Conciertos, Crónicas, Noticias

La fábula del gato, la vieja y su hipnótico Boogie-woogie

Dos opciones se planteban en la noche del pasado viernes 23 de Marzo. Por un lado, Mujeres nos invitaban a acudir a la Yeseria. Por otro, Guadalupe Plata nos esperaban en Sala REM.

Con el tiempo justo. Tarde, de hecho. Llegamos a Sala REM con la certeza de haber obrado bien al escoger la segunda opción. Antes de entrar suena ya la primera canción,  y una convicción se asienta en mi cabeza; nunca antes (en mi presencia) nadie ha logrado moldear el espíritu de la sala de una forma tan carismática y evidente como lo hacen los inquilinos que la habitan en esta singular velada. Pues, el habitualmente sobrio recibidor que conecta el exterior con la zona de conciertos ya no es tal, ha mutado. Las paredes metálicas han tornado en estriados muros de piedra, compactos y de tono ocre. De aquella puerta acristalada que todos recordamos, sólo queda un socavón angosto. A partir del cual, se desprende una línea irregular, casi serpenteante, de escalones, roídos a causa de la humedad y su tenaz acometida en el tan escabroso como ilusorio piso inferior. Culminados dichos peldaños en una oquedad que introduce un espacio amplio, de suelo pedregoso, y salpicado de leves fisuras que se dilatan al son del repique de baquetas en Lorena. Las hileras de antorchas a los costados proporcionan una iluminación tenue y vacilante, mientras una nube etérea, desprendida de las mismas, aromatiza la escena.

Quizá pueda parecer que estoy divagando de manera alarmante y todo esto esté fuera de contexto. Pero, si me enredo en esta fantasiosa recreación, es porque el trance resulta ser un pilar determinante en la actuación de la formación sevillana. Puesto que, una de las más codiciadas virtudes en la escena musical, presente en altas dosis durante la noche del viernes, es la capacidad para evocar y expandir la psique del espectador, como si de un opiáceo se tratase. La hazaña reside en lograr intervenir en el entramado sináptico del individuo para estimular quijotescas respuestas mentales, mediante técnicas similares a la hipnosis. Aunque, en este caso, el objeto pendular fuese sustituido por los quejidos ahogados de guitarra que envuelven y propagan su sonido. En definitiva, conseguir que el susodicho cuestione todo aquello que percibe a través de la vista, que abandone por un momento el razonamiento lógico y lineal, para así deambular por sinuosas carreteras en sensoriales travesías trazadas por el compás frenético de un rudimentario bajo (una cuerda y un mástil conforman el artefacto). Precisamente, uno de los caracteres de la banda andaluza que más atracción despierta en mí, y resulta más ostensible en el directo, es la estrecha relación que mantienen con lo subterráneo (de ahí el símil inicial). Su peculiar filia hacia el pantanoso universo de sombras, de entrañas y visceralidad, en el que no hay cabida para la deducción racional. Resulta harto interesante. Aunque éste no es perceptible con la mirada cegada de la superficie, ya que la pupila requiere de un periodo de acoplamiento. De modo que, este vínculo deriva en una estética umbría y ligada al negro. Por ello, encontramos numerosas referencias explicitas a “ratas”, “tumbas”, “huesos” o “muerte” en temas como Serpientes negras, Rata o Tengo al diablo en el cuerpo.

Tras la interpretación de Miedo, reafirmo para mis adentros lo dicho previamente, ya que refleja a la perfección todo este simbolismo, representa la caverna, las cloacas.

_25431

En el centro, arrastrando de manera contenida las plantas de los pies sobre el abrupto terreno, se reune una multitud considerable de personas cuyos cuerpos trazan un balanceo irreflexivo propio de ánimas errantes, atraídas por el tétrico y sombrío ambiente que les proporciona cobijo. Pues es entre la penumbra donde encuentran ese sentimiento de pertenencia que tan remoto y ajeno les resulta en la superficie, donde deambulan desprendidos de temores e inseguridades a pesar de sus reticencias iniciales. Sí, son “raros”, somos “raros”. ¿Quién en su sano juicio optaría por invertir el primer viernes de Primavera recluido en una atmósfera semejante? En la pregunta se halla respuesta. Únicamente alguien que se encuentra Preso. Preso de ese submundo de pasadizos y grutas que rodea al conjunto de Úbeda, preso del aullido de guitarra final de dicha canción, preso de las coléricas bases de cristal golpeado contra acero en Navajazo, preso del aroma árabe de Nido de Avispas, preso, en definitiva, de la capacidad asociativa con la que la banda sevillana hilvana conceptos con patrones sonoros.

“Pero, ¿Esos qué tocan? ¿Qué género es?”. No lo sé, sinceramente. Guadalupe Plata representa un vínculo, es un nexo que conecta blues y rock y los pone a danzar un boogie hasta fundirse en un abrazo férrico. Un sonido que acopla el clasicismo y lo castizo con la vanguardia, la fusión y la improvisación. El fulgor del metal dorado con la banalidad de la chatarra. Guadalupe tiene un aroma western embriagador, unos atractivos matices folclóricos y un suculento gusto a barrica Gran Reserva que deja poso. Sin duda, todo este brebaje ha adquirido mayor valor cualitativo con el paso del tiempo y de los LPs. De esta forma, su último disco (2017) posee un carácter minimalista, desprendido de varias capas de ornamentación, en el que los golpes no son tan ostentosos pero sí igual o más certeros que en anteriores entregas.

guadalupe-plata-guadalupe-plata-2017-1

Por ello, los excéntricos errantes decidimos recibir a la Primavera en torno a un pedestal rocoso, sobre el que se esbozan tres siluetas de contorno antropomorfo con sendos instrumentos adheridos a ellas. La batería se ha consolidado como referente, esa es la única verdad absoluta que impera en aquél lugar, una máxima que todo presente asume cual Real Decreto. Comienza “Calle 24”. Y, de nuevo, sin percatarme, aquella estructura cúbica ha dado paso a un espacio cóncavo de techos abovedados de los que se desprenden punzantes estalactitas que penden del mismo. Entre ellas se intuyen una serie de trazos de intensa tonalidad rojiza, como si de pinturas rupestres se tratase. Tres figuras plasmadas: Una vieja, un gato y un zapato protagonizan una persecución al más puro estilo Tom y Jerry, cada uno de sus pasos va acompasado de un golpe fluido de maraca y un oxidado y afilado punteo, zurcido todo con sutileza felina. Tal y como lo cuento, sucede. En mi cabeza. Pues los ojos ya no son aliados, sino obstáculo.

Por lo general, el ambiente de la noche se podría describir en dos canciones. Los primeros compases de la actuación se asemejan más a la dinámica de Tan solo, una elegía que arranca con  solemnidad fúnebre, marcada por pronunciadas permutas de cadencias que se suceden en progresión canina. Mientras que, transcurrido el primer cuarto de hora de la misma, se desata El Boogie de la Muerte, vigoroso e infeccioso, liberando un crescendo de rodillas locas y un sinfín de arcos esbozados por caderas en movimiento pendular. “Pobre Marie, no baila el boogie, no”. Este, a priori, lamento cargado de condescendencia ha servido de aliciente. En este momento, lo último que desea cualquier presente es convertirse en Marie. De modo que, enlazando temas como Pollo podrio o Baby me vuelves loco, aquellos pies, plomizos y sumidos en el letargo, cohibidos e inmóviles por las llagas del feroz mundo exterior, han logrado desprenderse del dolor y elevarse ante la eléctrica llamada del rock.

Estándar
Conciertos, Crónicas

10 años no son nada, o si no, que se lo digan a Mujeres.

El pasado viernes pudimos disfrutar de un trocito del Fuzzville en Murcia, así como de la celebración de los 10 años de la banda catalana Mujeres. La Yesería era el lugar escogido para el número justo y necesario de público disfrutáramos del ahora trío barcelonés, quien presentaba además su último álbum ‘Un sentimiento importante’ (Sonido Muchacho, 2017)

IMG_0029

Hablar de Mujeres es hablar de los reyes del garage español hoy por hoy, y los citados 10 años y 4 álbumes lo avalan. Como tal, hicieron propio la máxima de ser enérgicos y eléctricos desde el minuto 0, abriendo su concierto con ‘Vete con él’ (debilidad personal de su último trabajo) y ‘Siempre eterno’. Si bien su último LP es el único cantado enteramente en castellano, ya nos habían demostrado que el idioma patrio les sienta mejor si cabe que el anglosajón, con temas como ‘Salvaje’, contenido en ‘Soft Gems’, su trabajo de 2010. El soberbio punteo de guitarra de esta canción dejaría además claro que Mujeres no es la sencillez que en un primer momento podríamos pensar.

Posteriormente seguirían haciéndonos bailar principalmente con los distintos cortes de ‘Un sentimiento importante’ como Ciudades y Cicatrices así como con temas antiguos como la preciosa y demoledora ‘Vivir sin ti’, que es de esas canciones que todo fan de la banda lleva grabada a fuego en la mente.  Supongo que por afirmaciones como esta que, me consta, compartimos mas de uno y mas de dos de sus seguidores, el tema homónimo decidieron dedicárnoslo a nosotros, consiguiendo crear una conexión total a encarnada por nuestros bailes y el paseo del bajista, Pol, por una de las barras del escenario de la Yesería. Seguidamente recuperaron otro de los grandes temas de su carrera (¿el mejor? ¿el más aclamado? me atrevería a decir) la certera ‘Aquellos ojos’. La primera sorpresa de la noche vino en forma de versión, de una banda hermana: el trío interpretó, a la perfección, ‘No volveré’, de Kokoshca.

Tras retomar su etapa angloparlante, anunciaban el nunca deseado pero inminente final del concierto, para el cual convocaron al pueblo para elegir entre The Velvet Underground o Los Saicos. Ganaron los primeros, pero supongo que para el ADN de los catalanes es inevitable hacer caso (al menos completamente) a lo que el público quiera. Finalmente, sonaron ‘Run Run Run’ y la tan apropiada en estas tierras ‘Demolición’. Pero con el sonido Mujeres, y con el mismo objetivo que parecen tener desde hace 10 años, hacernos bailar.

Estándar
Conciertos, Crónicas

Musicalidad, calidad y energía en la fiesta Limbo Starr con Tachenko, Alborotador Gomasio y Camellos

Desde el día de la presentación del cartel del Microsonidos 2018, que esta semana llega a su fin, teníamos claro que la fecha del pasado viernes era de las más apetecible del ciclo de sonidos. El sello Limbo Starr nos traía en bloque a las que seguramente sean 3 de sus mejores bandas: unos ya veteranos Tachenko y dos grupos más jóvenes como son Alborotador Gomasio y los noveles Camellos. Ante un 12&Medio con una corta afluencia de público los 3 grupos presentaron sus temas de manera más que notable.

29178970_10156225258812938_4889609327767191552_o

El concierto comenzó con Tachenko, ahora en formato dúo y con un set acústico, algo que no era lo más idóneo para las altas horas de la noche que la organización había elegido para el comienzo del evento. Aún así, temas como Nuestra Especialidad o Amable no dejaron de engancharnos, en parte por la musicalidad y el juego de voces marca de la casa, que en este formato se ven sin duda potenciados por a delicadeza y la presencia del silencio necesario ante un set acústico.

Como si de una línea ascendente se tratara, los siguientes en subirse al escenario eran Alborotador Gomasio, con su sonido a medio camino entre el shoegaze y el dream pop. Servidor no podía estar más feliz, pues como bien puntualizaron, el pasado viernes fue la primera vez que el grupo pisaba y actuaba en Murcia. Comenzaron con esa melodía que poco a poco se va instalando dentro de sus oyentes como es “El final de la tarde”, con el que también se abre ‘Luz y resistencia’, su último trabajo. Pero Alborotador Gomasio son energía, saturación y noise, por lo que no tardaron en soltar un primer fogonazo con “Parece que no pasa el tiempo” o sobre todo una de los últimos hits de la banda: “La reacción impotente” y ese pegadizo estribillo sobre la velocidad. También recuperarían temas de sus anteriores discos. El primero en caer, contenido en ‘Los excesos de los niños’ (2015) fue la popie “Espíritus helados”, que vendría seguida de “En mi no hay calma” una perfecta y pegadiza canción de su primer trabajo que siempre nos recordará al que sería su homólogo americano, los neoyorquinos The Pains of Being Pure at Heart. Aunque nos doliera no poder disfrutar en directo de temas como “Contra el suelo”, a los madrileños les tocaba promocionar su ‘Luz y resistencia’, razón por la cual echarían el resto con los temas que conforman dicho disco, que tocaron íntegramente exceptuando un corte. Sin duda, el cierre con el single “Agosto, bailando el caos” y su “Madrid nos va a enterrar” seguida de “Rodeados” dejó claro la calidad musical del cuarteto, atrapados en el underground ante la minusvaloración del gran público y parte de la prensa. 

Reticentes ante la tardía hora de su concierto pero con la misma actitud que desprenden sus letras y melodías, Camellos se subían al escenario y nos soltaban uno de sus temas más gamberros: “Ejecutivo estresado”. Supieron trasladar al directo su ‘Embajadores’ (Limbo Starr 2017) de manera  ideal. Un disco de 15 canciones condensadas en menos de 40 minutos no podía ser sino un concierto lleno de fogonazos. Y eso fueron “Gilipollas”, “Siempre Saludaba” o su último single “Avances”, que condensa sin duda alguna el hipnotizante sonido de Camellos, basado en bajo y batería pesados que nos obligaron a bailar desde el minuto 1. Poco más que decir de un concierto que no fue sino divertido para todos los asistentes, incluido el grupo, que no pudo hacer frente a las tan cargadas copas que cambiaron por una camiseta. La rapidez y concisión de ‘Panto-Ha’ o la musicalidad de “Geografía” o “Puedes contar conmigo” es algo que hay que ver en directo para alegrar alma y cuerpo, así que no hubo duda: Murcia no sabe lo que se perdió en el 12&Medio, pese a poder pecar de linealidad, un concierto de Camellos es sinónimo de un buen rato. Ah!, y no podía faltar ese “Perro verde de Marea” de los madrileños: la genial “Becaria”, (pre)cierre del concierto.

Estándar
Conciertos, Crónicas, Festivales, Noticias

Big Up 2017: tres días de música, inspiración y medios en Murcia

Los pasados días 5, 6 y 7 de octubre se celebró la última edición del Big Up Murcia, una reunión destinada a celebrar la música mediante conciertos, charlas y conferencias, que nos pone en contacto con todos los estratos del mundillo musical a nivel incluso nacional.

El jueves 5 era la jornada destinada a calentar motores. Para comenzar a entrar en contexto, tras la rueda de prensa de inauguración a mediodía (donde la organización nos explicó que este año habían apostado por experimentar en el programa y apostar por la música en directo y la prensa musical), tuvo lugar la charla sobre el nuevo paradigma de la industria musical. Esta corría a cargo de Jam Albarracín (periodista musical en La Verdad) y José Carlos Sánchez (presidente de Warner Music Spain). El único truco que da el presidente de la discográfica para tener un grupo y no morir en el intento es trabajar, trabajar y aprender, buscar y seguir el talento. Según él, a día de hoy y por culpa del streaming, prima la cantidad sobre la calidad, la democratización de la música y la necesaria inmediatez ponen más obstáculos que facilidades a los creadores y es que estas plataformas aún tienen que crecer y madurar. “A veces no se tiene éxito con el primer disco, y eso es normal aunque vaya en contra de las tendencias actuales”, comentó, lo cual no sé si consiguió tranquilizar o preocupar más a los músicos que le escuchaban.

Por la tarde continuaron las charlas destinadas a los músicos con las intervenciones de SGAE y AIE. Con estas dos charlas nos quedó clara la importancia de proteger a los autores e intérpretes de las obras. Como dijeron, por supuesto, si somos un pequeño grupo que hace bolos en locales de la zona, estas cosas no tienen por qué entrar en nuestra lista de prioridades. Sin embargo, si nuestra música empieza a sonar y a circular, es algo que (según ellos) deberíamos tener en cuenta.

_DSC1818

Fizzy Soup por Lola López

Por la noche teníamos dos citas con el Big Up Live, es decir, la apuesta por la música en directo en salas de la que nos hablaron anteriormente. En Sala REM, El Niño de la Hipoteca había vendido todas las entradas para su concierto. Nosotros nos decantamos por acudir a la cita con Fizzy Soup, Trepàt y Pablo und Destruktion en Garaje Beat Club. Muy pocos acudimos temprano a la sala a ver a Fizzy Soup, pero eso no les minó la moral ni una pizca y los de Cuenca desplegaron toda su potencia sobre el escenario de la sala. El año pasado pudimos verles en formato acústico como un grupo extra del Big Up Calles y esa noche los temas de “Not so Far”, su primer largo publicado este mismo año, explotaron en eléctrico. Siempre es un gusto disfrutar de su directo enérgico, intenso y diferente, y esta vez no fue menos: como suele decirse, fuimos pocos pero así a más tocamos.

Después llegó el turno de los granadinos Trepàt, otro de los grupos predilectos de esta web. Sin embargo, a Trepàt le costó despegar, puede ser que se debiera a los constantes fallos de sonido que sufrieron o al hecho de que llevaran un tiempo alejados de los escenarios. Curiosamente, cuando decidieron arriesgar y enseñarnos un tema nuevo (que formará parte de su próximo disco) es cuando su atmósfera oscura y densa, que tanto nos gusta, consiguió cuajar. Encadenando cada uno de sus temas más cañeros, consiguen levantar la segunda mitad de su concierto y dejarnos con un buen sabor de boca.

El encargado de cerrar la noche fue Pablo und Destruktion con su demoledor concierto. Apenas eran 3 sobre el escenario pero se bastaron para llenar toda la sala y noquearnos. Tras poder disfrutar sus canciones en festivales y quedar fascinada, el ambiente de sala de conciertos añade una nueva dimensión a la intensidad de sus temas, especialmente los de “Predación”, su último disco, cuyos versos Pablo clamó a voz en grito desde el escenario. A la salida de la sala, el público se dividía entre los que no acudirían más a un concierto de Pablo y los que habíamos quedado fascinados.

_DSC1936

Trepàt por Lola López

El día siguiente, viernes 6, llegaba el turno de las actividades dedicadas especialmente a los medios musicales. La jornada comenzó temprano en los locales de ensayo Underground, donde Alv McMartin nos ameniza el desayuno con el piano mientras nos cuenta acerca de su trayectoria. No es el único músico que nos encontramos (lógico, teniendo en cuenta dónde estábamos), Sergio Bernal le toma el relevo para hablarnos de su pasión, la batería. Sergio es uno de los mejores baterías a nivel incluso nacional, así que pocos mejor que él para contarnos cómo es poder vivir de la música.

La siguiente parada fue en la fábrica de Estrella de Levante, donde Sico de Andrés (profesor de marketing y consultor de SEO para empresas) fue el encargado de dar la charla más especializada de la programación: nos habló del posicionamiento web. Por suerte o por desgracia, este es uno de los factores clave de cualquiera que administre una web, así que mucho más para aquellas de contenido periodístico y medios. Sea como sea, nos dejó con la cabeza hecha un hervidero de tecnicismos, webs, parámetros a medir y cosas que ni sabíamos que existían.

Tras una charla tan intensa nos vino bien la siguiente actividad que nos propuso el Big Up exclusivamente a los medios, y es que en AMA Estudios se encontraba Nunatak grabando su nuevo disco con el productor Raúl de Lara. Este nos desgajó los entresijos de Romper el Cielo, el último single de la banda, que se había grabado hace escasos días entre esas mismas paredes.

_DSC0006

Pablo und Destruktion por Lola López

Y por fin llegó el turno de uno de los platos fuertes del Big Up: las charlas de inspiración. El primero en sentarse a hablar sobre sus vivencias en el mundo de la música fue Raúl Gutiérrez, de Rulo y La Contrabanda, que si bien como músico no me causaba devoción, como orador me sorprendió muy gratamente. Contó experiencias más que interesantes y lanzó consejos muy sabios para todos los músicos que asistieron. Reconoce que hoy en día “no hay orejas para tanta banda” y confesó que él vive la música como algo más intenso incluso que una relación amorosa, algo en lo que te vuelcas plenamente y te parece lo más bonito y especial del mundo, pero cuando deja de funcionar te rompe por completo… Hasta que llega otro proyecto-relación y te rescata. Recordó también cómo a él le llegó la vocación cuando era muy pequeño y vio en ella un modo de superar y canalizar su timidez. Aconsejó a los jóvenes músicos que no se molesten en buscar un mánager, pero sobre todo perseverancia (aunque admite que quizá él tenía las ideas demasiado claras desde que empezó).

El siguiente orador era uno de los más esperados: Guille Galván, letrista, compositor y guitarrista de Vetusta Morla. Si bien Raúl nos habló acerca de sus experiencias en la música, Guille enfocó su charla hacia las letras y cómo se entrelazan con la música. Para él, los músicos “son como arquitectos: crean espacios que luego la gente hace suyos”, y afirma que Vetusta Morla apostó por las letras en español para conseguir eso, preocupándose por la sonoridad de las palabras y su buena conjugación con una melodía sólida pero al servicio de la letra.  Como era de esperar, poco tardaron en surgir las preguntas acerca del inminente nuevo disco de los madrileños. Aprovechó para dejar claro que, pese a que hayan confiado la distribución de sus trabajos a una multinacional, son dueños de sus decisiones y es por esto que, pese a que este es ya el cuarto álbum que van a publicar, la incertidumbre les sigue acompañando en cada paso que dan (pero asegura que eso no es malo). Contó también que le gusta trabajar con la idea tradicional de álbum, que sus canciones van conectadas por un hilo y aunque no se trate de un trabajo conceptual, los temas cuentan una historia con cohesión. Concluyó diciendo que “todo se reduce a sentir lo que haces y que lo que hagas sea honesto.”

Para la dosis de Big Up Live de esa noche la opción mayoritaria fue ver a Estúpido Flanders, Claim y Shinova en la Sala REM, sin embargo, nosotros nos decantamos por el potente directo de Cala Vento en la Sala Musik. Los de L’Empordà pisaron Murcia hace poco abriendo el B-Side Festival (donde ya demostraron de lo que eran capaces), sin embargo esta era la primera vez que veía al dúo sobre el escenario y salí de la sala deseando volvérmelos a encontrar pronto sobre otro escenario. Joan y Aleix venían presentando “Fruto Panorama”, su segundo largo con el que nos conquistaron a comienzos de este mismo año, pero no faltaron temas del disco debut homónimo con el que nos engancharon. Un concierto que se pasó como un parpadeo pero con la energía de un relámpago, porque Cala Vento no nos dieron tregua disparando un tema tras otro, a lo que nosotros respondimos sin dejar de bailar, saltar y gritar cada uno de sus frescos y directos versos.

_DSC0085

El tercer y último día del Big Up, el sábado 7, comenzó con la última actividad propuesta en exclusiva a medios: una mesa redonda a modo de debate y encuentro entre periodistas de medios tradicionales y nuevos medios digitales, influencers y blogueros. Como era de esperar, tratamos los temas que suponen un desafío o un quebradero de cabeza para este mundo a día de hoy: la tendencia a la sobreinformación, la excesiva inmediatez, la repetición de los contenidos en muchos medios, la eterna batalla entre papel y digital… Sin embargo, con apenas una hora de debate, salimos del Espacio Molinos del Río con más de un tema o argumento en el tintero porque llegaba el turno de la actividad más conocida del Big Up.

El Big Up calles es la seña de identidad de todo este proyecto. Este año, 6 bandas eran las encargadas de poner banda sonora a las calles de Murcia en un formato más bien acústico, aunque, como pudimos comprobar, parece ser que el término “acústico” tiene tantas interpretaciones como músicos lo empleen. Nuestra ruta comenzó con Galleta Piluda, quienes pusieron la nota irreverente a la jornada. Jamones con Tacones dieron un concierto acogedor y lleno de buen rollo en Floridablanca. Atrezo, por su parte, puso la nota más pop mientras que Moody Sake estrenó sus canciones rockeras en formato acústico. El Nuevo Acelerador (por cierto, la única banda del circuito con presencia femenina) dio un agradable y bonito concierto con el atardecer de fondo. Rey Lobo no dudó en tirar de equipo electrónico y formato más enchufado que acústico para sus canciones, lo cual se tornó en desventaja cuando comenzó a llover.

Finalizó así el Big Up 2017, tres jornadas llenas de música en todas sus formas y estados. Una edición más centrada, quizá, en los medios y los espectadores que en los músicos y la formación de los mismos, un año en el que la organización ha decidido arriesgar y poner su foco de atención en ámbitos diferentes a los de otras ediciones, y si bien no ha sido un programa redondo, esperamos que para próximas ocasiones puedan conjugar lo mejor de cada propuesta sin olvidarse de los jóvenes músicos de la Región y el circuito de acústicos por las calles, que es sin duda lo más especial del Big Up.

Más fotografías de los conciertos del Big Up 2017, aquí.

Estándar
Conciertos, Crónicas

Arropados por los pétalos de la magnolia

Tras despedirnos de la temporada grande de festivales, toca volver a las salas de conciertos. Nosotros lo hicimos el pasado 16 de septiembre en la Sala REM con una noche que encabezó Rufus T. Firefly, pero no sin antes escuchar a los grupos finalistas del concurso de bandas de la Sala Revólver, y es que ese era el motivo de la cita: el duelo final del concurso nos traía a la banda de Aranjuez como invitada especial en un evento que formaba parte de la 22ª edición del LemonPop (aunque nada ni nadie en sala parecía recordarlo).

Los primeros en pisar el escenario de la sala fueron The Nawers, que aportaron la nota alternativa entre las propuestas finalistas. Desde el primer acorde notamos que se ajustan a los cánones del rock alternativo más británico, gritando Arctic Monkeys tanto en estilo como en apariencia (a quienes confirman como una influencia notable en su estilo cuando introducen un par de riffs de la banda de Alex Turner a modo de guiños en sus canciones, como si nos hubieran leído la mente). Tiene mérito venir desde Mallorca para tocar media hora en Murcia, de modo que aprovechan bien su tiempo y consiguen sonar contundentes, con un toque grunge pero guitarras suaves. Sin embargo, si bien suenan agradables y compactos, ese sonido de mezcla de grupos alternativos hace que no consigan destacar del todo tampoco a ojos del jurado.

Vera Green son quienes les toman el relevo con un sonido radicalmente diferente al de sus predecesores. Si The Nawers tenían un estilo demasiado fácil de clasificar, con Vera Green nos pasa todo lo contrario: su mezcla de estilos, sonidos e incluso idiomas nos aturde. Sí que es cierto que suenan animados, frescos y originales, pero (y quizá es debido a nuestras preferencias musicales personales, quizá a que no sabemos apreciar como es debido la propuesta) su popurrí de estilos y elementos con base folk no termina de cuajar para nuestros oídos. Sin embargo, hemos de darles la enhorabuena ya que momentos después se proclamarían ganadores del concurso de bandas de la Sala Revólver.

IMG_3331

La última de las bandas que se disputaba la final era Cuervos. Tienen un buen sonido desde el primer momento, parecen ser los más curtidos sobre el escenario, al menos se desenvuelven bien y no parece que la situación les imponga el más mínimo nerviosismo. Son enérgicos y se ve desde lejos que viven lo que están tocando. Pese a ello, su rock en español de corte clásico, casi típico, no nos sorprende en especial. Suenan compactos, saben a la perfección lo que están haciendo, pero su similitud con muchos otros grupos del estilo hace que no nos enganche su directo; a ellos, sin embargo, les vale un segundo puesto en la clasificación del concurso.

Por fin, aunque con algo de retraso (más que esperado al ser una noche con tantas bandas circulando por el escenario de la REM), Rufus T. Firefly saltan a las tablas y montan su propio caos de guitarras, pedaleras, tapetes psicodélicos, cinta fosforita, sintetizadores y dragones mascota con la batería en primera línea de batalla: todo listo para desplegar su arsenal al completo. Fuimos tan ingenuos de pensar que, al tocar bajo el rótulo de “artista invitado” y empezar su directo pasada la una, el concierto de los de Aranjuez se nos quedaría en aperitivo y nada más lejos de la realdiad, quedamos más que saciados con la casi quincena de temas que dispararon al público. Hubo tiempo para recrearse en el bosque de su último largo, Magnolia, que interpretaron íntegro, abriendo el concierto con el apoteósico crescendo de Tsukamori y cérrandolo con la directa Río Wolf, que se hizo de rogar pero no falló en su empresa de conseguir que saliéramos de la REM con los oídos aún vibrantes.

IMG_3285

Por supuesto, entre los pétalos de la magnolia quedó espacio suficiente para echar la vista atrás y dar el gusto a los fans más longevos de la banda soltanado algunos temas de sus trabajos anteriores que sonaron espectaculares (como la potentísima Pompeya, que casi tira abajo al público y a la sala con cada golpe de caja, por no mencionar el ya himno que es Incendiosuicida, que se nos clavó en el corazón y nos anudó la garganta).

Rufus T. Firefly sonaron impecables y consiguieron sobreponerse a los fallos de sonido y al sueño que nos invadía por culpa de la hora, que no acompañaba a los ricos matices de sus temas. Una batería que tira de todo hacia delante desde el borde del escenario, un cantante que siente cada verso en todo el cuerpo y toca como si cada acorde fuera una descarga eléctrica, un bajo que teje el esqueleto y la base de las canciones, todo rodeado por el diálogo entre guitarras y sintetizadores que envuelve sus canciones y termina de conformar la atmósfera de su concierto, que nos recoge y nos sume de lleno en su red de pequeños pero nítidos y perfectos matices. Rufus T. Firefly fueron recibidos por una sala llena de gente ávida de música que les llenara y les elevara, de modo que salimos de la REM bien entrada la madrugada y llegamos a casa somnolientos flotando en los brazos-pétalos de la magnolia.

 

 

 

Estándar
Conciertos, Crónicas

Aferrarse a un soplo de aire fresco – Crónica 3ª Semifinal CreaMurcia 2017

Tras una primera noche de grupos ya conocidos y una segunda noche para dejarse sorprender, las semifinales del CreaMurcia pop-rock llegan a su fin con esta tercera noche. Otros cuatro grupos se subirán al escenario de la sala REM para tratar de conseguir un puesto en la final.

Los que arrancan la noche son Old Coin, grupo al que conocíamos de oídas pero no habíamos tenido oportunidad de ver. Habitualmente son 5 integrantes, pero sobre el escenario sólo hay 3 personas: dos guitarras y un piano, han confiado en una especie de formato medio acústico, arriesgado pero eficaz por cómo han sabido defenderlo. No sabría clasificarles en un estilo, pero de lo que no hay duda es de que han reunido una buena cantidad de público en la sala y nos tienen a todos atentos a su directo, tanto en las canciones más pausadas y tranquilas como en aquellas más animadas, no apartamos la vista de lo que están haciendo. Conjugan  perfectamente las líneas de las dos guitarras y el piano con voces suaves, y cuando llega el turno de algún tema en castellano, como ‘Crisis de identidad’, queda claro que además tienen letras cuidadas e íntimas. Suenan redondos y llamativos pese a un formato que les podría haber limitado, pero que han conseguido dominar.

_DSC0110

Old Coin por Lola López

Tras un comienzo de noche tranquilo, el segundo grupo de la noche nos trae la otra cara de la moneda. Brutalternative se suben al escenario de la REM para tirarlo abajo. Son un derroche de energía, activos a más no poder con un cantante que no para quieto y que contrasta con el guitarrista, impertérrito en el otro extremo del escenario. Pese a que, me atrevo a decir, ninguno sabíamos muy bien qué estábamos viendo ni qué estaba pasando, el caso es que nos consiguieron enganchar.

_DSC0166

Brutalternative por Lola López

Llega el turno ahora de New Ways. El grupo de rock alternativo está comenzando a despuntar en Murcia y esta noche suenan enérgicos y muy directos. Se nota una gran evolución en ellos respecto a las otras veces que hemos tenido oportunidad de verles, hace apenas un par de meses. Además, han congregado a una buena cantidad de público entregado y en sintonía con ellos. Suenan seguros y tienen una buena puesta en escena, sin embargo acaban siendo algo ruidosos de más hasta el punto de no distinguir muy bien lo que está sonando, de modo que quizá les falte aprender a gestionar mejor eso para explotar al máximo la potencia que tienen, aunque el factor técnico también tiene que ver en esto.

_DSC0185

New Ways por Lola López

Los encargados de cerrar la noche, y con ello las semifinales de pop-rock de la 25ª edición del CreaMurcia, son Clot, otro de los grupos más sonados de la lista de clasificados. Se nota la experiencia, tienen una de las puestas en escena más profesionales de todas las que hemos visto en estas 3 noches, permitiéndose incluso una intro para su concierto. Hacen un directo correcto y acertado, demostrando que Gala es todo un frontman para el grupo, se le ve como pez en el agua sobre el escenario. Sin embargo, algo en su directo hace que nos parezcan ligeramente más flojos que en otras ocasiones. Quizá falta complicidad con el público o conexión entre la voz y el resto de la banda. Pese a todo, su directo es bueno y consiguen sonar de lujo y poner a bailar a un puñado de personas frente al escenario.

_DSC0206

Clot por Lola López

Finaliza así al tanda de conciertos de semifinales. Como siempre, es un placer ver de cerca la pluralidad de estilos que impera en la música de Murcia (y eso que el certamen sólo contempla lo que se hace en la capital). Si no lo piensas mucho, casi eclipsa el resto de cosas que dan que pensar del certamen. Esta edición ha supuesto, en cierto modo, un soplo de aire fresco al concurso, hemos podido ver diversos grupos que no conocíamos o que no habían pasado anteriormente a semifinales. Esperamos que esta tendencia se repita y se apueste por grupos diferentes e interesantes. Ya sólo queda ver cuáles son los 3 grupos elegidos para la final, que tendrá lugar el día 17 de junio en el Parque de Fofó con Rozalén de artista invitada.

Estándar
Conciertos, Crónicas

Aún quedan cosas con las que sorprenderse – Crónica 2ª Semifinal CreaMurcia 2017

Tras un primer día con grupos más bien conocidos, la segunda noche del CreaMurcia se nos presentaba como una oportunidad para conocer propuestas nuevas y dejarnos sorprender.

Abren la noche Shaman Shaman, dúo de guitarra eléctrica sucia y gamberra, y batería centrada y comedida. Se les nota nerviosos seguramente a causa de la falta de experiencia. Sin embargo, su propuesta nos sorprende y para bien. Es arriesgada y fresca, una mezcla de grunge, rock-punk e incluso sonidos indies. Apenas hay un puñado de personas en la sala cuando comienzan a tocar y es una pena porque se agradece descubrir nuevas bandas interesantes como esta. Inevitablemente, al conjunto le falta, aparte de un poco más de seguridad y actitud, conseguir más graves que sustenten del todo sus temas. Sin embargo, cuando menos lo esperábamos, se sacan de la manga un cazú y una versión de You never can tell de Chuck Berry y nos ponen a todos a bailotear. De pronto, toda la timidez que les veíamos al inicio del concierto se desvanece.

_DSC2275

Shaman Shaman por Lola López

Haere Kiore, el siguiente grupo, comienza su concierto como un ritual: con luces tenues, una varilla de incienso enganchada al clavijero de la guitarra y un cuenco tibetano, la REM se llena enseguida de su esencia. “Iba a decir que vaya base más envolvente llevan –me dice Chechu -, pero es más bien cosa del cuenco.” Tras la hipnótica introducción toman el protagonismo una guitarra española y la percusión, se trata de una propuesta instrumental con unas ideas muy buenas y complejas (pese a que acaben perdiendo fuelle hacia el final). Jugando con los delays y demás efectos en la guitarra, nos dejamos llevar por su atmósfera. Ellos también parecen fundirse con las canciones. Sin embargo, buena parte del público de la sala no está igual de interesado en lo que hay sobre el escenario y decide dedicarse a hablar en lugar de prestar atención (y respeto, de paso) al músico que tienen delante haciendo auténticas virguerías con la guitarra española. No sé si el aire acondicionado de la sala tendrá algo que ver, pero consiguen ponernos la piel de gallina varias veces.

_DSC2290

Haere Kiore por Lola López

El grupo veterano en el certamen esta noche son Desenkanto. Se trata de un grupo con un buen sonido rockero y muy enérgico (quizá hasta demasiado para tratarse del CreaMurcia), con un frontman que no para quieto sobre el escenario. Es necesario reconocer que son buenos en su estilo y que han conseguido poner a bailar a las primeras filas, sin embargo se echa en falta un punto de originalidad que les haga distinguirse más del estereotipo de grupo de rock en español.

_DSC0010

Desenkanto por Lola López

El último grupo de la noche es WAW. Sin duda, estos sí han sabido desmarcarse de cualquier cosa que hayamos visto o vayamos a ver en este certamen. Desde el principio al final, su puesta en escena es una auténtica locura y al final hay tantos estímulos que no sabes a qué atender. Son gamberros, son ruidosos y saben cómo pasárselo bien sobre el escenario y cómo dar un buen espectáculo como nadie. Entre canciones como ‘Pepino Boom’, los atuendos playeros, las volteretas desde la batería y los saltos desde el fondo del escenario a las primeras filas, se han ganado al público.

_DSC0038

WAW por Lola López

Finaliza así la segunda noche de semifinales del CreaMurcia, una noche en la que han predominado las propuestas nuevas, casi desconocidas, y distintas. Nos llevamos grupos nuevos a los que seguirles la pista y hemos renovado nuestra fe en la cara más original e innovadora de la música que se hace en la capital.

Estándar