódico e impidieron cualquier intención de permanecer tumbado en el césped. ¡Qué insolencia! Ni los nervios de excitación de la formación ni la ausencia de uno de los guitarristas nos privó, al término de la actuación, de exclamar jubilosos: “¡Viva la vida y el pop, y las historias llenas de ciencia ficción!”. A continuación, tomó el testigo Guille de La Casa Azul. El cual dejó a un lado los alardes electrónicos para resguardarse, únicamente, tras un piano y un acompañamiento de guitarra, lo que le permitió mostrar una vertiente más íntima y armoniosa de sus temas más cotizados, intercalados con alguna rareza poco habitual en sus sesiones. El acto concluyó con un “Todas tus amigas” aclamado por unanimidad.

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El Buen Hijo. Fotografía de la organización.

Tras una tarde relajada y reconfortante de acústicos y piscina, con la llegada del ocaso empezábamos a sentir apetencia por el nervio y la rabia que estaban a punto de ofrecernos los dos primeros grupos, quienes estrenarían el escenario Paseo de las Laderas.

Puesto que los acústicos se alargaron más de lo previsto, no nos quedó margen para acudir al recinto con calma. De modo que, sin pensarlo dos veces, emprendimos el viaje en sprint, en ningún momento nos planteamos otra posibilidad, ya que se trataba de dos de los grupos que catalogamos como imprescindibles para este festival y todo lo que fuese llegar tarde estaba descartado. Con el corazón presionando con vehemencia contra el pecho e hiperventilando, conseguimos ascender la ladera y tomar la primera fila, algo que no resultó difícil puesto que el público se situó a varios metros del escenario sin motivo aparente. Mejor, pensamos.

Los almerienses Galaxina fueron los primeros en enfundarse los instrumentos. Fue algo sencillo, natural y espontáneo. Su sonido envolvente, denso, abrumador y, por momentos, erótico nos embaucó, sin pedir permiso se apoderó de nuestros movimientos. Un sonido cargado de luces y sombras, tan nítido y esclarecedor como confuso, a la vez balsámico y perturbador. La banda supo transportar al directo, con maestría, el universo de matices y atmósferas que conforman su primer LP Evasión y Victoria (2016). Ésto lo consiguieron combinando a la perfección sus temas más sensoriales, de ritmo lento, y nutridos de riffs afilados e hirientes cual agujas (“Lejos de ninguna parte”), con otros más asociados al rock psicodélico y de mayor contundencia (“Cometa”). En resumen, les pedíamos “sólo una razón que me pueda convencer” y acabamos aturdidos de placer. Sin duda, uno de los mejores directos del festival, en el que incluyeron su versión de “La máquina de escribir” de Los Planetas.

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Galaxina. Fotografía de la organización

Mas los miembros de El Imperio del Perro no se quedaron atrás en este aspecto, ni mucho menos, y se alzaron con cierta facilidad y soltura hacia lo más alto del cartel. A pesar de que el ambiente no era para nada esperanzador: numerosas lagunas y un público distante y contemplativo. Otros grupos podrían haber decaído al observar la escena, pero estos sevillanos están curtidos en mil salas y estaban decididos a poner todas sus cartas sobre el tablero. Así lo hicieron, pues después de casi desfallecer en Galaxina, la potencia de la banda andaluza entró como una dosis intravenosa de combustible, en ese momento todo comenzó a carburar. Quedó constatado el viernes que ellos son algo así como hooligans del brit-pop, con alma rockera. En directo trascienden más allá de la mera interpretación de un setlist, derrochan tal cantidad de rabia y nervio que acaban impregnándote hasta la médula, de modo que se hace casi imposible mantener la compostura. Esta pasión y franqueza se complementa con letras incisivas y agresivas, que evocan imágenes perturbadoras como en “Buitres”, aún revolotean en nuestra sien los “veintidós buitres”. No les falta repertorio, pues pueden transitar en un mismo concierto desde la frustración punk con riff apoteósico incluido hasta temas de instrumentación más etérea y frases lapidarias, “Os odio a todos”. Los sevillanos se atrevieron con una versión de “Cumpleaños total”, una canción que les fue como anillo al dedo.

Además, tuvimos la suerte de poder conversar con uno de los integrantes de la banda en un entorno informal post festival. Tras ello, pudimos cerciorarnos de que son amantes de la música como todos nosotros y transparentes como el agua, les encanta crear un vínculo cercano con sus seguidores y recoger las impresiones sin intermediarios. Con todo, nos llevamos alguna recomendación musical que tendremos muy en cuenta.

El siguiente grupo en desfilar por el escenario del recinto fue Supertennis. Uno de los más esperados por el público natal de Alburquerque, puesto que se trata del conjunto bandera de la tierra pacense dentro de la “escena”. La banda desplegó con soltura su pop guitarrero y eléctrico. Variando entre canciones lentas y melódicas como “Mañana” o “Prisas” y otras vertiginosas y dinámicas como “Nada que perder”. Los extremeños se decantaron por versionar “Qué puedo hacer”. Con total seguridad podemos afirmar que el momento cumbre del concierto fue “Ruido”, una canción con pegada que incita a “bailar hasta la muerte”. Aún así, no fue una actuación épica, ni mucho menos. En nuestra opinión, les sobrepasaron las expectativas en torno a su recién estrenado disco, quizá expectativas “autoinfundadas” al escuchar el convincente LP.

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Supertennis. Fotografía de la organización.

A continuación, era el turno de la banda liderada por Miguel Rivera. El concierto de Maga estaba marcado en rojo en nuestro horario puesto que, como comentamos en la previa, se trata de uno de esos grupos que hay que ver, al menos, una vez en la vida. Esta fue nuestra oportunidad, hasta entonces no habíamos coincidido con los sevillanos. Hemos de reconocer que es harto difícil resistirse a la voz angelical de Miguel cuando te susurra desde primera fila. Una voz que, en ocasiones te mece a modo de brisa marina hasta envolverte y, en otras, te zarandea violentamente el alma como si de un viento huracanado se tratase. Más irresistible si cabe cuando suenan “Silencio”, “Diecinueve” o versionan “Segundo premio” de Los Planetas. Su último disco Salto Horizontal (2017) copó gran parte de la actuación, un trabajo que en directo sonó con una instrumentación más potente y solvente de lo que esperábamos. Personalmente, muy pocos fueron los momentos en los que me sentí fuera del concierto por no ser fiel seguidor de la banda y no conocer sus letras. Esto último siempre es algo positivo. Entre las canciones del último largo que más entusiasmo (y alguna que otra lágrima) generaron, se encuentran “Cuando nadie me escriba”, “Báltico”, “Por las tardes en el frío de las tiendas” o “Juego”.

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Maga. Fotografía de la organización.

No había tregua musical, el único descanso posible eran los 15 minutos entre concierto y concierto, descanso que aprovechamos para hacer uso de los económicos puestos de comida y bebida del recinto y sus alrededores, pues hemos de destacar la comodidad con la que se vivían las actuaciones, sin agobios, sin prisas, sin empujones. Podíamos realizar una serie de movimientos espasmódicos, a los que denominamos erróneamente como baile, sin preocuparnos de no tirarle la cerveza a nadie.

Con el vaso de cerveza recargado y el estómago satisfecho nos disponemos a disfrutar de uno de nuestros paisanos presentes en el cartel. Se trata de Viva Suecia. A diferencia de Maga, a esta banda hemos tenido el placer de verla en directo varias veces. Por ello, nos atrevemos a decir que el del Contempopránea fue un concierto atípico, precipitado. Las canciones se sucedieron de manera acelerada e, incluso, atropellada, no parecía el curso natural de un concierto de los murcianos. Lo que provocó que no fuese una de sus mejores actuaciones, sin duda. Independientemente de esto, mantuvieron buenos registros de distorsión y cadencia en sus guitarras y un sonido compacto, estruendoso y saturado, que son señas de identidad inequívocas del grupo. De igual manera, complacieron las demandas de los allí presentes con un setlist de “hits” tanto del reciente LP (“Hemos ganado tiempo”, “A dónde ir” o “El nudo y la esperanza” entre otros) como de su primer trabajo (“Bien por ti”, “Permiso o perdón” o “Los años”). Quizá fue esto, junto con su versión de “Santos que yo te pinté”, lo que les salvó de la quema.

El flujo de gente era creciente, el escenario principal empezaba a colapsar, algo grande se avecinaba. En efecto, La Casa Azul estaba a punto de poner en pie a todo Alburquerque. Tras su actuación en acústico, esta vez era el turno de su versión electrónica y bailable. El show empezó de forma dinámica con temas movidos y conocidos (“La fiesta universal” o “Esta noche sólo cantan para mí”), con un Guille Milkway ataviado, en esta ocasión, con su singular “piano-guitar”. Especialmente llamativa fue la puesta en escena, debido a la iluminación que ésta incluía, una especie de muro formado por cubos luminosos que componían imágenes y juegos de luces, los cuales dieron el toque retro inherente a la música de La Casa Azul. Todo fluía correctamente y el público estaba entregado, hasta que decidieron interpretar un par de canciones pausadas y con acompañamiento de piano. En esos momentos entre temas, se crearon silencios y esperas demasiado prolongadas que pudieron sacar de situación a algunos. A causa de esto el concierto se extendió más de lo esperado y resultó, por momentos, tedioso. Todo lo anterior resultaría anecdótico pues la actuación concluyó con una ristra de clásicos que dejaron un gran sabor de boca a los presentes (“¿Qué se siente al ser tan joven?”, “Los chicos hoy saltarán a la pista”, “La revolución sexual” y una entretenida versión de “Mi hermana pequeña”)

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La Casa Azul. Fotografía de la organización.

Una vez despejado el recinto, los madrileños Lecciones de Vuelo salieron a escena. Tras lo anterior, era necesario aumentar la cadencia para mantenernos en pie, y así lo hicieron. De este modo, desplegaron un power pop de picos y cambios de intensidad enérgicos y estimulantes. Cumplieron su rol sin mayor pretensión. Los madrileños dieron paso a Las Odio, un concierto que empezó con mal pie desde el arranque y así continuaría hasta la conclusión. Suponemos que una mala afinación de alguno de los instrumentos les obligó a abandonar el escenario durante casi diez minutos al poco de comenzar. Al regresar, prosiguieron con la interrumpida “Blackout” para mostrar un sonido caótico y, a veces, embarrado, acompañado de algún berrido esporádico, disimulado con toques de pandereta. La estupefacción era patente en el ambiente. Sinceramente, esperamos que esto fuese causado por un problema técnico o un mal día, y que no sea la tónica habitual del cuarteto, pues aguantamos expresamente para escucharlas ya que es un grupo por el que tenemos afición.

Esta sensación agridulce no empañaría lo que, a fin de cuentas, fue una estupenda jornada de conciertos, vigorosa, sensorial y extenuante.

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Recomendaciones, Recomendaciones Festivales

7+1 Imprescindibles del Contempopránea 2017

Con motivo del Festival Contempopránea que celebrará su vigésimo segunda edición este fin de Semana en Alburquerque nos hemos tomado la licencia de elaborar una pequeña lista de grupos “imprescindibles”, a pesar de que hemos tenido que dejar fuera de ella a estupendas bandas a las que nos acercaremos casi con total seguridad. Uno de los puntos fuertes del festival es la ausencia de los odiosos solapes, ya que todos los conciertos establecidos para Viernes y Sábado discurrirán en el Escenario Paseo de las Laderas. El Jueves 20 se celebrará la jornada de Bienvenida que abrirá esta edición, con la actuación de Detergente Líquido entre otros.

Horarios Contempopranea 2017

Galaxina

Se trata de uno de los grupos que más expectación me generan. Son los flamantes ganadores del premio a “Grupo Revelación Nacional 2017”, otorgado por el propio festival Contempopránea. Su propuesta es más que atractiva, se encuentran oscilando entre el rock psicodélico y el shoegaze, todo ello envuelto en una atmósfera densa y abrumadora de la que se desprenden líneas de guitarra nítidas y punzantes. Será una ardua tarea para sus integrantes plasmar sobre el escenario todos los matices de los que goza su primer larga duración Evasión y Victoria (2016), mas si lo consiguen se meterán en el bolsillo a público y crítica. Se encontrarán el Viernes 21 en Escenario Paseo de las Laderas, a las 20:30 h.

Papa Topo

Sin duda, será uno de los conciertos más divertidos y desenfadados de esta edición. Pues el pop bailable de los mallorquines es una apuesta segura para activar al público una vez entrada la madrugada. Canciones como “La chica vampira”, “Akelarre en mi salón” o “Lagrimas de cocodrilo” nos transportarán al Madrid de principios de los 80. En Ópalo Negro (2016), último LP de la banda y del que se nutrirá gran parte del concierto, se conjugan auténticos temas rompe pistas, como “Sangre en mis zapatos”, que causarán desenfreno y delirio entre los allí presentes con otras canciones, “El balcón”, de ritmo lento y delicado aromatizadas con saxofón y toques de esencia Soul. Tenemos una cita con ellos el Sábado 22 a las 04:40 h en el Escenario Paseo de las Laderas.

Apartamentos Acapulco

Otro de los grandes atractivos del cartel es esta banda granadina que recibe influencias, mayoritariamente, de sus paisanos Los Planetas. Así como de otros grupos pertenecientes al ámbito del shoegaze, como Slowdive. A pesar de su corta trayectoria, únicamente posee un LP en su haber, han conseguido poner de acuerdo a la mayor parte de la prensa musical, que se frota las manos ante lo que puede llegar a ofrecer este dúo. Un dúo que se vale de composiciones instrumentales relativamente sencillas y, en ocasiones, saturadas. Las cuales se aderezan con frecuentes y pronunciados cambios de intensidad, detalles de sintetizador y letras concisas que se repiten en bucle asemejándose a un mantra. Se actuación está prevista para el Sábado 22 en el Escenario Paseo de las Laderas a las 22:10 h.

Lecciones de vuelo

Después de su autoeditado álbum debut El Giro Immelmann (2014), el conjunto madrileño regresó hace un año con Caza (2016) siguiendo la línea marcada que con la que habían conseguido convertirse en ganadores de concursos como Planetademos (2012) y alcanzar fases finales de otros como Proyecto Demo de Radio3. A pesar de que optan por el continuismo, su segundo largo deriva por una vertiente power pop más intensa y contundente, con gusto eléctrico y mayor protagonismo de guitarras. Seguramente sea un concierto excitante y de ritmos contagiosos muy bailables. Además, personalmente, es un grupo que nunca pensé que podría ver en directo durante un festival, por su escasa presencia en este tipo de eventos. Podremos ver a la banda el Viernes 21 a las 03:35 h en el Escenario Paseo de las Laderas.

Maga

No es la primera vez que el conjunto sevillano se pasa por la localidad extremeña para tocar en el Castillo de Luna. En esta ocasión lo harán para presentar su “Salto Horizontal”, trabajo que publicaron este invierno y que les ha traído de nuevo hasta aquí en su gira. Sin duda, es uno de los grupos con más bagaje y más aclamados del cartel, referencia para muchas de las bandas que están presentes en éste. Reconozco que no son una de mis mayores devociones, mas forman parte de ese selecto club de grupos a los que hay que ver, al menos, una vez en la vida. No tengo duda alguna de que será una experiencia muy satisfactoria y recomendable. Podremos disfrutarla el Viernes 21 a las 23:35 h en el Escenario Paseo de las Laderas.

El Imperio del Perro

Otro grupo sevillano que no pienso perderme el viernes es El Imperio del Perro. Los motivos son más que evidentes, sólo es necesario escuchar un par de temas para tener la certeza de que su directo va a ser pura potencia y descaro. Siendo honesto, hasta este momento no habían llamado mi atención, mas a base de escuchas se vuelve muy perceptible y apetitosa la fórmula sin complejos que les ha permitido convertirse en una de las bandas “nacientes” más apreciadas por la crítica. Todo ello lo han logrado con la intensidad por bandera. Personalmente, me resulta difícil catalogarles en un género concreto, pero lo que es evidente es que se trata de una propuesta enérgica, explosiva, rabiosa y, sobre todo, carismática. Se encontrarán en el Escenario Paseo de las Laderas el Viernes 21, a las 21:10 h.

Las Odio

La banda madrileña nacida del “infraunderground” (término acuñado por sus integrantes) ha conseguido alzar su nombre a la primera línea del panorama con su primer largo Futuras Esposas (2017). Ellas se han valido de una propuesta que podría parecer, a priori, ocurrente y distraída sin más, pero que trasciende más allá de esa fachada. Esto se debe, en gran medida, a su afilada ironía y sus temas reivindicativos, los cuales tienen como uno de sus objetivos caricaturizar a la “escena” y las tendencias que la envuelven. Predomina su gusto por el Lo-Fi, plasmado en la autoedición de su disco. No son punk ni lo pretenden, resulta difícil catalogar al cuarteto, lo cual se convierte en una de sus principales virtudes. Pues toman influencias desde el garage hasta el post punk, incluyendo matices pop. La banda tocará el Viernes 21 a las 04:25 h en el Escenario Paseo de las Laderas.

Los Planetas

Evidentemente, no podían faltar los homenajeados en esta lista de imprescindibles. Unos planetas que traerán su recién estrenado disco “Zona Temporalmente Autónoma” (2017) el cual copará la mayor parte del setlist. Entre las canciones que seguro escucharemos, con gran gusto, encontramos “Espíritu Olímpico”, “Islamabad”, “Hierro y Níquel” o “Hay una estrella”. Un disco que ya ha sido analizado al detalle, y del que únicamente destacaré los motivos flamencos que se complementan con la línea más conservadora del conjunto granadino. Aun con todo, seguro que nos quedará tiempo para disfrutar de temas clásicos e himnos de la banda que nos han obsesionado durante años. Ya que será un concierto especial, de larga duración, y seguro cargado de sorpresas, aunque los de Jota no sean muy dados a esto último. Los protagonistas del festival se reservarán el Sábado 22 a las 00:00h para poner en pie al público concentrado en el Escenario Paseo de las Laderas.

 

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Qué podemos esperar de la 22ª edición del Contempopránea

Este fin de semana tendrá lugar la vigésimo segunda edición del festival extremeño Contempopránea. La cita tendrá lugar en Badajoz, concretamente, en el municipio de Alburquerque. Nosotros nos desplazaremos hasta la zona para transmitir las sensaciones que nos deje el ya clásico evento.

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El festival se ha convertido durante estas dos décadas en un referente en cuanto a la promoción de bandas nacionales, pues  se ofrece en cada edición como un escaparate idóneo para grupos, de breve y larga trayectoria, que suelen ser obviados para un gran número de eventos de esta índole. Una indiferencia desmedida que no es, en absoluto, proporcional al apoyo que pueden llegar a tener estas bandas entre los asistentes. Las cuales harían un gran favor, como medio de renovación, a algunos festivales que se recrean y amparan en la desgastada, pero efectiva (eso es innegable), fórmula de la “vieja guardia” festivalera.

En relación a esto último, me asalta un grupo que sirve como esclarecedor ejemplo. Se trata de Lecciones de Vuelo, una banda que pude escuchar hace un par de años indagando por los recovecos musicales de internet. Y de la que, pese a mi afición y seguro la de más gente, pensé que no participaban en este tipo de actuaciones. Gracias al Contempopránea podré experimentar lo que será, sin duda, un grato reencuentro.

Mantener esta propuesta durante veintidós ediciones no es nada sencillo. Podría considerarse casi como un hito, atendiendo a la efervescencia de festivales reinante y la competencia que ello conlleva, desmarcarse del patrón del éxito nunca es una apuesta segura, mas es un planteamiento digno de encomio.

El festival no sólo se limita a dar visibilidad a bandas menos cotizadas por la industria, sino que también adquiere un compromiso con la música independiente al llevar a cabo un prestigioso concurso de bandas en cada edición. Un concurso que ha supuesto un impulso muy importante para muchos de sus conquistadores. Algunos de los grupos que han logrado este premio a “Grupo Revelación Nacional Contempopránea” son Klaus & Kinski (2008), Computadora (2013) o Lecciones de Vuelo y The Lawyers en la pasada edición (2016) entre otros.

Ciñéndonos a la organización del festival, cabe destacar el ambiente idílico e histórico en el que se asienta el escenario, un espectacular Paseo de las Laderas que escolta al Castillo de Luna el cual corona la montaña. Aún sin ser el atractivo principal del festival, esta panorámica incita a disfrutar de la música sumergido en el bosque mediterráneo, a la sombra del encinar. Asimismo, contaremos con una zona de piscina en la que se llevarán a cabo actuaciones acústicas como las de Tórtel y La Casa Azul. Un recurso que siempre es de agradecer para combatir las altas temperaturas y el estrés acumulado durante el año.

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Por si no fuesen suficientes argumentos, hay que mencionar que la edición de este año 2017 está enfocada como tributo a la banda granadina por excelencia. Obviamente, nos referimos a Los Planetas. Éstos, según hemos podido saber, participarán de forma activa durante todo el evento pudiendo colaborar con algunas bandas del calibre de Apartamentos Acapulco, Viva Suecia o Galaxina, y de la trayectoria de Maga, La Casa Azul o su inseparable amiga La Bien Querida, sólo de imaginarlo se nos iluminan los ojos. Como conclusión a su paso por Alburquerque realizarán un concierto de larga duración, que tendrá lugar el último día, Sábado a medianoche.

Por supuesto, el resto de bandas llevarán a cabo su particular homenaje versionando algunos de los temas del conjunto granadino. Entre las bandas del cartel, podemos destacar la potencia de El Imperio del Perro, el pop electrónico de El último vecino, la desinhibición de Papa Topo, el shoegaze de La Maniobra de Q (Grupo Revelación Nacional de la edición de 2014), el descaro de las Odio, la sutileza de Tórtel, y muchos más…

Cartel Contempopranea 2017

 

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