Conciertos, Crónicas

De extremo a extremo – Crónica 3ª Semifinal CreaMurcia 2018

El sábado fue la última noche de semifinales del CreaMurcia pop rock. Una Murcia lluviosa recibió a las cuatro bandas que se subirían al escenario de la Garaje Beat Club (esta vez no hubo grupo invitado abriendo la jornada) y los nervios por ver las últimas propuestas seleccionadas estaban en el aire.

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Manopla de Monoindio por Lola López

Manopla de Monoindio son los primeros en tocar. En el escenario les acompaña un perro de peluche enorme que acabaría por los aires con el último tema de su repertorio. Su sonido va más por el sendero de lo acústico y lo orgánico, aunque acaban resultando más y más inclasificables conforme van lanzando temas. Si bien al principio creaban una atmósfera controlada (pero no aburrida), el tono de su concierto acaba en frenesí. La originalidad es su mayor baza: cuentan con un arsenal de elementos llamativos para hacer música (una melódica, juegos de voces, un trozo de metacrilato cimbreante…). Toda una performance.

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Decembird por Manuel Romero

Llegaba el turno de que subiera Decembird al escenario y, por tanto, de dejar la fotografía y la redacción en manos de Manuel y Chechu respectivamente. Saltaban al escenario, tímidos, casi escondidos tras sus flequillos. Escuchamos casi íntegramente las canciones publicadas en su disco “Nada Grave”, pero estas suenan mucho más contundentes en directo, aun siendo solo tres y sin contar con la posibilidad de grabar capas que permite el estudio. Si por la vista nos tuviera que entrar el espectáculo que estamos presenciando, resultaría un poco pobre en cuando a dinamismo sobre las tablas, suponemos que a causa de los palpables nervios que atenazan a los componentes del grupo hasta bien avanzado el setlist. Sin embargo, esto es un concurso de bandas donde debería primar la parte auditiva y este sí es el fuerte de Decembird.

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WAW por Lola López

Una propuesta totalmente opuesta a la anterior es la que nos ofrecía WAW, ya lo demostraron en las semifinales del año pasado. Canciones cortas y directas, transmisoras de la locura que les caracteriza sobre el escenario. Puede ser que fuera debido a que ya no contaban con el factor sorpresa que sí jugó en su favor el pasado año, pero no consiguen transmitir la misma frescura. Sin embargo, resulta un concierto entretenido y correcto igualmente, llamativo no sólo por sus temas, sino por su indumentaria, y es que WAW es un grupo que juega mucho con su imagen y la cuida más de lo que puede parecer a primera vista.

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Sí Quiero por Lola López

La última banda en tocar fue Sí Quiero, una incorporación de última hora debido a que World of Gaia no pudieron tocar. Parece justo comenzar diciendo que es posible que las condiciones que tuvo este grupo para tocar no fueron las que más le habrían favorecido. Pasada ya la medianoche, su propuesta no se encontró con un público muy receptivo. A esto se suma que su ¿trap? ¿rap? ocuparía, sin duda, un mejor puesto en la categoría de Otras Tendencias. Pese a todo, sobre el escenario se les veía motivados y defendieron sus temas con la misma presencia que el resto de bandas seleccionadas.

Finaliza así la ronda de semifinales del certamen. Según leeríamos más adelante, esa noche el jurado se pasó cerca de hora y media deliberando el nombre de las 3 bandas (más la suplente) que pasarían a la final. Cerca de 40 bandas se inscribieron este año en el certamen y desde aquí queremos dar nuestra enhorabuena, más allá de los gustos personales de quien escribe estas líneas, a las 12 bandas seleccionadas que defendieron su propuesta en la sala Garaje. Como es habitual en el concurso, los conciertos han estado caracterizados por el abrazo a todos los estilos (una heterogeneidad especialmente presente en esta tercera noche) y este año ha primado de manera excepcional el respeto a la música en unas jornadas que hemos podido vivir desde bien dentro.

 

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Madurez, frescura y un toque de lo de siempre – Crónica 2ª Semifinal CreaMurcia 2018

Tras haber visto la noche anterior los conciertos de The New System, Hora Punta, El Mono a Cero, In-Pulses y Mez-K, el viernes era el turno de la segunda semifinal del CreaMurcia pop-rock.

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Atientas por Lola López

La noche apuntaba a ser potente, sin embargo se podían contar con los dedos de las manos las personas que se han acercado a la sala a las nueve y media de la noche del viernes. La afluencia de gente iría en aumento conforme desfilaran por el escenario las bandas, pero a Atientas, la banda invitada de la noche, le tocó defender su repertorio en estas condiciones. El sonido de la sala parece deslucir su directo y tienen un velo de ruido que les hace sonar confusos, pero nos llegan sus intenciones: un pop limpio y agradable al oído, pegadizo y actual (es inevitable que nos vengan a la mente nombres como Supersubmarina o Izal), pero en el cual se hace complicado mantener la atención durante todos los temas sin que se acaben haciendo ligeramente monótonos.

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The Meatpies por Lola López

La primera banda semifinalista en tocar fueron The Meatpies, otros veteranos del certamen que no se dan por vencidos: consiguieron el segundo lugar en la final de 2016 y siguen peleando por conseguir el primer puesto. Parece que el tiempo no pasa por su sonido: el color de sus temas, incluso de los más recientes, sigue enmarcado en el rock clásico y en un sonido que rápidamente nos lleva a los Beatles, lo que ha sido su sello de identidad dentro del circuito local (en el cual tienen ya hecho un hueco). Pese a los problemas técnicos que sufren al comienzo del concierto, van cuesta arriba y aunque se echa en falta algún toque innovador en sus canciones, la segunda mitad de su setlist suena algo más enérgica.

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Pájara Rey por Lola López

Les sigue Pájara Rey, una banda que comienza a hacerse su hueco en el espacio musical local. Sus temas tienen un sonido punk sin complejos, fresco. Su repertorio no se hace pesado ni denso a los oídos, ni siquiera a los que no acostumbran a escuchar este tipo de música. Sus canciones despiertan la curiosidad del público, que llena ahora más la sala, con cada verso que sale de la boca de la cantante, y cuanta más rabia llevan sus palabras, mejor. Se trata de una banda con una baza muy potente a su favor: la potente actitud que impregna por igual a los miembros y a sus temas.

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New Ways por Lola López

New Ways son la siguiente banda en subirse al escenario. El año pasado consiguieron el tercer puesto en la final del certamen y su rock alternativo llena ahora la sala. Es destacable lo mucho que ha evolucionado esta banda en un periodo tan corto de tiempo. Su sonido ha madurado mucho desde la primera vez que les vimos tocar, ahora sus temas son mucho más ricos en detalles, más pulidos y con atmósferas propias. Se les nota con mucha más seguridad tocando. Consiguen defender muy bien sus temas y su concierto no defrauda a los asistentes, que salen de la sala entre concierto y concierto comentando el buen sonido que desprendían.

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Crows as Shepherds por Lola López

Cierran la noche Crows as Shepherds, la banda de estilo más duro de las seleccionadas. Si algo hemos aprendido en estos 3 años de acudir a las semifinales, es que siempre colocan las propuestas más duras en el último puesto, cosa que hace un flaco favor al sonido de estas bandas. Los aficionados al género que me rodean parecen estar satisfechos con su puesta en escena y sus canciones. Potencia y motivación sobre el escenario tienen de sobra, eso es innegable. Sin embargo, y sin ser una experta en este campo, parece echarse en falta algo de novedad en su sonido, algo que les termine de hacer destacar entre todas las bandas que hay en este género.

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Ritmo para entendernos – Crónica 1ª Semifinal CreaMurcia 2018

Por fin ha llegado una de las semanas favoritas de quien escribe estas líneas: las semifinales del CreaMurcia han arrancado en la sala Garaje Beat Club con los 12 grupos seleccionados. Como es costumbre desde hace dos años en este espacio, comienza nuestro análisis de estas tres noches de música hecha en la capital.

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The New System por Lola López

El escenario lo abren The New System. Por primer año, el certamen ha incluido bandas invitadas en la programación. Vienen de Ceuta y su sonido resulta una grata sorpresa. Estribillos enérgicos e intensidades bien controladas componen sus canciones. Por desgracia, aún hay escasa afluencia de gente en la sala (quizá el hecho de que las semifinales se celebren en periodo de exámenes, se alarguen hasta pasada la medianoche y además hoy sea jueves tenga parte de culpa sobre esto). Sorprende lo jóvenes que parecen para tener un sonido con las ideas tan claras y tan correcto. Al parecer, dentro de unos meses entrarán a grabar, así que habrá que estar pendientes de los que nos traigan.

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Hora Punta por Lola López

La primera banda semifinalista en subirse al escenario es Hora Punta. Sobre el escenario hay un dúo (guitarra y voz), pero a nuestros oídos llegan muchas más capas de sonido. Las pistas lanzadas son el principal componente de sus temas. La estructura de sus canciones se compone de bases machaconas (que al comienzo nos hacen pensar si esta propuesta no sería más apropiada para al categoría de Otras Tendencias), una guitarra que aporta un tono oscuro, casi tétrico, y una voz totalmente pop. Quizá es la heterogeneidad de su proyecto, mezclado con que las bases restan componente humano a su sonido, lo que hace que el sonido de esta banda resulte fallido a nuestros oídos.

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El Mono a Cero por Lola López

Algo más de gente llena la sala para recibir a El Mono a Cero, la segunda banda seleccionada. Se trata de una propuesta radicalmente diferente a sus predecesores. Su sonido es orgánico y acústico: guitarra española, cajón flamenco, trompeta y voces nos transmiten buen rollo a través de su rumba. Al principio de su repertorio el público menea la cabeza, pero conforme avanzan sus canciones comienzan a soltar el cuerpo y acaban bailando. No dejan de lado la interacción con la gente, demuestran confianza y buen ambiente tanto entre ellos sobre las tablas como con quien les ve, consiguen crear un ambiente agradable en toda la sala.

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In-Pulses por Lola López

Llega el turno de In-Pulses, uno de los grupos más veteranos de las semifinales. No contentos con haber conseguido el segundo puesto en el certamen el año pasado, vuelven a probar suerte. Si bien el público había conseguido acercarse al escenario con el anterior grupo, vuelven ahora a quedar unos metros de cortesía entre ambas partes. Pocas cosas podemos decir ya de In-Pulses que no hayamos dicho ya. Sin embargo, quizá por culpa del sonido de la sala, esta noche el sonido de sus temas no es tan preciso como acostumbra y suenan poco nítidos en comparación con habitual directo enérgico que podrían ofrecer. Se trata de una actuación correcta pero con la que cuesta conectar.

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Mez-K por Lola López

Los encargados de cerrar la noche son Mez-K, una banda que también ha pisado en alguna que otra ocasión el escenario de las semifinales del CreaMurcia. La esencia es la misma que hace dos años, pero en su directo se aprecia una evolución. Han traído la fiesta a la sala con su energía efervescente. Son 7 sobre el escenario pero en ningún momento los músicos se pisan sobre el escenario: entre el frenesí de sus canciones todo ocupa su lugar. Los valientes que se han quedado en la sala ya pasada la medianoche se han acercado al escenario para bailar sus tema, tienen al público en el bote. Un zapato cae a dos metros de mí: alguien se ha metido medio descalzo en el pogo que se ha creado presa del sonido de Mez-K. Una buena dosis de ritmo para poner el broche a la primera semifinal.

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La fábula del gato, la vieja y su hipnótico Boogie-woogie

Dos opciones se planteban en la noche del pasado viernes 23 de Marzo. Por un lado, Mujeres nos invitaban a acudir a la Yeseria. Por otro, Guadalupe Plata nos esperaban en Sala REM.

Con el tiempo justo. Tarde, de hecho. Llegamos a Sala REM con la certeza de haber obrado bien al escoger la segunda opción. Antes de entrar suena ya la primera canción,  y una convicción se asienta en mi cabeza; nunca antes (en mi presencia) nadie ha logrado moldear el espíritu de la sala de una forma tan carismática y evidente como lo hacen los inquilinos que la habitan en esta singular velada. Pues, el habitualmente sobrio recibidor que conecta el exterior con la zona de conciertos ya no es tal, ha mutado. Las paredes metálicas han tornado en estriados muros de piedra, compactos y de tono ocre. De aquella puerta acristalada que todos recordamos, sólo queda un socavón angosto. A partir del cual, se desprende una línea irregular, casi serpenteante, de escalones, roídos a causa de la humedad y su tenaz acometida en el tan escabroso como ilusorio piso inferior. Culminados dichos peldaños en una oquedad que introduce un espacio amplio, de suelo pedregoso, y salpicado de leves fisuras que se dilatan al son del repique de baquetas en Lorena. Las hileras de antorchas a los costados proporcionan una iluminación tenue y vacilante, mientras una nube etérea, desprendida de las mismas, aromatiza la escena.

Quizá pueda parecer que estoy divagando de manera alarmante y todo esto esté fuera de contexto. Pero, si me enredo en esta fantasiosa recreación, es porque el trance resulta ser un pilar determinante en la actuación de la formación sevillana. Puesto que, una de las más codiciadas virtudes en la escena musical, presente en altas dosis durante la noche del viernes, es la capacidad para evocar y expandir la psique del espectador, como si de un opiáceo se tratase. La hazaña reside en lograr intervenir en el entramado sináptico del individuo para estimular quijotescas respuestas mentales, mediante técnicas similares a la hipnosis. Aunque, en este caso, el objeto pendular fuese sustituido por los quejidos ahogados de guitarra que envuelven y propagan su sonido. En definitiva, conseguir que el susodicho cuestione todo aquello que percibe a través de la vista, que abandone por un momento el razonamiento lógico y lineal, para así deambular por sinuosas carreteras en sensoriales travesías trazadas por el compás frenético de un rudimentario bajo (una cuerda y un mástil conforman el artefacto). Precisamente, uno de los caracteres de la banda andaluza que más atracción despierta en mí, y resulta más ostensible en el directo, es la estrecha relación que mantienen con lo subterráneo (de ahí el símil inicial). Su peculiar filia hacia el pantanoso universo de sombras, de entrañas y visceralidad, en el que no hay cabida para la deducción racional. Resulta harto interesante. Aunque éste no es perceptible con la mirada cegada de la superficie, ya que la pupila requiere de un periodo de acoplamiento. De modo que, este vínculo deriva en una estética umbría y ligada al negro. Por ello, encontramos numerosas referencias explicitas a “ratas”, “tumbas”, “huesos” o “muerte” en temas como Serpientes negras, Rata o Tengo al diablo en el cuerpo.

Tras la interpretación de Miedo, reafirmo para mis adentros lo dicho previamente, ya que refleja a la perfección todo este simbolismo, representa la caverna, las cloacas.

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En el centro, arrastrando de manera contenida las plantas de los pies sobre el abrupto terreno, se reune una multitud considerable de personas cuyos cuerpos trazan un balanceo irreflexivo propio de ánimas errantes, atraídas por el tétrico y sombrío ambiente que les proporciona cobijo. Pues es entre la penumbra donde encuentran ese sentimiento de pertenencia que tan remoto y ajeno les resulta en la superficie, donde deambulan desprendidos de temores e inseguridades a pesar de sus reticencias iniciales. Sí, son “raros”, somos “raros”. ¿Quién en su sano juicio optaría por invertir el primer viernes de Primavera recluido en una atmósfera semejante? En la pregunta se halla respuesta. Únicamente alguien que se encuentra Preso. Preso de ese submundo de pasadizos y grutas que rodea al conjunto de Úbeda, preso del aullido de guitarra final de dicha canción, preso de las coléricas bases de cristal golpeado contra acero en Navajazo, preso del aroma árabe de Nido de Avispas, preso, en definitiva, de la capacidad asociativa con la que la banda sevillana hilvana conceptos con patrones sonoros.

“Pero, ¿Esos qué tocan? ¿Qué género es?”. No lo sé, sinceramente. Guadalupe Plata representa un vínculo, es un nexo que conecta blues y rock y los pone a danzar un boogie hasta fundirse en un abrazo férrico. Un sonido que acopla el clasicismo y lo castizo con la vanguardia, la fusión y la improvisación. El fulgor del metal dorado con la banalidad de la chatarra. Guadalupe tiene un aroma western embriagador, unos atractivos matices folclóricos y un suculento gusto a barrica Gran Reserva que deja poso. Sin duda, todo este brebaje ha adquirido mayor valor cualitativo con el paso del tiempo y de los LPs. De esta forma, su último disco (2017) posee un carácter minimalista, desprendido de varias capas de ornamentación, en el que los golpes no son tan ostentosos pero sí igual o más certeros que en anteriores entregas.

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Por ello, los excéntricos errantes decidimos recibir a la Primavera en torno a un pedestal rocoso, sobre el que se esbozan tres siluetas de contorno antropomorfo con sendos instrumentos adheridos a ellas. La batería se ha consolidado como referente, esa es la única verdad absoluta que impera en aquél lugar, una máxima que todo presente asume cual Real Decreto. Comienza “Calle 24”. Y, de nuevo, sin percatarme, aquella estructura cúbica ha dado paso a un espacio cóncavo de techos abovedados de los que se desprenden punzantes estalactitas que penden del mismo. Entre ellas se intuyen una serie de trazos de intensa tonalidad rojiza, como si de pinturas rupestres se tratase. Tres figuras plasmadas: Una vieja, un gato y un zapato protagonizan una persecución al más puro estilo Tom y Jerry, cada uno de sus pasos va acompasado de un golpe fluido de maraca y un oxidado y afilado punteo, zurcido todo con sutileza felina. Tal y como lo cuento, sucede. En mi cabeza. Pues los ojos ya no son aliados, sino obstáculo.

Por lo general, el ambiente de la noche se podría describir en dos canciones. Los primeros compases de la actuación se asemejan más a la dinámica de Tan solo, una elegía que arranca con  solemnidad fúnebre, marcada por pronunciadas permutas de cadencias que se suceden en progresión canina. Mientras que, transcurrido el primer cuarto de hora de la misma, se desata El Boogie de la Muerte, vigoroso e infeccioso, liberando un crescendo de rodillas locas y un sinfín de arcos esbozados por caderas en movimiento pendular. “Pobre Marie, no baila el boogie, no”. Este, a priori, lamento cargado de condescendencia ha servido de aliciente. En este momento, lo último que desea cualquier presente es convertirse en Marie. De modo que, enlazando temas como Pollo podrio o Baby me vuelves loco, aquellos pies, plomizos y sumidos en el letargo, cohibidos e inmóviles por las llagas del feroz mundo exterior, han logrado desprenderse del dolor y elevarse ante la eléctrica llamada del rock.

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10 años no son nada, o si no, que se lo digan a Mujeres.

El pasado viernes pudimos disfrutar de un trocito del Fuzzville en Murcia, así como de la celebración de los 10 años de la banda catalana Mujeres. La Yesería era el lugar escogido para el número justo y necesario de público disfrutáramos del ahora trío barcelonés, quien presentaba además su último álbum ‘Un sentimiento importante’ (Sonido Muchacho, 2017)

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Hablar de Mujeres es hablar de los reyes del garage español hoy por hoy, y los citados 10 años y 4 álbumes lo avalan. Como tal, hicieron propio la máxima de ser enérgicos y eléctricos desde el minuto 0, abriendo su concierto con ‘Vete con él’ (debilidad personal de su último trabajo) y ‘Siempre eterno’. Si bien su último LP es el único cantado enteramente en castellano, ya nos habían demostrado que el idioma patrio les sienta mejor si cabe que el anglosajón, con temas como ‘Salvaje’, contenido en ‘Soft Gems’, su trabajo de 2010. El soberbio punteo de guitarra de esta canción dejaría además claro que Mujeres no es la sencillez que en un primer momento podríamos pensar.

Posteriormente seguirían haciéndonos bailar principalmente con los distintos cortes de ‘Un sentimiento importante’ como Ciudades y Cicatrices así como con temas antiguos como la preciosa y demoledora ‘Vivir sin ti’, que es de esas canciones que todo fan de la banda lleva grabada a fuego en la mente.  Supongo que por afirmaciones como esta que, me consta, compartimos mas de uno y mas de dos de sus seguidores, el tema homónimo decidieron dedicárnoslo a nosotros, consiguiendo crear una conexión total a encarnada por nuestros bailes y el paseo del bajista, Pol, por una de las barras del escenario de la Yesería. Seguidamente recuperaron otro de los grandes temas de su carrera (¿el mejor? ¿el más aclamado? me atrevería a decir) la certera ‘Aquellos ojos’. La primera sorpresa de la noche vino en forma de versión, de una banda hermana: el trío interpretó, a la perfección, ‘No volveré’, de Kokoshca.

Tras retomar su etapa angloparlante, anunciaban el nunca deseado pero inminente final del concierto, para el cual convocaron al pueblo para elegir entre The Velvet Underground o Los Saicos. Ganaron los primeros, pero supongo que para el ADN de los catalanes es inevitable hacer caso (al menos completamente) a lo que el público quiera. Finalmente, sonaron ‘Run Run Run’ y la tan apropiada en estas tierras ‘Demolición’. Pero con el sonido Mujeres, y con el mismo objetivo que parecen tener desde hace 10 años, hacernos bailar.

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Musicalidad, calidad y energía en la fiesta Limbo Starr con Tachenko, Alborotador Gomasio y Camellos

Desde el día de la presentación del cartel del Microsonidos 2018, que esta semana llega a su fin, teníamos claro que la fecha del pasado viernes era de las más apetecible del ciclo de sonidos. El sello Limbo Starr nos traía en bloque a las que seguramente sean 3 de sus mejores bandas: unos ya veteranos Tachenko y dos grupos más jóvenes como son Alborotador Gomasio y los noveles Camellos. Ante un 12&Medio con una corta afluencia de público los 3 grupos presentaron sus temas de manera más que notable.

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El concierto comenzó con Tachenko, ahora en formato dúo y con un set acústico, algo que no era lo más idóneo para las altas horas de la noche que la organización había elegido para el comienzo del evento. Aún así, temas como Nuestra Especialidad o Amable no dejaron de engancharnos, en parte por la musicalidad y el juego de voces marca de la casa, que en este formato se ven sin duda potenciados por a delicadeza y la presencia del silencio necesario ante un set acústico.

Como si de una línea ascendente se tratara, los siguientes en subirse al escenario eran Alborotador Gomasio, con su sonido a medio camino entre el shoegaze y el dream pop. Servidor no podía estar más feliz, pues como bien puntualizaron, el pasado viernes fue la primera vez que el grupo pisaba y actuaba en Murcia. Comenzaron con esa melodía que poco a poco se va instalando dentro de sus oyentes como es “El final de la tarde”, con el que también se abre ‘Luz y resistencia’, su último trabajo. Pero Alborotador Gomasio son energía, saturación y noise, por lo que no tardaron en soltar un primer fogonazo con “Parece que no pasa el tiempo” o sobre todo una de los últimos hits de la banda: “La reacción impotente” y ese pegadizo estribillo sobre la velocidad. También recuperarían temas de sus anteriores discos. El primero en caer, contenido en ‘Los excesos de los niños’ (2015) fue la popie “Espíritus helados”, que vendría seguida de “En mi no hay calma” una perfecta y pegadiza canción de su primer trabajo que siempre nos recordará al que sería su homólogo americano, los neoyorquinos The Pains of Being Pure at Heart. Aunque nos doliera no poder disfrutar en directo de temas como “Contra el suelo”, a los madrileños les tocaba promocionar su ‘Luz y resistencia’, razón por la cual echarían el resto con los temas que conforman dicho disco, que tocaron íntegramente exceptuando un corte. Sin duda, el cierre con el single “Agosto, bailando el caos” y su “Madrid nos va a enterrar” seguida de “Rodeados” dejó claro la calidad musical del cuarteto, atrapados en el underground ante la minusvaloración del gran público y parte de la prensa. 

Reticentes ante la tardía hora de su concierto pero con la misma actitud que desprenden sus letras y melodías, Camellos se subían al escenario y nos soltaban uno de sus temas más gamberros: “Ejecutivo estresado”. Supieron trasladar al directo su ‘Embajadores’ (Limbo Starr 2017) de manera  ideal. Un disco de 15 canciones condensadas en menos de 40 minutos no podía ser sino un concierto lleno de fogonazos. Y eso fueron “Gilipollas”, “Siempre Saludaba” o su último single “Avances”, que condensa sin duda alguna el hipnotizante sonido de Camellos, basado en bajo y batería pesados que nos obligaron a bailar desde el minuto 1. Poco más que decir de un concierto que no fue sino divertido para todos los asistentes, incluido el grupo, que no pudo hacer frente a las tan cargadas copas que cambiaron por una camiseta. La rapidez y concisión de ‘Panto-Ha’ o la musicalidad de “Geografía” o “Puedes contar conmigo” es algo que hay que ver en directo para alegrar alma y cuerpo, así que no hubo duda: Murcia no sabe lo que se perdió en el 12&Medio, pese a poder pecar de linealidad, un concierto de Camellos es sinónimo de un buen rato. Ah!, y no podía faltar ese “Perro verde de Marea” de los madrileños: la genial “Becaria”, (pre)cierre del concierto.

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Big Up 2017: tres días de música, inspiración y medios en Murcia

Los pasados días 5, 6 y 7 de octubre se celebró la última edición del Big Up Murcia, una reunión destinada a celebrar la música mediante conciertos, charlas y conferencias, que nos pone en contacto con todos los estratos del mundillo musical a nivel incluso nacional.

El jueves 5 era la jornada destinada a calentar motores. Para comenzar a entrar en contexto, tras la rueda de prensa de inauguración a mediodía (donde la organización nos explicó que este año habían apostado por experimentar en el programa y apostar por la música en directo y la prensa musical), tuvo lugar la charla sobre el nuevo paradigma de la industria musical. Esta corría a cargo de Jam Albarracín (periodista musical en La Verdad) y José Carlos Sánchez (presidente de Warner Music Spain). El único truco que da el presidente de la discográfica para tener un grupo y no morir en el intento es trabajar, trabajar y aprender, buscar y seguir el talento. Según él, a día de hoy y por culpa del streaming, prima la cantidad sobre la calidad, la democratización de la música y la necesaria inmediatez ponen más obstáculos que facilidades a los creadores y es que estas plataformas aún tienen que crecer y madurar. “A veces no se tiene éxito con el primer disco, y eso es normal aunque vaya en contra de las tendencias actuales”, comentó, lo cual no sé si consiguió tranquilizar o preocupar más a los músicos que le escuchaban.

Por la tarde continuaron las charlas destinadas a los músicos con las intervenciones de SGAE y AIE. Con estas dos charlas nos quedó clara la importancia de proteger a los autores e intérpretes de las obras. Como dijeron, por supuesto, si somos un pequeño grupo que hace bolos en locales de la zona, estas cosas no tienen por qué entrar en nuestra lista de prioridades. Sin embargo, si nuestra música empieza a sonar y a circular, es algo que (según ellos) deberíamos tener en cuenta.

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Fizzy Soup por Lola López

Por la noche teníamos dos citas con el Big Up Live, es decir, la apuesta por la música en directo en salas de la que nos hablaron anteriormente. En Sala REM, El Niño de la Hipoteca había vendido todas las entradas para su concierto. Nosotros nos decantamos por acudir a la cita con Fizzy Soup, Trepàt y Pablo und Destruktion en Garaje Beat Club. Muy pocos acudimos temprano a la sala a ver a Fizzy Soup, pero eso no les minó la moral ni una pizca y los de Cuenca desplegaron toda su potencia sobre el escenario de la sala. El año pasado pudimos verles en formato acústico como un grupo extra del Big Up Calles y esa noche los temas de “Not so Far”, su primer largo publicado este mismo año, explotaron en eléctrico. Siempre es un gusto disfrutar de su directo enérgico, intenso y diferente, y esta vez no fue menos: como suele decirse, fuimos pocos pero así a más tocamos.

Después llegó el turno de los granadinos Trepàt, otro de los grupos predilectos de esta web. Sin embargo, a Trepàt le costó despegar, puede ser que se debiera a los constantes fallos de sonido que sufrieron o al hecho de que llevaran un tiempo alejados de los escenarios. Curiosamente, cuando decidieron arriesgar y enseñarnos un tema nuevo (que formará parte de su próximo disco) es cuando su atmósfera oscura y densa, que tanto nos gusta, consiguió cuajar. Encadenando cada uno de sus temas más cañeros, consiguen levantar la segunda mitad de su concierto y dejarnos con un buen sabor de boca.

El encargado de cerrar la noche fue Pablo und Destruktion con su demoledor concierto. Apenas eran 3 sobre el escenario pero se bastaron para llenar toda la sala y noquearnos. Tras poder disfrutar sus canciones en festivales y quedar fascinada, el ambiente de sala de conciertos añade una nueva dimensión a la intensidad de sus temas, especialmente los de “Predación”, su último disco, cuyos versos Pablo clamó a voz en grito desde el escenario. A la salida de la sala, el público se dividía entre los que no acudirían más a un concierto de Pablo y los que habíamos quedado fascinados.

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Trepàt por Lola López

El día siguiente, viernes 6, llegaba el turno de las actividades dedicadas especialmente a los medios musicales. La jornada comenzó temprano en los locales de ensayo Underground, donde Alv McMartin nos ameniza el desayuno con el piano mientras nos cuenta acerca de su trayectoria. No es el único músico que nos encontramos (lógico, teniendo en cuenta dónde estábamos), Sergio Bernal le toma el relevo para hablarnos de su pasión, la batería. Sergio es uno de los mejores baterías a nivel incluso nacional, así que pocos mejor que él para contarnos cómo es poder vivir de la música.

La siguiente parada fue en la fábrica de Estrella de Levante, donde Sico de Andrés (profesor de marketing y consultor de SEO para empresas) fue el encargado de dar la charla más especializada de la programación: nos habló del posicionamiento web. Por suerte o por desgracia, este es uno de los factores clave de cualquiera que administre una web, así que mucho más para aquellas de contenido periodístico y medios. Sea como sea, nos dejó con la cabeza hecha un hervidero de tecnicismos, webs, parámetros a medir y cosas que ni sabíamos que existían.

Tras una charla tan intensa nos vino bien la siguiente actividad que nos propuso el Big Up exclusivamente a los medios, y es que en AMA Estudios se encontraba Nunatak grabando su nuevo disco con el productor Raúl de Lara. Este nos desgajó los entresijos de Romper el Cielo, el último single de la banda, que se había grabado hace escasos días entre esas mismas paredes.

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Pablo und Destruktion por Lola López

Y por fin llegó el turno de uno de los platos fuertes del Big Up: las charlas de inspiración. El primero en sentarse a hablar sobre sus vivencias en el mundo de la música fue Raúl Gutiérrez, de Rulo y La Contrabanda, que si bien como músico no me causaba devoción, como orador me sorprendió muy gratamente. Contó experiencias más que interesantes y lanzó consejos muy sabios para todos los músicos que asistieron. Reconoce que hoy en día “no hay orejas para tanta banda” y confesó que él vive la música como algo más intenso incluso que una relación amorosa, algo en lo que te vuelcas plenamente y te parece lo más bonito y especial del mundo, pero cuando deja de funcionar te rompe por completo… Hasta que llega otro proyecto-relación y te rescata. Recordó también cómo a él le llegó la vocación cuando era muy pequeño y vio en ella un modo de superar y canalizar su timidez. Aconsejó a los jóvenes músicos que no se molesten en buscar un mánager, pero sobre todo perseverancia (aunque admite que quizá él tenía las ideas demasiado claras desde que empezó).

El siguiente orador era uno de los más esperados: Guille Galván, letrista, compositor y guitarrista de Vetusta Morla. Si bien Raúl nos habló acerca de sus experiencias en la música, Guille enfocó su charla hacia las letras y cómo se entrelazan con la música. Para él, los músicos “son como arquitectos: crean espacios que luego la gente hace suyos”, y afirma que Vetusta Morla apostó por las letras en español para conseguir eso, preocupándose por la sonoridad de las palabras y su buena conjugación con una melodía sólida pero al servicio de la letra.  Como era de esperar, poco tardaron en surgir las preguntas acerca del inminente nuevo disco de los madrileños. Aprovechó para dejar claro que, pese a que hayan confiado la distribución de sus trabajos a una multinacional, son dueños de sus decisiones y es por esto que, pese a que este es ya el cuarto álbum que van a publicar, la incertidumbre les sigue acompañando en cada paso que dan (pero asegura que eso no es malo). Contó también que le gusta trabajar con la idea tradicional de álbum, que sus canciones van conectadas por un hilo y aunque no se trate de un trabajo conceptual, los temas cuentan una historia con cohesión. Concluyó diciendo que “todo se reduce a sentir lo que haces y que lo que hagas sea honesto.”

Para la dosis de Big Up Live de esa noche la opción mayoritaria fue ver a Estúpido Flanders, Claim y Shinova en la Sala REM, sin embargo, nosotros nos decantamos por el potente directo de Cala Vento en la Sala Musik. Los de L’Empordà pisaron Murcia hace poco abriendo el B-Side Festival (donde ya demostraron de lo que eran capaces), sin embargo esta era la primera vez que veía al dúo sobre el escenario y salí de la sala deseando volvérmelos a encontrar pronto sobre otro escenario. Joan y Aleix venían presentando “Fruto Panorama”, su segundo largo con el que nos conquistaron a comienzos de este mismo año, pero no faltaron temas del disco debut homónimo con el que nos engancharon. Un concierto que se pasó como un parpadeo pero con la energía de un relámpago, porque Cala Vento no nos dieron tregua disparando un tema tras otro, a lo que nosotros respondimos sin dejar de bailar, saltar y gritar cada uno de sus frescos y directos versos.

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El tercer y último día del Big Up, el sábado 7, comenzó con la última actividad propuesta en exclusiva a medios: una mesa redonda a modo de debate y encuentro entre periodistas de medios tradicionales y nuevos medios digitales, influencers y blogueros. Como era de esperar, tratamos los temas que suponen un desafío o un quebradero de cabeza para este mundo a día de hoy: la tendencia a la sobreinformación, la excesiva inmediatez, la repetición de los contenidos en muchos medios, la eterna batalla entre papel y digital… Sin embargo, con apenas una hora de debate, salimos del Espacio Molinos del Río con más de un tema o argumento en el tintero porque llegaba el turno de la actividad más conocida del Big Up.

El Big Up calles es la seña de identidad de todo este proyecto. Este año, 6 bandas eran las encargadas de poner banda sonora a las calles de Murcia en un formato más bien acústico, aunque, como pudimos comprobar, parece ser que el término “acústico” tiene tantas interpretaciones como músicos lo empleen. Nuestra ruta comenzó con Galleta Piluda, quienes pusieron la nota irreverente a la jornada. Jamones con Tacones dieron un concierto acogedor y lleno de buen rollo en Floridablanca. Atrezo, por su parte, puso la nota más pop mientras que Moody Sake estrenó sus canciones rockeras en formato acústico. El Nuevo Acelerador (por cierto, la única banda del circuito con presencia femenina) dio un agradable y bonito concierto con el atardecer de fondo. Rey Lobo no dudó en tirar de equipo electrónico y formato más enchufado que acústico para sus canciones, lo cual se tornó en desventaja cuando comenzó a llover.

Finalizó así el Big Up 2017, tres jornadas llenas de música en todas sus formas y estados. Una edición más centrada, quizá, en los medios y los espectadores que en los músicos y la formación de los mismos, un año en el que la organización ha decidido arriesgar y poner su foco de atención en ámbitos diferentes a los de otras ediciones, y si bien no ha sido un programa redondo, esperamos que para próximas ocasiones puedan conjugar lo mejor de cada propuesta sin olvidarse de los jóvenes músicos de la Región y el circuito de acústicos por las calles, que es sin duda lo más especial del Big Up.

Más fotografías de los conciertos del Big Up 2017, aquí.

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