Conciertos, Crónicas

De extremo a extremo – Crónica 3ª Semifinal CreaMurcia 2018

El sábado fue la última noche de semifinales del CreaMurcia pop rock. Una Murcia lluviosa recibió a las cuatro bandas que se subirían al escenario de la Garaje Beat Club (esta vez no hubo grupo invitado abriendo la jornada) y los nervios por ver las últimas propuestas seleccionadas estaban en el aire.

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Manopla de Monoindio por Lola López

Manopla de Monoindio son los primeros en tocar. En el escenario les acompaña un perro de peluche enorme que acabaría por los aires con el último tema de su repertorio. Su sonido va más por el sendero de lo acústico y lo orgánico, aunque acaban resultando más y más inclasificables conforme van lanzando temas. Si bien al principio creaban una atmósfera controlada (pero no aburrida), el tono de su concierto acaba en frenesí. La originalidad es su mayor baza: cuentan con un arsenal de elementos llamativos para hacer música (una melódica, juegos de voces, un trozo de metacrilato cimbreante…). Toda una performance.

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Decembird por Manuel Romero

Llegaba el turno de que subiera Decembird al escenario y, por tanto, de dejar la fotografía y la redacción en manos de Manuel y Chechu respectivamente. Saltaban al escenario, tímidos, casi escondidos tras sus flequillos. Escuchamos casi íntegramente las canciones publicadas en su disco “Nada Grave”, pero estas suenan mucho más contundentes en directo, aun siendo solo tres y sin contar con la posibilidad de grabar capas que permite el estudio. Si por la vista nos tuviera que entrar el espectáculo que estamos presenciando, resultaría un poco pobre en cuando a dinamismo sobre las tablas, suponemos que a causa de los palpables nervios que atenazan a los componentes del grupo hasta bien avanzado el setlist. Sin embargo, esto es un concurso de bandas donde debería primar la parte auditiva y este sí es el fuerte de Decembird.

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WAW por Lola López

Una propuesta totalmente opuesta a la anterior es la que nos ofrecía WAW, ya lo demostraron en las semifinales del año pasado. Canciones cortas y directas, transmisoras de la locura que les caracteriza sobre el escenario. Puede ser que fuera debido a que ya no contaban con el factor sorpresa que sí jugó en su favor el pasado año, pero no consiguen transmitir la misma frescura. Sin embargo, resulta un concierto entretenido y correcto igualmente, llamativo no sólo por sus temas, sino por su indumentaria, y es que WAW es un grupo que juega mucho con su imagen y la cuida más de lo que puede parecer a primera vista.

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Sí Quiero por Lola López

La última banda en tocar fue Sí Quiero, una incorporación de última hora debido a que World of Gaia no pudieron tocar. Parece justo comenzar diciendo que es posible que las condiciones que tuvo este grupo para tocar no fueron las que más le habrían favorecido. Pasada ya la medianoche, su propuesta no se encontró con un público muy receptivo. A esto se suma que su ¿trap? ¿rap? ocuparía, sin duda, un mejor puesto en la categoría de Otras Tendencias. Pese a todo, sobre el escenario se les veía motivados y defendieron sus temas con la misma presencia que el resto de bandas seleccionadas.

Finaliza así la ronda de semifinales del certamen. Según leeríamos más adelante, esa noche el jurado se pasó cerca de hora y media deliberando el nombre de las 3 bandas (más la suplente) que pasarían a la final. Cerca de 40 bandas se inscribieron este año en el certamen y desde aquí queremos dar nuestra enhorabuena, más allá de los gustos personales de quien escribe estas líneas, a las 12 bandas seleccionadas que defendieron su propuesta en la sala Garaje. Como es habitual en el concurso, los conciertos han estado caracterizados por el abrazo a todos los estilos (una heterogeneidad especialmente presente en esta tercera noche) y este año ha primado de manera excepcional el respeto a la música en unas jornadas que hemos podido vivir desde bien dentro.

 

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Conciertos, Crónicas

Madurez, frescura y un toque de lo de siempre – Crónica 2ª Semifinal CreaMurcia 2018

Tras haber visto la noche anterior los conciertos de The New System, Hora Punta, El Mono a Cero, In-Pulses y Mez-K, el viernes era el turno de la segunda semifinal del CreaMurcia pop-rock.

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Atientas por Lola López

La noche apuntaba a ser potente, sin embargo se podían contar con los dedos de las manos las personas que se han acercado a la sala a las nueve y media de la noche del viernes. La afluencia de gente iría en aumento conforme desfilaran por el escenario las bandas, pero a Atientas, la banda invitada de la noche, le tocó defender su repertorio en estas condiciones. El sonido de la sala parece deslucir su directo y tienen un velo de ruido que les hace sonar confusos, pero nos llegan sus intenciones: un pop limpio y agradable al oído, pegadizo y actual (es inevitable que nos vengan a la mente nombres como Supersubmarina o Izal), pero en el cual se hace complicado mantener la atención durante todos los temas sin que se acaben haciendo ligeramente monótonos.

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The Meatpies por Lola López

La primera banda semifinalista en tocar fueron The Meatpies, otros veteranos del certamen que no se dan por vencidos: consiguieron el segundo lugar en la final de 2016 y siguen peleando por conseguir el primer puesto. Parece que el tiempo no pasa por su sonido: el color de sus temas, incluso de los más recientes, sigue enmarcado en el rock clásico y en un sonido que rápidamente nos lleva a los Beatles, lo que ha sido su sello de identidad dentro del circuito local (en el cual tienen ya hecho un hueco). Pese a los problemas técnicos que sufren al comienzo del concierto, van cuesta arriba y aunque se echa en falta algún toque innovador en sus canciones, la segunda mitad de su setlist suena algo más enérgica.

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Pájara Rey por Lola López

Les sigue Pájara Rey, una banda que comienza a hacerse su hueco en el espacio musical local. Sus temas tienen un sonido punk sin complejos, fresco. Su repertorio no se hace pesado ni denso a los oídos, ni siquiera a los que no acostumbran a escuchar este tipo de música. Sus canciones despiertan la curiosidad del público, que llena ahora más la sala, con cada verso que sale de la boca de la cantante, y cuanta más rabia llevan sus palabras, mejor. Se trata de una banda con una baza muy potente a su favor: la potente actitud que impregna por igual a los miembros y a sus temas.

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New Ways por Lola López

New Ways son la siguiente banda en subirse al escenario. El año pasado consiguieron el tercer puesto en la final del certamen y su rock alternativo llena ahora la sala. Es destacable lo mucho que ha evolucionado esta banda en un periodo tan corto de tiempo. Su sonido ha madurado mucho desde la primera vez que les vimos tocar, ahora sus temas son mucho más ricos en detalles, más pulidos y con atmósferas propias. Se les nota con mucha más seguridad tocando. Consiguen defender muy bien sus temas y su concierto no defrauda a los asistentes, que salen de la sala entre concierto y concierto comentando el buen sonido que desprendían.

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Crows as Shepherds por Lola López

Cierran la noche Crows as Shepherds, la banda de estilo más duro de las seleccionadas. Si algo hemos aprendido en estos 3 años de acudir a las semifinales, es que siempre colocan las propuestas más duras en el último puesto, cosa que hace un flaco favor al sonido de estas bandas. Los aficionados al género que me rodean parecen estar satisfechos con su puesta en escena y sus canciones. Potencia y motivación sobre el escenario tienen de sobra, eso es innegable. Sin embargo, y sin ser una experta en este campo, parece echarse en falta algo de novedad en su sonido, algo que les termine de hacer destacar entre todas las bandas que hay en este género.

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Conciertos, Crónicas

Ritmo para entendernos – Crónica 1ª Semifinal CreaMurcia 2018

Por fin ha llegado una de las semanas favoritas de quien escribe estas líneas: las semifinales del CreaMurcia han arrancado en la sala Garaje Beat Club con los 12 grupos seleccionados. Como es costumbre desde hace dos años en este espacio, comienza nuestro análisis de estas tres noches de música hecha en la capital.

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The New System por Lola López

El escenario lo abren The New System. Por primer año, el certamen ha incluido bandas invitadas en la programación. Vienen de Ceuta y su sonido resulta una grata sorpresa. Estribillos enérgicos e intensidades bien controladas componen sus canciones. Por desgracia, aún hay escasa afluencia de gente en la sala (quizá el hecho de que las semifinales se celebren en periodo de exámenes, se alarguen hasta pasada la medianoche y además hoy sea jueves tenga parte de culpa sobre esto). Sorprende lo jóvenes que parecen para tener un sonido con las ideas tan claras y tan correcto. Al parecer, dentro de unos meses entrarán a grabar, así que habrá que estar pendientes de los que nos traigan.

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Hora Punta por Lola López

La primera banda semifinalista en subirse al escenario es Hora Punta. Sobre el escenario hay un dúo (guitarra y voz), pero a nuestros oídos llegan muchas más capas de sonido. Las pistas lanzadas son el principal componente de sus temas. La estructura de sus canciones se compone de bases machaconas (que al comienzo nos hacen pensar si esta propuesta no sería más apropiada para al categoría de Otras Tendencias), una guitarra que aporta un tono oscuro, casi tétrico, y una voz totalmente pop. Quizá es la heterogeneidad de su proyecto, mezclado con que las bases restan componente humano a su sonido, lo que hace que el sonido de esta banda resulte fallido a nuestros oídos.

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El Mono a Cero por Lola López

Algo más de gente llena la sala para recibir a El Mono a Cero, la segunda banda seleccionada. Se trata de una propuesta radicalmente diferente a sus predecesores. Su sonido es orgánico y acústico: guitarra española, cajón flamenco, trompeta y voces nos transmiten buen rollo a través de su rumba. Al principio de su repertorio el público menea la cabeza, pero conforme avanzan sus canciones comienzan a soltar el cuerpo y acaban bailando. No dejan de lado la interacción con la gente, demuestran confianza y buen ambiente tanto entre ellos sobre las tablas como con quien les ve, consiguen crear un ambiente agradable en toda la sala.

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In-Pulses por Lola López

Llega el turno de In-Pulses, uno de los grupos más veteranos de las semifinales. No contentos con haber conseguido el segundo puesto en el certamen el año pasado, vuelven a probar suerte. Si bien el público había conseguido acercarse al escenario con el anterior grupo, vuelven ahora a quedar unos metros de cortesía entre ambas partes. Pocas cosas podemos decir ya de In-Pulses que no hayamos dicho ya. Sin embargo, quizá por culpa del sonido de la sala, esta noche el sonido de sus temas no es tan preciso como acostumbra y suenan poco nítidos en comparación con habitual directo enérgico que podrían ofrecer. Se trata de una actuación correcta pero con la que cuesta conectar.

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Mez-K por Lola López

Los encargados de cerrar la noche son Mez-K, una banda que también ha pisado en alguna que otra ocasión el escenario de las semifinales del CreaMurcia. La esencia es la misma que hace dos años, pero en su directo se aprecia una evolución. Han traído la fiesta a la sala con su energía efervescente. Son 7 sobre el escenario pero en ningún momento los músicos se pisan sobre el escenario: entre el frenesí de sus canciones todo ocupa su lugar. Los valientes que se han quedado en la sala ya pasada la medianoche se han acercado al escenario para bailar sus tema, tienen al público en el bote. Un zapato cae a dos metros de mí: alguien se ha metido medio descalzo en el pogo que se ha creado presa del sonido de Mez-K. Una buena dosis de ritmo para poner el broche a la primera semifinal.

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Crónicas, Festivales

Crónica WARM UP 2018: Sábado 5

Ayer os condensamos en una sola entrada nuestras impresiones con respecto a la programación paralela del WARM UP así como su primera jornada en el recinto, donde destacaron Nada Surf, Kasabian o La Plata. En esta ocasión os dejamos una entrada más ligera con toda la música que el festival nos trajo a Murcia el pasado sábado 5.

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Foto: Diego Garnés|WARM UP Festival

La segunda jornada del festival comenzaba, para los más fuertes (o para los más groupies) a las 12 de la mañana. Con todos los bares de la ciudad cerrados, una cantidad remarcable de gente se agrupó, pese a que el sol apretara, en la plaza del Teatro Romea para disfrutar de Cala Vento. El dúo de L’Empordà ya nos ganó hace tiempo, por lo que hemos asistido a toda cita que nos ha presentado en nuestra ciudad, y el pasado fin de semana no fue menos. La naturalidad y la energía de canciones como ‘Estoy Enamorado de Ti’, ‘Isla Desierta’, ‘Abril’ y un largo etc. consiguió, una vez más, meterse al público en su bolsillo. Acto seguido actuaban Ross, quienes de nuevo, repasando la psicodelia de los temas de su discografía, volvieron a poner sobre la mesa un pensamiento bastante extendido en Murcia: ¿cuándo volveremos a ver al quinteto murciano dentro del recinto del festival? La mañana del Romea terminaba con El Último Vecino, sin duda, una de las bandas más esperadas por más de uno de los presentes. Tal vez por el calor, que no acompañaba a la música de Gerard y compañía, o por la falta de variedad de matices en su sonido, temas como ‘Tu Casa Nueva’ o ‘Mi Chulo’ no fueron más que oasis en un desierto musical que llegó a hacerse tedioso por momentos.

Un largo trecho nos esperaba hasta volver al recinto, puesto que exceptuando algo de interés por The Yellow Melodies o Murciano Total, hasta las 23h la programación del festival no presentaba nada realmente apetitoso. Y una vez más, lo poco que presentaba tendría lugar en el escenario D. Franklin. Los madrileños Melange traían al WARM su folk psicodelia con tintes de progresivo y experimental. ‘La Cosecha’ o ‘Río Revuelto’ son sin duda dos grandes ejemplos de la calidad sobrante que tienen los 4 músicos a la hora de hacer y presentar su música, pero tal vez el horario o el escenario, en definitiva, el contexto, no era el adecuado para disfrutar de ellos en condiciones. En esta ocasión el plato fuerte era el de Alt-J, grupo que, sinceramente, para quien escribe estas letras no termina de ser santo de su devoción, razón por la cual, cerveza en mano y lo suficientemente bien situados para ver y escuchar en condiciones, disfrutamos de la buena interpretación de ‘Fitzpleasure’ o ‘Tessellate’ para, a mitad del set, olisquear la propuesta del otro WARM. Dûrga es uno de esos grupos que están surgiendo en los últimos años en España y que practican el noble género del post-rock. Tal vez no lleguen al nivel que otras bandas como Toundra o Viva Belgrado, pero sin duda la propuesta es, por lo menos, lo suficientemente novedosa como para merecerse más de una oportunidad. La primera de ellas tuvo lugar en un escenario D Franklin cuyo sonido no terminó  de acompañarles (así como la falta de un ambiente más metido en el set). Aun así, dejaron sobre la mesa lo antes comentado: no les pierdan la pista, y sobre todo, escuchen su inminente nuevo disco, que se estrenará mañana mismo.

Tras ellos el público del WARM se dividía en dos clases de personas. Las que querían asistir al enésimo intento de consagración (al parecer exitoso) de Viva Suecia o los que que queríamos asistir al primer concierto en la capital del mejor grupo, hoy por hoy, de punk en nuestro país. Y claro, ya os lo advertimos: Biznaga era, seguramente, nuestra banda imprescindible del festival. Y no, una vez más, no defraudaron. Igual de irreverentes y políticamente incorrectos que acostumbran sobre el escenario, interpretaron (o más bien , escupieron) temas de todos sus trabajos habidos y por haber, haciendo estallar el pogo desde el segundo de los temas. ‘Fiebre’, Nigredo’, ‘Adalides de la Nada’ o ‘Una Ciudad Cualquiera’ fueron la banda sonora que dejo claro que habíamos elegido el bando correcto. Si el punk está muerto para ti, eso es que no has ido a un concierto de Biznaga.

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Pese a que Vitalic era otro de los conciertos que al parecer no deberíamos de habernos perdido, tras tomar fuerzas decidimos que lo mejor era mantenernos el resto de la noche en el acogedor escenario pequeño. Por ahí quedaban por pasar Joe Crepúsculo, que nos hizo bailar pese a nuestros corazones pequeños con temas como ‘Ojos Rojos de Conejo’; o Muevelorreina, dúo de traperos con los que cerramos el festival, y quienes, siendo desconocidos para nosotros, volvieron a mostrarnos lo que ya comentábamos ayer: la música urbana es el futuro de (casi) todos los festivales.

Con eso (y aunque teníamos la intención de asistir a la programación matinal del domingo) terminó nuestro festival. Sin duda, el balance de esta segunda edición del WARM UP es claro: una organización de 10 (pocos o ningún pero se nos ocurre en esos términos) con una programación paralela sobresaliente pero un cartel principal que se quedaba bastante cojo. La falta de una “segunda línea” atractiva y de cabezas de cartel más potentes hizo que pisáramos poco más de en 3 ocasiones el escenario principal. Pero bueno, suponemos que tampoco es malo del todo.

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Crónicas, Festivales

Crónica WARM UP 2018: Programación paralela y viernes 4

De sobra está recordar que el pasado fin de semana o, siendo más estrictos, la pasada semana tuvo lugar nuestro WARM UP. El festival antes conocido como WAM Estrella Levante y sucesor del SOS 4.8. Un festival que llenaría de distintas manifestaciones de arte la ciudad de Murcia.

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Centrándonos en lo musical (pues por cuestiones personales centramos nuestro tiempo en la programación ‘Somos Música’) nuestro WARM UP comenzaría el lunes día 1 en una Sala REM a reventar. El grupo prometía energía y bailes, y efectivamente, The Parrots no dejaron indiferente a nadie, incluyendo a quienes sólo fueron por su versión de ‘Soy peor’. Aunque sin duda, el pogo final con la versión de ‘Demoler’ de Los Saicos fue el encargado de confirmar que el WARM UP nos iba a dar más de lo esperado. Y la jornada del miércoles mantendría el nivel. En esta ocasiones los grupos elegidos eran los madrileños Sierra y los gallegos Disco Las Palmeras!. El primero de ellos nos dejaría con un sabor agridulce: la discutible voz de Hugo Sierra nos haría añorar en algunas ocasiones la versión en estudio de canciones como ‘No quiero ser un hombre’. Aun así, la posibilidad de disfrutar en directo de ‘Amiga extraña’ y otros hits del disco tan ochentero del grupo supondrían razones de más para salir satisfechos entre banda y banda. Nada que ver con Disco Las Palmeras!, puesto que los gallegos, además de saber adaptar a su potencia noise y shoegazer los nuevos temas de ‘Cálida’ (Sonido Muchacho, 2018), nos dejaron grandes temas como ‘Tarde y mal’, ‘Cállate la boca’ o, sobre todo, ‘La casa cuartel’. Con media ciudad aún en el concierto de Vetusta Morla pero con una Sala REM a levantar, el jueves ganaría la pereza y decidiríamos quedarnos en la céntrica sala para disfrutar de Rufus T. Firefly. Sin embargo, saldríamos de la sala preguntándonos si tal ver hubiera sido mejor caminar media hora mas hasta Garaje Beat Club (donde actuaban Rural Zombies), puesto que la banda de Aranjuez, lejos de parecer acomodados en exceso, sí que sonaron mucho más artificiales que en otras ocasiones (además de sólo presentar como novedad la insustancial ‘Demogorgon’).

Finalmente, llegamos al viernes. Las prisas por cambiar la pulsera, por aprovechar el 2×1 en cerveza y el concierto de Modelo de Respuesta Polar nos haría acercarnos al recinto de La Fica a primera hora (18:10). Sin ser este un gran fetiche de quien escribe estas líneas, no negaré que sus últimos discos tienen más de un tema candidato a gran hit. Tal vez, y retomando las palabras de mi compañera Lola, algún día podremos disfrutar de los valencianos sin necesidad de ponernos las gafas de sol, y entonces, seguro que podremos apreciar la plenitud de matices de su sonido. Tras escuchar de lejos los últimos coletazos del concierto de Lebowsky, asistiríamos guardando las distancias al concierto de Nunatak, para acabar añorando aquellos tiempos en los que lo más llamativo de los cartageneros era la instrumentación de cuerdas y vientos. 

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Foto: Javier Rosa|WARM UP

Tras coger fuerzas (si, tan temprano) llegaría uno de nuestros grupos más esperados. Los neoyorquinos Nada Surf llegaban al WARM UP en su gira aniversario de ‘Let Go’ (ciertamente, un disco que merece esa y muchas más celebraciones). Aun así, no era posible condensar en el set todos sus cortes, y junto a los temas más notables como el genial y sutil comienzo con ‘Blizzard of ’77’ o ‘Inside of Love’ se colaron otros grandes temas de su discografía como ‘See These Bones’, la archiconocida ‘Popular’ o el enérgico cierre con ‘Blankest Year’. Sin duda, la cercanía del grupo americano con nuestro país es un regalo para todo amante del power pop y de la buena música.

Sin gran interés en meternos de lleno en el concierto de Iván Ferreiro pero mostrando el respeto que un letrista como él se merece, nos dejaríamos caer por primera vez en el gran escenario Estrella Levante para disfrutar de un set perfectamente equilibrado, que comenzó principalmente con temas de sus últimos trabajos para luego dejar paso a grandes hits del indie patrio como son sus temas de Los Piratas o ‘Turnedo’. Cansados de la presencia de Sidonie en nuestra ciudad, era el momento de sumergirse de lleno en ese otro festival que presentaba el escenario D Franklin. Ese escenario pequeño donde surge la magia de los festivales de Producción Baltimore. Era el turno de La Plata, sin duda, una de las sensaciones de la temporada. La jovencísima banda valenciana dio un concierto correcto que sin duda no sería el mejor del festival, pero que supondría un set correcto y enérgico y digna presentación de su primer LP ‘Desorden’ (Sonido Muchacho, 2018).  Desde la calmada ‘Miedo’ hasta las concisas ‘Miedo’ o ‘Esta ciudad’ les valen de sobra al quinteto para seguir creciendo dentro de la escena.

Tras ellos, el plato fuerte de la noche. El grupo hooligan por excelencia. La banda natural de Leicestershire, Kasabian, comenzarían su set con uno de los temas más enérgicos y notables de su ‘For Crying Out Loud’ (Sony, 2017), ‘Ill Ray The King’, tras el cual harían un repaso a los numerosos hits de su discografía (‘Underdog’, ‘Eez-Eh’, la reciente ‘You’re in Love With a Psycho’, etc.) Tras el cual, un aparente piloto automático nos hacía temernos lo peor, un set enérgico gracias a la consecuente inercia pero que no terminaba de romper… hasta el estallido del pogo en ‘Fire’. Sin duda, un concierto de Kasabian es un concierto enérgico y seguro para cualquier festival. 

Tras la sesión de hooliganismo, tocaba recuperar fuerzas. Sin tener mucho interés en lo que el festival nos ofrecía a altas horas de la noche, nos dejamos caer sin pena ni gloria por Klangkarussell para seguidamente acercarnos a The Bloody Beetroots, a quien sin haberlos escuchados previamente tenemos que presentar nuestros respetos. Nos hicieron bailar en todo momento con su electrónica a alta potencia. Posteriormente, cerraríamos el festival en “el otro WARM”, el del escenario pequeño. Tras más de media hora dejando a la DJ calentar el ambiente (pudimos bailar incluso uno de los hits de trap latino del momento, ‘Chambea’), Ms. Nina saldría del fondo del escenario D Franklin para hacernos perrear con su reggaeton/trap con sus ciertamente hits ‘Traketeo’, ‘Tu Sicaria’ o ‘Pastillas’. Sin duda un acierto y una revelación para el WARM UP, que para 2019 no debería de dejar pasar más nombres de música urbana. 

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La fábula del gato, la vieja y su hipnótico Boogie-woogie

Dos opciones se planteban en la noche del pasado viernes 23 de Marzo. Por un lado, Mujeres nos invitaban a acudir a la Yeseria. Por otro, Guadalupe Plata nos esperaban en Sala REM.

Con el tiempo justo. Tarde, de hecho. Llegamos a Sala REM con la certeza de haber obrado bien al escoger la segunda opción. Antes de entrar suena ya la primera canción,  y una convicción se asienta en mi cabeza; nunca antes (en mi presencia) nadie ha logrado moldear el espíritu de la sala de una forma tan carismática y evidente como lo hacen los inquilinos que la habitan en esta singular velada. Pues, el habitualmente sobrio recibidor que conecta el exterior con la zona de conciertos ya no es tal, ha mutado. Las paredes metálicas han tornado en estriados muros de piedra, compactos y de tono ocre. De aquella puerta acristalada que todos recordamos, sólo queda un socavón angosto. A partir del cual, se desprende una línea irregular, casi serpenteante, de escalones, roídos a causa de la humedad y su tenaz acometida en el tan escabroso como ilusorio piso inferior. Culminados dichos peldaños en una oquedad que introduce un espacio amplio, de suelo pedregoso, y salpicado de leves fisuras que se dilatan al son del repique de baquetas en Lorena. Las hileras de antorchas a los costados proporcionan una iluminación tenue y vacilante, mientras una nube etérea, desprendida de las mismas, aromatiza la escena.

Quizá pueda parecer que estoy divagando de manera alarmante y todo esto esté fuera de contexto. Pero, si me enredo en esta fantasiosa recreación, es porque el trance resulta ser un pilar determinante en la actuación de la formación sevillana. Puesto que, una de las más codiciadas virtudes en la escena musical, presente en altas dosis durante la noche del viernes, es la capacidad para evocar y expandir la psique del espectador, como si de un opiáceo se tratase. La hazaña reside en lograr intervenir en el entramado sináptico del individuo para estimular quijotescas respuestas mentales, mediante técnicas similares a la hipnosis. Aunque, en este caso, el objeto pendular fuese sustituido por los quejidos ahogados de guitarra que envuelven y propagan su sonido. En definitiva, conseguir que el susodicho cuestione todo aquello que percibe a través de la vista, que abandone por un momento el razonamiento lógico y lineal, para así deambular por sinuosas carreteras en sensoriales travesías trazadas por el compás frenético de un rudimentario bajo (una cuerda y un mástil conforman el artefacto). Precisamente, uno de los caracteres de la banda andaluza que más atracción despierta en mí, y resulta más ostensible en el directo, es la estrecha relación que mantienen con lo subterráneo (de ahí el símil inicial). Su peculiar filia hacia el pantanoso universo de sombras, de entrañas y visceralidad, en el que no hay cabida para la deducción racional. Resulta harto interesante. Aunque éste no es perceptible con la mirada cegada de la superficie, ya que la pupila requiere de un periodo de acoplamiento. De modo que, este vínculo deriva en una estética umbría y ligada al negro. Por ello, encontramos numerosas referencias explicitas a “ratas”, “tumbas”, “huesos” o “muerte” en temas como Serpientes negras, Rata o Tengo al diablo en el cuerpo.

Tras la interpretación de Miedo, reafirmo para mis adentros lo dicho previamente, ya que refleja a la perfección todo este simbolismo, representa la caverna, las cloacas.

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En el centro, arrastrando de manera contenida las plantas de los pies sobre el abrupto terreno, se reune una multitud considerable de personas cuyos cuerpos trazan un balanceo irreflexivo propio de ánimas errantes, atraídas por el tétrico y sombrío ambiente que les proporciona cobijo. Pues es entre la penumbra donde encuentran ese sentimiento de pertenencia que tan remoto y ajeno les resulta en la superficie, donde deambulan desprendidos de temores e inseguridades a pesar de sus reticencias iniciales. Sí, son “raros”, somos “raros”. ¿Quién en su sano juicio optaría por invertir el primer viernes de Primavera recluido en una atmósfera semejante? En la pregunta se halla respuesta. Únicamente alguien que se encuentra Preso. Preso de ese submundo de pasadizos y grutas que rodea al conjunto de Úbeda, preso del aullido de guitarra final de dicha canción, preso de las coléricas bases de cristal golpeado contra acero en Navajazo, preso del aroma árabe de Nido de Avispas, preso, en definitiva, de la capacidad asociativa con la que la banda sevillana hilvana conceptos con patrones sonoros.

“Pero, ¿Esos qué tocan? ¿Qué género es?”. No lo sé, sinceramente. Guadalupe Plata representa un vínculo, es un nexo que conecta blues y rock y los pone a danzar un boogie hasta fundirse en un abrazo férrico. Un sonido que acopla el clasicismo y lo castizo con la vanguardia, la fusión y la improvisación. El fulgor del metal dorado con la banalidad de la chatarra. Guadalupe tiene un aroma western embriagador, unos atractivos matices folclóricos y un suculento gusto a barrica Gran Reserva que deja poso. Sin duda, todo este brebaje ha adquirido mayor valor cualitativo con el paso del tiempo y de los LPs. De esta forma, su último disco (2017) posee un carácter minimalista, desprendido de varias capas de ornamentación, en el que los golpes no son tan ostentosos pero sí igual o más certeros que en anteriores entregas.

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Por ello, los excéntricos errantes decidimos recibir a la Primavera en torno a un pedestal rocoso, sobre el que se esbozan tres siluetas de contorno antropomorfo con sendos instrumentos adheridos a ellas. La batería se ha consolidado como referente, esa es la única verdad absoluta que impera en aquél lugar, una máxima que todo presente asume cual Real Decreto. Comienza “Calle 24”. Y, de nuevo, sin percatarme, aquella estructura cúbica ha dado paso a un espacio cóncavo de techos abovedados de los que se desprenden punzantes estalactitas que penden del mismo. Entre ellas se intuyen una serie de trazos de intensa tonalidad rojiza, como si de pinturas rupestres se tratase. Tres figuras plasmadas: Una vieja, un gato y un zapato protagonizan una persecución al más puro estilo Tom y Jerry, cada uno de sus pasos va acompasado de un golpe fluido de maraca y un oxidado y afilado punteo, zurcido todo con sutileza felina. Tal y como lo cuento, sucede. En mi cabeza. Pues los ojos ya no son aliados, sino obstáculo.

Por lo general, el ambiente de la noche se podría describir en dos canciones. Los primeros compases de la actuación se asemejan más a la dinámica de Tan solo, una elegía que arranca con  solemnidad fúnebre, marcada por pronunciadas permutas de cadencias que se suceden en progresión canina. Mientras que, transcurrido el primer cuarto de hora de la misma, se desata El Boogie de la Muerte, vigoroso e infeccioso, liberando un crescendo de rodillas locas y un sinfín de arcos esbozados por caderas en movimiento pendular. “Pobre Marie, no baila el boogie, no”. Este, a priori, lamento cargado de condescendencia ha servido de aliciente. En este momento, lo último que desea cualquier presente es convertirse en Marie. De modo que, enlazando temas como Pollo podrio o Baby me vuelves loco, aquellos pies, plomizos y sumidos en el letargo, cohibidos e inmóviles por las llagas del feroz mundo exterior, han logrado desprenderse del dolor y elevarse ante la eléctrica llamada del rock.

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10 años no son nada, o si no, que se lo digan a Mujeres.

El pasado viernes pudimos disfrutar de un trocito del Fuzzville en Murcia, así como de la celebración de los 10 años de la banda catalana Mujeres. La Yesería era el lugar escogido para el número justo y necesario de público disfrutáramos del ahora trío barcelonés, quien presentaba además su último álbum ‘Un sentimiento importante’ (Sonido Muchacho, 2017)

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Hablar de Mujeres es hablar de los reyes del garage español hoy por hoy, y los citados 10 años y 4 álbumes lo avalan. Como tal, hicieron propio la máxima de ser enérgicos y eléctricos desde el minuto 0, abriendo su concierto con ‘Vete con él’ (debilidad personal de su último trabajo) y ‘Siempre eterno’. Si bien su último LP es el único cantado enteramente en castellano, ya nos habían demostrado que el idioma patrio les sienta mejor si cabe que el anglosajón, con temas como ‘Salvaje’, contenido en ‘Soft Gems’, su trabajo de 2010. El soberbio punteo de guitarra de esta canción dejaría además claro que Mujeres no es la sencillez que en un primer momento podríamos pensar.

Posteriormente seguirían haciéndonos bailar principalmente con los distintos cortes de ‘Un sentimiento importante’ como Ciudades y Cicatrices así como con temas antiguos como la preciosa y demoledora ‘Vivir sin ti’, que es de esas canciones que todo fan de la banda lleva grabada a fuego en la mente.  Supongo que por afirmaciones como esta que, me consta, compartimos mas de uno y mas de dos de sus seguidores, el tema homónimo decidieron dedicárnoslo a nosotros, consiguiendo crear una conexión total a encarnada por nuestros bailes y el paseo del bajista, Pol, por una de las barras del escenario de la Yesería. Seguidamente recuperaron otro de los grandes temas de su carrera (¿el mejor? ¿el más aclamado? me atrevería a decir) la certera ‘Aquellos ojos’. La primera sorpresa de la noche vino en forma de versión, de una banda hermana: el trío interpretó, a la perfección, ‘No volveré’, de Kokoshca.

Tras retomar su etapa angloparlante, anunciaban el nunca deseado pero inminente final del concierto, para el cual convocaron al pueblo para elegir entre The Velvet Underground o Los Saicos. Ganaron los primeros, pero supongo que para el ADN de los catalanes es inevitable hacer caso (al menos completamente) a lo que el público quiera. Finalmente, sonaron ‘Run Run Run’ y la tan apropiada en estas tierras ‘Demolición’. Pero con el sonido Mujeres, y con el mismo objetivo que parecen tener desde hace 10 años, hacernos bailar.

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