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Música para Babel – “New Material” de Preoccupations

“Han convertido mi vida en una mentira y aquí ya no hay quien sienta.”

(Puede resultar deshonesto por mi parte comenzar y terminar con referencias a grupos distintos al principal, mas únicamente pretendo incidir en la transversalidad del asunto a tratar.)

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Surgido de la imperiosa necesidad de cuestionar el fenómeno proliferativo de una extrema y manipulada polarización que se asemeja a una hoja de ruta esbozada por aquél ser de bermeja piel. Un disco que esculpe la angustia sintomática procedente de las exigencias lapidarias de un posicionamiento precoz e incesante, pues la celeridad de la novedad así lo requiere. Y parece no existir vía alternativa para abordar esa patología causada por la sobredosis de información acerca de la que versa “Antidote”. La atmósfera de bases industriales y sintetizadores a modo de sirenas de alerta acentúan, más si cabe, lo inquietante y confuso que es deambular entre el frágil desorden de la imparcialidad o no pertenencia mientras los bloques se erigen portentosos a ambos flancos, lo frustrante que resulta observar cómo el tiempo acentúa la fractura.

Y es el conflicto con ese sectarismo moralizante dual o bifocal el que queda nítidamente serigrafiado en temas como “Espionage”, el juego de trincheras, fusiles en alto, objetivos fijados. Tras el intercambio, yacen uniformes ensangrentados, cadáveres de ideas en estadio blastular que jamás llegaron a germinar, nunca les dieron oportunidad pues hasta el más ingenuo recluta sabía de la letalidad del acero y dicha imposibilidad. El repiqueteo de la semiautomatica al disparar les impedía escuchar, fue esa sordera total, esa arbitraiedad amargamente irracional la que les condenó a una batalla campal de la que ninguno pudo escapar (“They will never get out of this trench alive/ with fingers that feel so cut and dry”). Las posibilidades son escasas, el otro es tu rival y no cabe razonamiento más allá, ya sólo queda matar, ayer fue matar por el sujeto al que rezar, hoy es matar por pensar y todo lo que el mañana augura es individualidad. Porque el cambio es constante. El cambio es incesante. Todo es cambiante. Mas, haciendo balance, tristemente no es palpable. Propongo un divertimento, retrocedamos, cojamos perspectiva, y juguemos a discernir si realmente se trata de un cambio evidente o, en esencia, pueril. Puesto que lancé el reto, me pronunciaré primero. Para mí, hemos descarrilado de la trazada original y estamos inmersos en el lodozal de la autocomplacencia supeditada a una exhibición diaria, banal y, a fin de cuentas, residual de compromiso, implicación, concienciación, progreso y, en última instancia, pertenencia. Porque quizá aquello que mostramos como voluntad es simple y llanamente búsqueda de nicho social, el sprint perpetuo por no perder el compás. Quizá, en ocasiones, se prolonga más en el tiempo y se invierte mayor esfuerzo en la recriminación a través de la humillación o vejación que en planteamiento, reflexión o proposición de alguna solución o nuevo protocolo de actuación. Este último “Quizá” se puede obviar. Me resulta ficticio y poco empírico, toda una quimera de alardes de carga neta reducida y de cara a la galería. Fuego cruzado bidireccional sin más, destellos de artificio. De esta forma, uno adquiere licencia y un estatus en este cutre “remake/revival” de sociedad estamental desde el que jactar ante los demás su singularidad y moralidad, por el puro hedonismo y el placer inherente al, coloquialmente, recochineo. De nuevo, sin más. El resto es vacuidad y puede esperar. Sin reparar en que, al mirar su médula, podrá observar aquello que tan apasionadamente repudia y denuncia sacudir sus vísceras. Y, ¿Qué más da? Si el fin es condenar, destrozar al disidente y al dispar, pues ambos bandos se creen poseedores de toda verdad, mientras las vigas se oxidan, se tornan quebradizas aguardando la sacudida final. Será entonces y en ese lugar donde todos, con los ojos abiertos, nos descompondremos. (“Wide-eyed/ This is where we descompose/ Through rivers of radiation/ For better or worse we are cursed/ In the ways that we tend to be” – “Descompose”).

Desde la cúpula se insta a alistarte en uno de los bloques en cuestión, con frialdad quirúrgica vomitan sobre tí la responsabilidad de descender a la precaria barricada y colonizar aquél páramo, el cual dificilmente reverdecerá. Eres tú aquél que debe asesinar y abanderar su verborrea grandilocuente, sibilina y enviciada. Para ello, se valen de estrategias de captación que no distan mucho de otras que infunden terror. Fraguando una mezcla explosiva, ejerciendo de alquimistas, de ingredientes hartazgo e inquina hasta obtener la nitroglicerina. A nadie le importa el porqué pero defínete, ya que cualquier otra acción será tachada como ingenua ignorancia o alta traición. Alerta, el fanatismo sin causa impera y nunca saldremos vivos de la trinchera.

Mientras suena “Doubt”, me invade una sensación de desazón casi nihilista. Únicamente soy capaz de exhalar un suspiro de agotamiento que se torna en sutil e irónica mueca, la cual se podría asociar a una sonrisa, inmediatamente se desvanece. Se desvanece fruto del sopor, de la extenuación por el conflicto, por la exignecia de posturas que demanda el día a día y te determinan. Por esa conversación en la que diferentes individuos se disponen en semicirculo para cuestionarte acerca de algún nuevo concepto o doctrina reciclada pseudovanguardista de cualquier índole e ideología que hace dos minutos fue exhibida por el noticiario de manera alevosa y homicida. Por esas miradas inquisitivas, expectantes a la respuesta, sus pupilas se mantienen fijas y brillan cual famélico predador mientras humedecen, inconscientemente, el labio inferior a la vez que salivan. Esa sádica mirada retorna a mi mente en incontables veladas y las colmata de pesadumbre, amargura y abatimiento. Pues lo hilarante del asunto es que a aquél que aguarda para embestir raudo como miura no le importa en absoluto conocer mi postura u opinión, simplemente anda a la caza de un SÍ o un NO, que poder verter en el torrente sanguíneo con el fin de aliviar, por el momento, su adicción. Capaz de apreciar tanta tonalidad como la que alberga una ficha de dominó. Lo cual confirma mi teoría, rabioso can. (“Falling in and out of line, I don´t understand what everybody´s waiting for/Falling in and out of time/And everything is black or white like a domino/ With doubt, we comply/They ask, we supply/ The cells divide and multiply, they multiply/And we can´t help ourselves.”)

Y, embebido en el fragor de la batalla, el deber de lidiar con tantos frentes como entradas potencialmente polémicas y tendenciosas de Facebook leas, te hace pasar por alto que “las fronteras estallan de hambre pura y eso de robar es un vicio multinacional.”

Inconscientemente este asunto me evoca una canción que de niño solía escuchar, cortesía de mi papá (en esta ocasión sí hay verdadera mención, más adelante no). Cuando era (aún más) un crío, me encontraba batallando a capa y espada contra fraternales y despiadados molinos en hazañas quijotescas con el fin de adjudicarme un lugar, de conocer y hacer valer mi propio paradigma. Ese “destruye, destruye, destruye” era una potente y persuasiva incitación. De un tiempo a esta parte, encontré una nueva interpretación, tan explícita que no merece explicación: “Así es como se crece bien/ Con empujones para no pensar/ Y una bomba bajo la almohada./ Llegar a la escuela/ Escuela de daños./ Buenos maestros/ Para aprender a odiar/ Llegar al ejército/¿Dónde van los tiros?”.

Así concluye una referencia bélica que, por momentos, resuena cual epopeya mas para Gila sería pura comedia.

Para terminar de perfilar el desorden reinante en este escrito, aunque la estética enmarañada con hebras oblícuas y salientes tiene su atractivo, me gustaría apelar a aquellas personas que desconfían constantemente de la validez o sapiencia de los miembros más jóvenes de la pirámide. ¿Cómo no? Teniendo en cuenta este tan estimado legado de concordia y ambiente nada crispado que, sin ánimo de lucro y de manera loablemente altruista, nos habéis otorgado. Ustedes, todo bondad. Porque es cierto Padre (como podría haber dicho hermana, amigo, abuela o apreciado desconocido), debería tomarme las cosas más en serio. Debería tomar ejemplo de los magnates del decoro, soberanos de esto, de aquellos que juegan cada día con dinero ajeno pero dedican la mayor parte de su tiempo a elaborar chirigotas biliares sobre biografías y másters. O, en su defecto, reunen de urgencia al comité de expertos con el fin de atribuir novedosos y ásperos descalificativos análogos de golpismo de cara al próximo pleno. Todo ello, recibirá el beneplácito y consiguiente vitoreo del séquito. Siniestras carcajadas de guiñol, semblantes desfigurados y algún esporádico golpeo de pechera más propio de zoomorfos. Y, es verdad, debería tomármelo más en serio. Debería tomar partido como tú, Papá, aunque el recitado lo llevo algo oxidado y la mímesis nunca me ha gustado. Porque adoro contemplar tu seriedad al respecto y el efecto que ese intrascendente esperpento causa en ti, cómo te enciende y espetas contra el chivo expiatorio en cuestión, dependiendo de la pegatina del atril y el emisor. Es así, es lo correcto. Un imberbe zoquete como yo debería tomar ejemplo, tomármelo más en serio y no perder el tiempo. Hasta ese momento, “Disarray”.

Pero, de verdad, Papá, ¿Acaso no me reconoces? Soy tu hijo. Crecí contigo, ¿Lo recuerdas? Mamá (tampoco hay referencia física, mera cuestión de dramatismo), hace no tantos años me ofreciste cobijo, eternamente agradecido. Mas no me gusta veros pelear con el vecino, ayer os llevabáis bien. A fin de cuentas, no es un mal tipo. De verdad, Papá, déjalo ya, te lo suplico. Aún con todo ello, yo realmente os quiero, y ese amor no está adscrito ni entiende de nacionalismo o artículo de la Constitución. Siento si os decepciono, siento si no cumplo vuestro designio, pero yo no me alisto.

(“In the mangled masquerade interlude/Holding you up to the test of time/It´s easy to see why everything you´ve ever been told is a lie/Removed from empty rooms”)

Concluiré con una amarga referencia a esos tales Ilegales.

Suerte, 28 de abril, no hay paracaídas.

En definitiva, esto es sólo música y éste un disco icónico que, desgraciadamente, se intuye atemporal. Como digo, es sólo música y los asuntos serios se los cedo a los postentendidos, ellos siempre dan con el comentario preciso. Por todos es sabido que para ello carezco de criterio u opinión, pues yo sólo soy un “infeliz indeciso”. (guiño, guiño)

 

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Reseña ‘Murcia del Carmen’ – “Transgresión y costumbrismo a la vuelta de la esquina”

Hace apenas un año tuvo lugar la presentación de un debut en solitario llamado “Las crisis del yo burgués”. Con aquél doble trabajo Ángel Calvo, un artista tan peculiar como prolífico, iniciaba una nueva odisea en esto de la composición musical con el único acompañamiento de sus dos fieles escuderos: guitarra acústica y armónica. Un disco de autor cuya familiaridad y autenticidad imprimían un cariz seductor, surgido de la singularidad y, por ende, de la ausencia de competidor.

Tras ello, a principio de mes, Ángel (guitarra y voz), Pedro David (bajo), Rafa (batería) y Juan Antonio (guitarra) nos mostraron la evolución de 9 de esos temas incluidos en dicho primer disco, de los cuales ya se podía intuir su inusitado potencial. De modo que esta formación pasó a denominarse Los Trenes de Larga Distancia, y su trabajo Murcia del Carmen (toda una declaración de intenciones).

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Como comentaba anteriormente, lo atrayente de la propuesta radica principalmente en la explotación de un nicho de canción poco frecuente, en progresivo desuso. Relegado, incluso. Y, cuyo aprovechamiento supone una estrategia de riesgo. Mas es evidente que esa migración hacia las raíces, hacia espectros musicales exentos de predación no son producto de cálculos trimestrales ni premeditación. De hecho, esta apuesta me evoca inconscientemente a la última metamorfosis de Enric Montefusco, plasmada en su disco “Meridiana”. En cuanto al acercamiento de una banda a la música popular, al folclore y su rama social. En cuanto a la sencillez y cercanía que ambas propuestas destilan. En cuanto a sonidos y melodías de fácil asimilación, en las que se muestran conjugadas noción y emoción. En cuanto a la búsqueda, a través de acorde y cadencia, del ansiado sentimiento de pertenencia. Antítesis de la modernidad por excelencia, pues tu naturaleza cosmopolita ya no alberga para el hogar cabida. ¡Qué osadía! ¿Acaso no sabías que una emoción así de tu libre albedrío te privaría? Ve, corre al centro, a poder ser en la capital, deja gustoso todo el sueldo en tu ínfimo hostal. Ve, así vivirás o, por lo menos, ellos lo creerán al ver tu genial historia de Instagram.

Desde el minuto uno se exhibe sin complejos la dinámica que adoptará el disco. Pues “Sito en ti” arranca con un ademán de redoble de tambor en procesión que, a la postre, virará hacia un compás de Jota rejuvenecida que reluce con la inocencia pubescente de la lozanía. Aceleración, frescor estival y agua clorada componen la receta de “La Socorrista”. Un mejunje reconfortante que, junto a “Todo lo que quiero saber de Italia” y “El Donante”, abanderan el cautivador aroma costumbrista y orgánico que impregna este trabajo. Herramienta empleada para tratar el amor platónico (para los más apasionados) o, en su defecto, el encaprichamiento (para los reacios a la grandilocuencia) desde la cotidianidad, lo cual aporta un matiz de ironía autodestructiva ante la imposibilidad manifiesta y asimilada de consumar ese amor por el protagonista de la tragicomedia. De este modo, cada historieta supone algo así como una epopeya frustrada, abocada al desastre y cuidada diligentemente en detalles intrascendentes que le confieren gran veracidad. Esa naturalidad que absorbe, identifica y te dibuja una ligera sonrisa. Sin medias tintas ni piedad, una honesta oda a la fatalidad.

No quiero hablar de géneros musicales, no quiero encasillar su sonido dentro de un término concreto, sería algo absurdo porque, si de algo pueden presumir estas nueve canciones, es de su transgresión, de su descaro desplegado sin corsé ni freno de mano.

“Y que digo tantas cursiladas que la sangre se me ha transformado en mermelada”. Ciertamente, Ángel. Esta sentencia podría ser definitoria para las tres siguientes canciones. De nuevo, el romance o, mejor dicho, el desamor entusiasta se erige como eje temático de la trilogía, en la que destaca el contraste entre el contenido lírico resignado y una instrumentación vivaz, candente y tenaz. Quizá se deba a la concepción del declive y el desvanecimiento como parte o versión última del amor y que, por tanto, continua albergando ese aura vehemente y enardecedor. A priori, la consigna inicial puede despertar suspicacias (incluida la mía), al cabo de unas escuchas cambie mi perspectiva y comprendí que realmente resalta del remitente su honestidad imperante, la ausencia de alarde o pretensión rimbombante. “A cara perro”, coloquialmente. Sin duda, “A la vez” es cristalino reflejo de la ganancia en convicción del cantautor tras la ferroviaria coalición.

Esta alianza, esta unión forjada en Bullas con las migas, el Sol y el calor como “férreos testigos” le ha conferido al proyecto grandes dosis de energía, armonía y destreza. Dichas cualidades han sido aunadas e hilvanadas en un sonido heterogéneo y multidisciplinar que deambula por senderos tan dispares como el Folk, el Pop, Rock, la Jota o, por momentos, el Bolero (Sí, soy consciente de lo que dije, pero “es tan difícil ser diferente que prefiero ser comunal y turgente”). Se podría decir que Los Trenes de Larga Distancia recibieron el germen, la semilla y, a partir de ahí, han conseguido diseñar una gabardina tejida a medida  para ese esqueleto desnudo al que le alcanzó, desprovisto, el cambio de estación. En este caso, al tratarse de Murcia y ante la inutilidad del sayo, podría decir, en su defecto, que le cosieron la rebeca de entretiempo.

Vaya, y “yo que huía de los tópicos y di con todos”… Una vez consumado el fallo, ahondaré en mi contradicción afirmando que “Cómo decirte adiós”  callejea por Trapería, cruza la bóveda hacia el Romea, pasea por Glorieta a mediodía y, en cualquier plaza, en cualquier cervecería, se afianza y descansa.

A pesar de concluir mostrando su cara más compacta con un hit intenso y vigoroso, en líneas generales el disco mantiene la estructura y esencia intimista de la obra de autor. Por momentos trovador refinado, en otros, asimétrico y atropellado, con sencillez y desparpajo. Y, aunque no sé si es cuestión de un Re menor y un Sol, sí que han dado con la fórmula de la buena canción. “Y eso ya es mucho saber”…

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Saturación y energía en nuevo EP homónimo de Consejo

Ya os hemos ido adelantando los singles que la renovada banda de Bullas Consejo! nos iba regalando como adelanto al que es su nuevo EP, de nombre homónimo. Desde el pasado día 18 podemos disfrutar de él en su (nueva página) de bandcamp.

Consejo EP

4 canciones, grabadas de mano de Marco Velasco en el Mirador de Alhama el pasado mes de enero conforman un trabajo lleno de sonidos saturados, voces pesadas y guitarras afiladas que está llamado a ser de las grandes obras de la escena underground de Murcia.

Junto a ese primer single regreso que fue ‘Voces extrañas’, donde nos presentaban la nueva banda (ahora en formato cuarteto) o la re-grabación de ‘Asamblea’, uno de los temas contenidos en el primer publicado en el primer trabajo de la banda hace ya 4 años, encontramos dos temas más. En primera instancia, a pocos días del lanzamiento del EP nos regalaron ‘Desciende el laberinto’, un tema que nos sumerge en una atmósfera oscura a la par que mística con un riff de guitarra hipnótico. Pero sin duda, el as en la manga de Consejo es la energía que transmite la ruidosa y cacharrera ‘¿En qué piensan las moscas?’. Ese culmen de canción con el verso “la luz que destruye eres tú” vale sin duda para afirmar que estamos ante uno de los mejores temas de shoegaze/noise que se ha hecho en nuestra región.

Os recordamos que la puesta de largo de ese EP ‘Consejo’ tendrá lugar dentro del ciclo Microsonidos, que ha sufrido una pequeña variación en cuanto a su programación inicial. Finalmente, British Sea Power, el grupo británico que Consejo! telonearía ha cancelado su gira, pero tras el aplazamiento del concierto de los gallegos Disco Las Palmeras!, será el próximo día 10 de marzo cuando tendremos una noche cargada de ruido y energía en la Sala REM de Murcia.

 

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Ángel Calvo nos detalla su ‘Crisis del yo burgués’ (Pt. 2)

En la anterior entrada dedicada al cantautor murciano, el propio Ángel Calvo nos desgranaba los entresijos de la primera parte de ‘Las crisis del yo burgués’, su primer álbum en solitario (recordemos que anteriormente fue el líder de El Pico de la Panocha), un disco de 16 temas en formato acústico que etiqueta como conceptual. Aquí está el desglose de la segunda parte de este álbum que fue lanzado hace apenas unos días, el 1 de septiembre.

Portada

8. Sito en ti

Es la primera canción de la segunda parte del disco y, asimismo, de la tetralogía a la mujer desconocida. La letra está basada en un artículo histórico sobre las relaciones sociales en la Huerta de Murcia a finales del siglo XIX y la música en el tres por cuatro de la jota. He de confesar que tengo especial predilección por esta canción.

9. La socorrista 

Un homenaje a mis primeras canciones en las que la comedia era lo dominante, pero con una base real. Ese verano fui a la piscina más que en toda mi vida… por algo sería.

10. Todo lo que quiero saber de Italia

Una italiana que hablaba español mejor que yo (y con la que no pasó nada), una lista en el móvil sobre todas las cosas que recordaba de Italia elaborada mientras estaba borracho en una casa okupa de Berlín y una mañana de resaca para musicalizarla fue todo lo que necesité para hacer esta canción. Esta es, sin duda, otra de mis favoritas.

11. El donante

Esta canción está inspirada en la historia real del amor platónico de un amigo con la enfermera de centro de hemodonación y compuesta de vuelta de tocar con mi cuadrilla, la solidaridad, el amor no correspondido y el folclore murciano se mezclan en esta jota moderna.

12. Y tú

Es, probablemente, mi mayor canción de temática amorosa. Compuesta bajo demanda, me he alegrado más de una vez cuando se ha convertido en una de las canciones de parejas amigas. Sé que es de las canciones que me va a acompañar durante toda mi carrera.

13. A la vez

Esto es así, por cada canción de amor se hacen 20 de desamor. Esta canción, compuesta justo después de una ruptura, responde al prototipo de “canciones alegres, temáticas tristes”. Y es muy divertida de tocar.

14. Ya es mucho saber

Se trata de una canción que explica lo que para mí es una teoría defendida en numerosas ocasiones: que el desamor no es sino otra forma de amor y, por tanto, en sí es bello. Es una de las canciones que más me ayudaron a cicatrizar heridas.

15. Cómo decirte adiós

Una vez le oí a Ismael Serrano decir que todas las canciones de desamor eran pura mentira. Esta es la viva prueba de ello.

16. Podría ser peor

Le debo toda mi carrera compositiva a esta canción. Significó la ruptura de la barrera imaginaria que había entre ser interprete y empezar a mostrar al mundo tus propias canciones. Gracias, Podría ser peor.

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Ángel Calvo nos detalla su ‘Crisis del yo burgués’ (Pt. 1)

Hace unos días os adelantábamos qué podíamos esperar del disco de Ángel Calvo, ex líder de El Pico de la Panocha, a través de sus propias palabras y de lo que sus primeros dos singles nos trasmitían. ‘Las crisis del yo burgués’, que es como se titula su trabajo, un disco conceptual de 16 canciones en formato acústico, vio la luz ayer día 1 de septiembre y hoy es el propio artista quien nos va a hablar de la primera parte del álbum, plenamente dedicado a sus vivencias personales.

Portada

1. A uno mismo

No me suelen cuajar las canciones que hago cuando estoy triste (con la excepción de canciones de desamor), pero en esta canción conseguí darle la vuelta a la letra y que se convirtiera en objeto de redención personal. Me pareció la más adecuada para inaugurar un disco conceptual que narra mis tribulaciones vitales durante un trienio.

2. Levante

Una reivindicación de Murcia que me ha dado muchas alegrías. Cuando mis amigos se han ido fuera de la tierra la han usado para pasar la morriña y eso pues mola que te cagas. Al principio he de reconocer que me pareció de un pop muy convencional y le tomé algo de manía, pero al final le he cogido cariño.


3. Sol de enero

Junto con ‘Podría ser Peor’ y ‘Cartagenera’, una de mis primeras canciones. Es una misiva directa al sol invernal. Para algunos se trata de una canción de amor. No me parece mal esa lectura. Al fin y al cabo, una vez que publicas una canción las interpretaciones subjetivas de la misma hace que sea casi más de tu público que tuya.

4. Nacho Vistabellas

Imposible no incluir en este primer disco vivencial la canción que ensalza la figura de Nacho Pepsicolo, conocido en mi casa como Nacho Vistabellas. Gran amigo y mejor músico, le debo mucho de la actitud y filosofía con la que hago canciones. El punk en Murcia, el rey de los songwriters y mi padre artístico se llama Nacho Vistabellas.

5. Los favores que jamás me habías pedido

Probablemente una de las canciones más American Folk del disco. Recuerdo escribirla del tirón en un momento de vacío existencial y, que al menos, me dio motivos para seguir viviendo en lo que quedaba de tarde.

6. Intertextual

Con un título que hace referencia a la teoría de la literatura, es una canción que aprovecho para hablar de mis influencias más próximas. Tengo bastante claro que si no fuera por el grupo de músicos de mi ciudad con el que formo “escuela” y el grupo de personas a las que quiero y que disfrutaron de verdad con lo que hago, quizá no habría compuesto nunca canciones. Esta canción es un homenaje a todos ellos.

7. Cierra los ojos

Es una canción que habla esencialmente de la superación. El mismo día que la compuse caí en la cuenta de que se parecía muchísimo a ‘Don’t think twice, it’s all right’ de Bob Dylan, pero al final las notas y los ritmos son limitados… ¿o no? La creí apropiada para cerrar esta primera parte de Las crisis del yo burgués, con una temática similar a ‘A uno mismo’, constituye en mi opinión un buen cierre para esta primera mitad dedicada a mis vivencias.

Atentos al blog y nuestras redes sociales, porque mañana podréis leer la segunda parte de este personal track by track.

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Aún quedan formas de cantarle al amor. Reseña Pablo Und Destruktion – ‘Predación’ (Sonido Muchacho, 2017)

El mordiente artista asturiano Pablo Und Destruktion presentó el pasado viernes 5 de mayo (mismo día en el que actuaba en nuestro WAM Estrella Levante) su cuarto álbum de estudio. ‘Predación’, pues este es el título de la última referencia discográfica de un artista que llego a ser momentáneamente delegado de la SGAE en Asturias con el objetivo de hacer llegar sus reivindicaciones, es un álbum redondo, cuyo sonido sólido va de la mano de un componente lírico redondo y que a menudo se muestra muy continuado.

El disco se abre con ‘Preludio corintio’, un tema que supone toda una declaración de intenciones y que deja claro cuál va a ser la temática recurrente durante todos los cortes del disco: el amor. No en vano, una de las canciones más destacadas del disco (con revisión de una cita de Dostoyevski incluida) lleva ese título, convirtiéndose tanto literal como metafóricamente en la canción central del disco. Encadenado con ese preludio tenemos además ‘Puro y ligero’, el que seguramente es el nuevo gran himno de Pablo Und Destruktion. Una canción que, favorecida por las dos oleadas de intensidad conseguidas con una instrumentación ascendente entre la que destaca una línea de bajo completamente hipnotizante, llega a convertirse en un tema épico protagonizado por una letra de arrepentimiento y desencanto, si bien en búsqueda siempre de la redención. O al menos, esta es la interpretación que me atrevo a hacer pues, como el propio músico deja claro en ‘Un salario social’, “para conocer a un animal hay que quitarle la piel”. Y es que, sin duda, a Pablo le queda aún una buena capa de pieles, pues tengo claro que seguramente el músico asturiano sea uno de los músicos más enigmáticos del panorama nacional, si no el que más. Esta canción, en ese sentido, perfectamente podría ser tildada de autobiográfica.

Pasando ya el ecuador del disco, el músico asturiano recupera un tema popular asturiano, ‘A la mar fui a por naranjas’, canción que habitualmente le cantaba al joven Pablo su madre, la figura que marca todo este trabajo. Y siguiendo con los recuerdos, el músico asturiano nos regala una canción en la que recuerda a sus ancestros (en particular, a su abuelo) cuya sangre lleva como ‘El mejor traje de seda’.

Si ya he comentado que ‘Puro y ligero’ sea seguramente el nuevo himno de Und Destruktion, el otro gran hit del disco que ha salido de mano de Sonido Muchacho es esa carta de amor atípica que lleva por título ‘Conquistarías Europa’, en la cual, como Pablo ha comentado en alguna entrevista, hace referencia al valor del islam con su conquista de Europa mediante la natalidad (“conquistarías Europa con nuestros vientres”). Instrumentalmente, además, la base electrónica sobre la que se sustenta el tema comienza por ser estridente y termina por hipnotizarnos, como anteriormente han hecho a lo largo del disco instrumentos como el bajo o la batería.

Como toda buena obra, este ‘Predación’ (Sonido Muchacho, 2017), acaba con ‘Herejes una canción’ que sirve de epílogo o conclusión, y en la que se retoma el amor, que para el artista asturiano, “luce para todos y se está apagando”. Así se termina de completar un álbum que durante todo sus cortes y su minutaje nos ha ido dejando una sensación de solidez que tal vez no veíamos en sus trabajos anteriores. Además, en la parte lírica Pablo Und Destruktion ha presentado un disco más claro, hablándonos de amor de una forma ciertamente novedosa, dejándonos claro que el tema universal de la música aún puede seguir siendo explotado.

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Pleyel nos desgranan su EP homónimo en exclusiva

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Hoy, 21 de febrero, ve la luz el primer disco de Pleyel, un EP homónimo con el que hacen toda una declaración de intenciones. Casi un año de estudio les ha llevado a este producto final, 5 temas con fuerza que reivindican la presencia del rock alternativo en la Región. Ya está disponible para su escucha en plataformas como Bandcamp y su nueva página web. Se trata de un trabajo autoeditado, grabado y mezclado en Loopers Estudio y masterizado en AMA Estudios y la portada es la que vemos arriba, un trabajo de África Bastida sobre una idea del propio grupo.

Pero ¿quién mejor para contártelo que ellos mismos? Le hemos pedido al grupo que nos hable acerca de las canciones.

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Pleyel por Lola López

1. Decline of Music

Esta canción de corte más heavy y guitarrero habla sobre la decadencia que hay en la industria musical y cómo la gente, aun sabiéndolo, ignora esto de modo que al final los perjudicados somos los grupos emergentes. También, aunque en menor medida, hablamos de la ínfima calidad de buena parte de la música que se consume actualmente. No llega a ser un tema de actitud negativa, pero expresa la mala leche que se nos pone al ver la situación injusta en la que se encuentra mucha gente dentro del mundo de la música.

2. Change

Nuestra primogénita. Esta fue la canción que nos animó a tocar temas propios. Intenta ser un soplo de aire fresco, tiene una aire optimista, es una canción sencilla (que no simple). La letra habla acerca de que si quieres cambiar tu mundo no puedes esperar que otros lo hagan por ti, tienes que mover el culo, cuando crees en algo no puedes dejarlo pasar sin más, no puedes dejar que porque alguien te diga que no ya ni siquiera lo intentes. El mundo quiere cambiar y necesita ideas, así que no te las guardes para ti y lucha por ellas.

3. Useless

Empezó siendo muy distinta a como es ahora, tras el proceso de producción. Tiene aires de punk moderno del estilo de Green Day y los últimos Foo Fighters pero llevados a nuestro terreno, con arreglos de vientos en los que el saxofón es protagonista. La letra habla de política, de que las cosas no se están haciendo bien y enumera varios casos en los que siempre ha habido alguna trampa o manipulación de modo que siempre hay un perjudicado y un beneficiado que no deberían serlo. Tiene un tempo rápido, con guitarras eléctricas que le dan mucha fuerza, es enérgica y sincera.

4. The Host

Es corta pero intensa. Con ella hemos descubierto el tipo de música que realmente queremos hacer, el camino por el que queremos seguir desarrollando nuestra música. Hemos visto que nos gusta esto, que nos gusta lo que nos ha salido y no hay grupos en la Región que hagan algo así (al menos que nosotros sepamos). En la producción de esta canción nos centramos en crear un tema pesado pero a la vez pegadizo. En la letra, el “malo” alardea de su superioridad y de cómo puede acabar con todos nosotros a su voluntad, aunque la marabunta, la masa que somos todos, actúa como un ejército y unidos podemos acabar con él.

5. The Passenger

El capítulo final. Esta es la última canción que hemos grabado y lo hemos hecho 6 meses después de grabar las 4 anteriores, por lo que hemos tenido tiempo de prepararla y producirla nosotros mismos (con el filtro de Pepe Ludeña), aunque nos ha costado mucho. Es la canción más completa instrumentalmente hablando y la más larga del disco. Cada arreglo está perfectamente estudiado para meterlo en ese sitio, decidimos tomárnosla con más calma y esperar a que las mejores ideas se unieran unas con otras. La temática de la letra es la dicotomía entre levantarte y luchar por las cosas o quedarte sentado pensando que por mucho que luches jamás lo lograrás. Con este tema hemos superado al “Pleyel del pasado” usando cosas que hemos aprendido a lo largo de nuestra corta pero intensa trayectoria, de modo que es un punto y final perfecto para el disco.

 

 

 

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