Conciertos, Crónicas

Espectro pop – Crónica 3ª Semifinal CreaMurcia Pop-Rock 2019

Atendiendo al panfleto con la distribución de grupos, la última noche de semifinales del CreaMurcia se atisbaba más ligera y pop que las anteriores. Sin embargo, hubo espacio para la intensidad y muchos matices diferencian a las 4 bandas que se subieron al escenario.

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Enana Roja por Lola López

Los primeros fueron Enana Roja, proyecto en desarrollo (a juzgar por la escasa duración de su repertorio, más corto del tiempo establecido) de Marcelo Criminal y Juana, vocalista de El Nuevo Acelerador. Valorando el contexto, quizá abrir la noche no fue lo mejor para Enana Roja y puede su propuesta se hubiera entendido mejor intercalada entre otros conciertos. Los dos solos sobre el escenario, en un extremo Marcelo lanza una base en cada tema para luego retirarse a un segundo plano, aportando unos coros cuando resultara necesario. En el otro lado, Juana canta y recita a partes iguales unas letras que parecen tener más miga de la que se aprecia. Al concluir su concierto resulta inevitable preguntarse si Pop-Rock es la categoría en la que mejor encajan, algo que ya es habitual plantearse en este certamen que contempla un espectro tan amplio de estilos y propuestas.

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Funicular por Lola López

Tras ellos llegó el turno de Funicular, una banda que sin duda destacó especialmente por el público totalmente entregado que llenó la sala para verles, dejando una estampa llamativa pero que lamentablemente les eclipsó durante buena parte del concierto. Sería imposible escuchar a este grupo sin pensar en Izal o en Viva Suecia, su propuesta tiene potencial y suenan bastante compactos sobre el escenario, aunque, por poner un pero, podrían beneficiarse de una pizca más de originalidad en el pop pegadizo de sus temas y algo más de nitidez en su sonido, que en ocasiones se amontonaba demasiado. Aun así, Funicular se defienden como una banda sólida a tener en cuenta.

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Decembird por Blanca Ruedas

El relato del concierto de Decembird, la tercera banda, recae sobre las palabras de Germán Old Coin.

Para metamorfosis la de Decembird, comenzaron algo tímidos el tercer grupo de esta última noche de semifinales, pero para soltarse la melena justo después. A pesar de ser sólo tres los componentes, Decembird tiene un sonido completo y contundente con poco que envidiar al resto de bandas que le superaban en número de integrantes. Aun siendo uno de los conciertos con más fuerza que hemos podido ver de este trío, no pueden evitar llenar el ambiente con ese aura nostálgica que consiguen independientemente a lo que quieran transmitir ellos. Siendo un grupo cuyas letras tienen mucho peso, nos gusta ver cómo no han dejado de lado la parte instrumental, tan necesaria como práctica. Estos chicos no juegan para ganar, pero también se nota que no están dispuestos a quedarse otro año más a las puertas del certamen, a medida que avanzaba el concierto y olvidaban la rigidez en las manos, la timidez en la voz y los nervios del directo, demostraron lo que son. Un grupo maduro, con un sonido propio, cuyas canciones son vivencias que no nacieron para quedarse en la sala de ensayo.

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Viva Honduras por Lola López

Cerraron la noche, y con ella las semifinales, Viva Honduras. Se notaba el escaso recorrido de esta banda, que presentó unos temas agradables de escuchar pero a los que aún les falta rodaje para explotar al máximo las posibilidades de la banda y trabajar más su directo, que terminó haciéndose algo monótono. El pop melodioso de sus temas quedaba algo deslucido con su puesta en escena dado que se les notaba nerviosos e inseguros sobre el escenario. En definitiva, un concierto que aunque no destacó especialmente resultó ameno y podría mejorar muy fácilmente con un poco más de experiencia de la banda.

La tercera y última tanda de bandas conformó una noche con un estilo bastante más homogéneo que las previas, lo cual puede que no beneficiara especialmente a cada grupo individualmente, aunque los 4 lograron defender adecuadamente lo que les diferencia.

Se cerraba así esta fase del certamen, 3 noches de semifinales que contaron con bastante afluencia de público y pudiendo disfrutar, como ya es costumbre, de bandas muy variadas en todos sus aspectos. Tras esto, llegaba e momento, para el jurado, de retirarse a deliberar y escoger sus 3 finalistas, y para el resto de asistentes y músicos, de hacer su apuesta al respecto.

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Conciertos, Crónicas

Empezó bien, pero fue demasiado breve – Crónica 2ª Semifinal CreaMurcia Pop-Rock 2019

La segunda noche de las semifinales del CreaMurcia tenía todas las papeletas para ser la más potente de las 3, sin embargo lo que empezó rompiendo moldes acabó transformándose en una noche anodina que terminó por hacerse cuesta arriba.

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Yaz Veh por Lola López

La sorpresa vino al principio con el concierto de Yaz Veh, una propuesta envuelta en el misterio y que superó todas las posibles expectativas que pudiera haber entre el público. Creo que no sería capaz de acertar ni una sola de las influencias de esta banda que suena como si Radiohead se volvieran traperos. La clave está precisamente en eso: suenan frescos e inclasificables, mezclando idiomas, sonidos y efectos dentro de los propios temas, captando reminiscencias de Thom Yorke, Nick Murphy o el propio Bon Iver cuando dan rienda suelta al armonizador de la voz, que usan con tanto acierto como el estadounidense. Nadie en Garaje Beat Club tiene la menor idea de lo que está pasando sobre el escenario, pero aun así nadie aparta la mirada de Yaz Veh. Ellos sienten lo que están tocando y la variedad de capas de sonido (sin caer en el batiburrillo) da al público gran diversidad de estímulos a los que atender en cada momento.

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Mez-K por Lola López

El relevo fue para Mez-K, una de las bandas de ska más reconocidas de la Región además de experimentada en el certamen. Los conciertos de Mez-K suelen ser sinónimo de buen ambiente, energía y mucha potencia sobre el escenario. Pese a que las primeras filas del concierto estaban tan entregadas como de costumbre, esta vez su directo tuvo más dificultades para calar en los menos seguidores del género, algo que no suelen tener problema en hacer. Mez-K es ese grupo que lo hace tan bien que da gusto escuchar aunque no sea tu estilo. Sin embargo, en esta ocasión parecían más tensos, posiblemente debido a los ajustes que tuvieron que hacer a las canciones ya que uno de sus guitarristas no pudo tocar debido a una lesión.

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Planeta Tortuga por Lola López

La tercera banda en tocar fue Planeta Tortuga, un nombre que resonará en la mente de todo aquel familiarizado con el certamen y este ha sido finalmente el año en el que hemos podido ver su directo. Es innegable que suenan redondos, pero su sonido azucarado termina por hacerse tedioso. Se trata de un pop comercial canónico, con canciones pensadas para que el público coree los estribillos (lo cual consiguen hacer), cíclicas y pegajosas con versos que parecen repetirse en todos los temas. A mi lado oigo decir que suenan como la intro de una serie de Disney Channel, mientras que por otro lado, alguien me insiste en los peligros de la democratización de la música con la mirada clavada en el escenario.

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In-Pulses por Lola López

El último concierto de la noche fue el de In-Pulses, que consiguió el segundo puesto en el certamen en el año 2017. En esa ocasión vimos a una banda más orgánica sobre el escenario, pero en estos dos años la formación de In-Pulses ha dado un giro de integrantes y enfoque. Actualmente, buena parte de su directo depende de un ordenador, factor que pudo ser el causante del mal sonido que les acompañó durante su media hora de concierto. A pesar de que su música pretende ser electrónica y bailable, a ellos no se les termina de ver cómodos sobre el escenario. Se entrevé el posible potencial de las canciones pero su sonido es confuso y eso hace que su gran apuesta por el aspecto visual del concierto quede algo coja sin un contenido musical a su misma altura. Al final de su concierto nos queda la sensación de que su propuesta quizá es demasiado ambiciosa para lo que son capaces de trasladar a la práctica al día de hoy.

Por tanto, a lo largo de la segunda noche de semifinales fueron desinflándose poco a poco las expectativas que estaban puestas en estas bandas y que el primer grupo de la noche sí consiguió mantener arriba. La atención recaía a partir de ese momento en las 4 bandas que aún quedaban por defenderse en directo en la tercera y última noche.

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Un buen comienzo – Crónica 1ª Semifinal CreaMurcia 2019

Un año más estamos en la sala Garaje Beat Club de Murcia, una de las más queridas por los músicos murcianos y una de las mejores para disfrutar de un concierto, únicamente desmerecida por su ubicación ya en la periferia de la capital, para presenciar las rondas de semifinales del CreaMurcia Pop-Rock 2019.

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The Wrong Way por Lola López

Que abran la noche los jovencísimos The Wrong Way es sin duda un acierto para arrancar las semifinales del CreaMurcia. Su concierto es una buena muestra del potencial y el talento joven: se les oía comentar antes de subir al escenario que además de ser la primera vez que se presentaban al certamen, este era su primer concierto en una sala de la ciudad. Lejos de amedrentarse, fueron dejando de lado los nervios iniciales y quedó claro que su intención es que nos acordemos de sus nombres tras esta noche. Por supuesto, su juventud no se nota solo en su cara y si bien es verdad que sus canciones aún necesitan algo de madurez y encontrar un sonido más propio, eso no deja de ser algo que únicamente se consigue con tiempo y experiencia. Un conjunto de vientos termina de dar redondez y rollo a una base de ska-rock ya de por sí bastante sólida formada por bajo, guitarra y batería. Aunque sus letras tienen un tono muy reivindicativo, el mensaje que mejor transmiten es que se lo pasan estupendamente tocando y que su concepto de concierto va ligado al de espectáculo: no es fácil tener que romper el hielo y se notó perfectamente que habían preparado al detalle la interacción con el público. Tras todo esto, no tengo problema en afirmar que a más de una banda ya consolidada actualmente le habría gustado sonar así de bien a la edad de The Wrong Way.

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Old Coin por Lola López

Tras una breve pausa, llegó el momento de ver, por fin, a la formación completa de Old Coin sobre el escenario del CreaMurcia, algo que esperaba desde el concierto en formato reducido con el que se defendieron en el certamen hace dos años. La iluminación les acompaña a la perfección durante su media hora de concierto. Parece que el técnico de luces de la sala también está dentro de la atmósfera que crean Old Coin y hace maravillas acompañándola con el aspecto visual en el momento, dado que no es algo que trajeran preparado. Si aislásemos a cada uno de los integrantes de Old Coin, jamás podría pensarse que forman un grupo que suena tan bien. Cada músico parece sacado de un escenario diferente y aun así se sincronizan perfectamente sobre el escenario, respetando los espacios y momentos de cada uno. Si fuera necesario, podríamos encuadrar sus canciones dentro del rock progresivo o sinfónico, pero parece que este es uno de esos grupos que no se preocupan por esas cosas. Aunque los nervios les traicionen entre canción y canción, esta noche Old Coin han dado un concierto impecable.

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Farfett por Lola López

Una propuesta bastante diferente e inesperada fue la de Farfett. Se trata del proyecto, al parecer en solitario, de la cantante Lola Barberán, más conocida por este sobrenombre que significa “mariposa” en maltés. Siempre con la presencia de una buena voz, las canciones viraban en estilo, teniendo en ocasiones un sonido más pop pero acercándose en otras a sonidos bastante jazzeros. Las primeras filas de un público más bien tímido acabaron la noche bailando con sus temas, pero el único fallo de Farfett reside en la falta de estímulo visual: al llevar las bases instrumentales grabadas, no hay banda sobre el escenario y el concierto acabó cayendo ligeramente en la monotonía aun con el tono animado de las canciones.

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Austin Slack por Lola López

El último nombre de la noche es Austin Slack. Se trata del músico con más experiencia de la tanda y eso, como era de esperar, se nota en su sonido. Son la formación más sólida de las que ha pasado esta noche por el escenario y todos los músicos dominan su instrumento. En directo, Austin Slack no desmerece a la fama que le precede como guitarrista, aun así el concierto resultó algo impersonal tanto entre los músicos como en los temas. La falta de un sonido propio es lo que le falta a este joven músico para complementar su virtuosismo.

Finaliza así la primera tanda de semifinalistas, que nos han dejado una noche en general muy positiva, con diversidad de estilos, propuestas y edades, una mezcla que es ya el sello distintivo de este certamen.

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Conciertos, Crónicas

¿La Plata? Sí, por supuesto

El pasado viernes 8 de febrero me acerqué a la REM a ver a La Plata. Reconozco que fui al concierto por salir un viernes por la noche y hacer algo con un amigo. He de admitir que conocí a La Plata en el pasado Warm Up y admito también que fui al concierto del sábado para comprobar si lo que vi en ese Warm Up era sólido o fue fruto del pad thai de la cena y la necesidad que tenía ese fin de semana de mayo de ver algo esperanzador. Aclaradas estas premisas, confieso también que la puesta en escena de los valencianos supera con creces todas las expectativas que había puestas en ellos.

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Sobre el escenario se les ve confiados pero cautelosos, como si fueran plenamente conscientes que, si juegan bien sus cartas, sus canciones pueden tener un efecto demoledor (metafórica y casi literalmente) en la sala. Son buenos con su instrumento (las líneas de bajo de La Plata deberían reivindicarse mucho más a menudo) y sobre el escenario tienen esa mezcla de buen rollo y concentración que hace que un concierto vaya rodado.

Los que conozcáis la REM sabréis que hay una columna disfrazada de ascensor desafortunadamente colocada en el centro de la pista. Tomando esto como punto de referencia, desde dicho ascensor hacia delante el público de la sala (bastante abundante y heterogéneo) se transformó en un remolino, por decirlo sutilmente, durante casi la totalidad del concierto. “Fracaso”, “Tu cama” o “Miedo” hicieron que saltara por los aires toda la energía y la expectación acumuladas en las dos horas previas, lo cual había sido obra de Sierra y Airon Jazz Quartet Band Trio.

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Semejante exaltación tuvo descanso únicamente en dos ocasiones. La primera de ellas, cuando soltaron “Me voy”, que fue otro punto álgido pero esta vez no de rabia, sino de sentimiento. Entre el público, los mismos que hace 3 minutos saltaban unos contra otros, ahora gritaban que se iban y que lo sentían con un nudo en la garganta.

El otro remanso de paz del concierto ocurrió cuando La Plata decidieron regalarnos un buen compendio de temas nuevos. Tras la valiente propuesta de abrir el setlist con una canción aún desconocida pudimos escuchar varias de estas novedades a lo largo de la noche, momentos en los que los espectadores nos dedicamos a mirar atentamente hacia el escenario tratando de retener todo lo posible, para intentar así adivinar por dónde irán los tiros de los valencianos en su próximo trabajo. Por el momento, he de decir que lo que pudimos escuchar en la REM hace unos días sonaba muy bien. Según parece, todo apunta a que en abril tendremos nuevo álbum.

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El pasado viernes vimos un directo de esos que borran todas aquellas cosas que se han convertido en rutina, todo aquello que tienes tan interiorizado que ya no eres consciente de que te llena de hastío y aburrimiento. El de La Plata es un directo de los que hay que ver cuando necesitas acabar bien una semana mediocre, que su explosión se lleve todo lo que te ha desesperado durante estos últimos días, semanas o meses.

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El Dios del clima no estuvo de nuestra parte para la última edición del B-Side

Llevábamos un par de días viendo con insistencia el pronóstico del tiempo para el sábado. Y aunque se anunciaban lluvias por la mañana, la segunda mitad del día era esperanzadora. Sólo quedaba “rezar a nuestro dios del clima”, en palabras de Stanich, y esperar. En ese punto nos encontramos, ”madrugando” (todo horario es relativo) para inaugurar una nueva edición del festival emblema de Molina de Segura. Una cita obligada todos los años cuando el verano ya no hace otra cosa sino agonizar.

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Rufus T. Firefly por Lola López

Fuimos al llegar de los primeros y escasos integrantes de un público que iría creciendo en número hasta ser finalmente bastante nutrido, en frente de un escenario donde los miembros de Rufus T. Firefly tomaban posiciones, muy cerca unos de otros, casi como una familia que hace piña. Los potentes sintetizadores de Tsukamori dan en ese momento el pistoletazo de salida, y tras ella, una impecable Pulp Fiction consolida un sonido compacto, impulsado a golpe de baqueta por Julia, que llena el escenario con sus redobles y bombo. Demogorgon, Loto, y Final Fantasy, tres canciones pertenecientes a su último álbum vendrán después, y en ese momento se nota que quizá les falte un poco de la personalidad y fuerza que impregna cada una de las canciones del ya celebérrimo Magnolia. Al final de la última de las tres, nuestros peores augurios se hacen realidad y comienza a chispear cada vez con más fuerza, hasta que tras un intento fallido de empezar Pompeya, la banda se ve obligada a retirarse, y nosotros a buscar cobijo donde podemos. Me pregunto, aunque desde la ignorancia, si no hubiera sido posible haber contado con algo más de previsión por parte del festival (todos mirábamos a la parte superior del escenario buscando algún tipo de lona que hubiera detenido una lluvia que no fue muy intensa). Sea como fuere, la nube negra acaba por avanzar y el concierto se reanuda, pero sólo habrá tiempo para un tema más. Víctor nos promete que valdrá la pena y, en efecto, la intensidad de Río Wolf hace que nos quedemos con ganas de Rufus para rato.

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L.A. por Lola López

La lluvia ya no sería un problema durante el resto del festival, y L.A. salen a escena para dar un concierto correcto, agradable, pero en mi opinión algo descafeinado. Suenan acordes precisos pero quizá un poco simplones en Perfect Combination y Living by the Ocean. En palabras de mi socio, RTP: “me siento como un prepúber estadounidense con mi pibita en un concierto”, mientras suenan Rebel y Hands. Sí es verdad que Older y Crystal Clear animan más lo que parece un público a veces distraído. Acaba finalmente un concierto que hacia el final se me ha hecho un poco largo.

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Ángel Stanich por Lola López

No pasó mucho hasta que vimos una mata de pelo y una poblada barba sostenidas por dos escuálidas piernas salir al escenario. No era otro que Ángel Stanich, el “ermitaño del rock”, que dio comienzo a su actuación con una interpretación de Un Día Épico. Al empezar, cabe mencionar que los huecos en el sonido de la banda (por el simple hecho de que no pudieron probar sonido por la lluvia) fueron quizá los protagonistas. Tras bordar el papel, eso sí, de maestro de ceremonias, con Señor Tosco el sonido sufrió un salto cualitativo para bien y no hizo nada sino mejorar desde aquello. Una sugerente, sinuosa y provocadora Hula Hula nos hizo bailar bajo capas de sonido claras como el agua para dejarnos llevar a merced de lo que es ya un solemne himno contemporáneo como es Carbura. Flotamos y nos quedamos embelesados con la solidez de la interpretación de la genial banda que acompaña al barbudo, con partes instrumentales animadísimas antes y después de cada tema. Coreamos entonces a viva voz el estribillo de la genial y carismática Escupe Fuego. Y de repente, como un escopetazo, Stanich nos dispara a quemarropa unas frenéticas Metralleta Joe y Mátame Camión para dejarnos sin aliento y terminar uno de los mejores conciertos que he podido escuchar del “ermitaño”.

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León Benavente por Lola López

Poco después, los gruesos sintetizadores de Tipo D anunciaron cual alarma la llegada de León Benavente, el veterano cuarteto que encabezaba el cartel de la edición. Y al igual que en el concierto anterior, los petardazos y un sonido pobre al comienzo del concierto estuvieron presentes. Sin embargo, el carisma del frontman y su energía minimizaron cualquier inconveniente que pudiera haber, para hacernos mover las caderas con California y zambullirnos de lleno en las oscuras y cristalinas aguas de La Ribera. Y es que Boba se mueve sobre sus botas de tacón durante todo el concierto de manera provocativa, atemporal, con una mano en la cintura mientras golpea las baquetas en un cencerro como si su vida dependiese de ello, para dar un trago a la copa de vino tinto con la que a veces se le ve. El cuarteto deja claro su capacidad para ser elegantes como solo ellos saben en La Vida Errando y Ánimo Valiente, para dejar que Gloria nos estalle en las narices como un bofetón con la mano abierta. La recta final del concierto serían dos de los temas más enormes que uno pueda intentar digerir, como son Habitación 615  y la archiconocida Ser Brigada, en las que unos músicos curtidos nos dejan claro lo que son capaces de hacer, elevar un concierto al clímax sin poder respirar ni un segundo. No es ni de lejos la primera vez que puedo ver a los de Abraham Boba en directo, y espero seguir cruzándome un directo tan potente como este por mucho tiempo. Aunque reconozco que no estaría mal que fuese con un disco nuevo que poder escuchar de ellos.

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Belako por Lola López

Belako sería la última actuación que disfrutásemos en el polideportivo de Molina. Las expectativas estaban bien altas. El cuarteto vasco trae bajo el brazo su nuevo álbum Render Me Numb, Trivial Violence, lanzado hace unos cuantos meses, y queríamos poder escuchar las nuevas canciones en directo. Sin embargo, en mi opinión, fue un concierto algo atropellado, que a un servidor le dejaría un sabor agridulce al terminar. Se sumaron (una vez más) los fallos técnicos que han estado patentes toda la tarde y un setlist que no acababa de arrancar. Las canciones eran como un acelerón y una frenada en seco posterior, el concierto no pudo empezar a rodar en ningún momento. Pero sea como sea, las canciones suenan redondas en sí mismas. Con temas como Mum, Nomad y Off Your Shoes sabes perfectamente dónde estás, porque el sonido que escuchas solo puede sonar a Belako. Son capaces de crear una atmósfera tensa, vibrante, en la que cada uno de los músicos sabe perfectamente cuál es su papel para gestar un sonido afilado y animal. Mención especial las sensaciones que provocan las canciones del nuevo disco, tales como Maskenfreiheit (la cual suena especialmente siniestra), Lungs, Render Me Numb y Over the Edge, dedicando esta última a la lucha contra la violencia de género y los feminicidios. Porque la voz de Cris se eleva hacia el cielo con una fuerza inusitada, para contraer nuestros músculos piloerectores cuando las canciones llegan a su punto álgido (que es prácticamente toda la duración de la canción). La actuación del cuarteto vizcaíno pone fin a esta edición del B-Side Festival, el cual esperamos que siga trayendo a nombres tan interesantes como viene haciendo los últimos años.

Para ver más fotografías del festival, haz click aquí.

 

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(Crónica) Low Festival 2018: intensidad y pasión cierran la relajada jornada del domingo

Tras una primera jornada abrazando el underground del escenario Jagermusic y un sábado marcado por la veteranía de grupos nacionales, afrontábamos la última jornada del festival como la más relajada (algo realmente habitual en el festival). Pero aún así, nos encontramos con conciertos cargados de energía.

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Comenzamos la jornada, de nuevo, a primera hora. La razón la merecía, los norteamericanos Woods llegaban al Low Festival (con algo de retraso) a dar un concierto para fans, que no fueron pocos. Comenzaron con canciones de su último trabajo, publicado conjuntamente con Dungen bajo el nombre de ‘Myths 003’, pero no tardarían en ir dejando los primeros hits: ‘Sun City Creeps’, ‘Lost in a Crowd’, o la misteriosa ‘The Take’, que alargarían con un éxtasis instrumental final dejando clara que la esencia Woods es la combinación de folk americano con psicodelia pop. Y tras ello, el fin esperado con ‘Cali in a Cup’ y ‘Moving to the Left’.

Tras la joven banda de Brooklyn tocaba ver la ración de nostalgia que el Low Festival 2018 nos tenía preparado: el concierto conjunto entre Santiago Auserón (ex Radio Futura, también conocido por Juan Perro) y Sexy Sadie. Ideal para gente de la franja de edad más mayor del festival, a los más jóvenes nos hizo disfrutar de la misma manera, puesto que, además de vertebrar el concierto en una sucesión ininterrumpida de buenos temas como ‘Flor Negra’ o ‘A Scratch in my Skin’, pudimos disfrutar de grandes hits de la música española como ‘Escuela de calor’ (que vimos mientras entrábamos al escenario) o ‘Veneno en la piel’.

Tras la sesión de nostalgia tocaba el golferío de uno de los grupos fetiches de quien escribe estas líneas y de este blog: nuestros paisanos Perro trajeron al Low Festival su gira presentación de ‘Trópico Lumpen’, que ya pudimos disfrutar en la Sala REM pero que en esta ocasión nos proponía como novedad el poder disfrutar de unos audiovisuales que sin duda no dejarían indiferente a nadie. Comenzaron, por tanto, con una advertencia sobre ellos y con una sucesión de temas contenidos en ese último trabajo, como son ‘Por mi, lo que veáis’ o ‘Pickle Rick’. Siguieron caldeando el ambiente con temas más antiguos como ‘Ediciones Reptiliano’, ‘Camiseta’ o ‘Catán’ (una de las mejores canciones para quedarse afónico que se han escrito nunca) hasta llegar el punto de inflexión: la instrumental ‘Disco mascota’ marcó el acelerón de un concierto que, seguidamente, se convertiría para nosotros en un pogo constante, sobresaliendo, como es habitual, ese ‘Marlotina’ que acabó con un mensaje coreado y repetido por los más hooligans: “odio eterno al fútbol moderno” (y bueno, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra, que se dice).

Tras el torbellino de Perro tocó coger fuerzas, razón por la cual decidimos tomarnos el resto de festival con tranquilidad. Comenzando por Niños Mutantes, quienes con temas como ‘Hermana mía’, ‘Pura vida’, el hit ‘Herrante’ o el cierre con ‘Todo va a cambiar’ dejaron claro que su indie pop, además de tener algo especial que les hace destacar por  encima de los grupos imperantes actualmente en los carteles de festivales, en estos 20 años se han mantenido fieles a lo que son, pese a todo, y mostrando que más vale ser que aparentar. Pese a que nos acercamos a disfrutar de la genial ejecución del concierto de Editors, el no ser seguidores de la banda sólo nos deja remarcar ‘Formaldehyde’ y la habitual sobriedad del grupo.

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Aunque a menudo se nos pueda olvidar, hay un grupo en nuestro país que es sinónimo de pasión sobre el escenario. Se trata de los burgaleses La Maravillosa Orquesta del Alcohol, que presentaba en el Low Festival 2018 su último disco: ‘Salvavida (de las balas perdidas).  Y con dos de los mejores  cortes de dicho disco comenzaron: ‘Una canción para no decir te quiero’ y ‘O naufragar’. Si algo es innegable de La MODA es la capacidad de transmitir la comentada pasión de su directo al público, y si en algo se constata claramente es en esa gran canción que es ‘PRMVR’ y la fuerza de sus versos en euskera o en los coros de ‘1932’. Sin la mejor opción fue la de cerrar el festival con la sucesión de temas que cerró el concierto del grupo natural de Burgos: desde el éxtasis de ‘Hay un fuego’, hasta el broche final con ‘Héroes del sábado’ sin dejar de lado la intepretación de ‘Nómadas’. 

 

 

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Crónicas, Festivales

(Crónica) Low Festival 2018: Bendito imán el del escenario Jägermusic la primera jornada

Hace más de una semana que tuvo lugar el Low Festival 2018 en la ciudad de Benidorm, un evento que se ha convertido en una de nuestras citas imprescindibles del verano. A lo largo de esta semana os vamos a ir dejando nuestras impresiones sobre el que fue el 10º aniversario del festival.

Tras una calurosa llegada al camping y un apresurado asentamiento, nos dispusimos a comprobar el ambiente de la jornada inaugural. Conforme avanzamos por el paseo marítimo de la ciudad alicantina nos percatamos de que el plato fuerte de la noche había comenzado, definitivamente el tempranero horario de Joe Crepúsculo fue una decepción.

A pesar de llegar a mitad del espectáculo, constatamos la capacidad del barcelonés para generar y liderar verbenas allá por donde pasa. Como si de un poder sobrenatural se tratase, todo lo que toca se convierte en ritmo y dinamismo. Porque dentro de su extensa discografía todos guardamos con gran devoción nuestra propia “canción del verano, canción de nuestra vida”. Esa nostalgia y sentimentalismo en combinación con las cadencias explosivas de “Mi fábrica de baile” o “Pisciburguer” forjan su esencia musical, a priori ruda o facilona pero cargada de gran calado emocional. Personalmente, el momento cumbre fue cuando un son industrial presumía el comienzo de “La verdad”, imposible permanecer inmóvil ante tal chabacana amalgama de ruidos y repiqueteos.

A continuación esperaban los belgas Vive La Fete. Con una puesta en escena titubeante,
el transcurso de los minutos ganaron en solvencia y aceptación de los allí presentes. Su
sonido basculante entre el synthpop y la electrónica con ese tinte hortera que fomenta la
desinhibición. Un agradable concierto, sin épica pero con garantías. Por último, los dj´s
culminaron la noche con una secuencia de clásicos atemporales los cuales tuvieron una
gran acogida popular.

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El grueso del Low Festival empezó al día siguiente, el viernes día 26, a primera hora de la tarde. Directamente desde tierras norteñas, el grupo Melenas fueron las encargadas de abrir el escenario Jagermusic, que sería nuestro hogar casi durante toda la jornada. Las pamplonicas tienen una única referencia discográfica, su disco homónimo, del cual nos interpretaron a la perfección temas como ‘Tú me haces lo mismo’, ‘Mentiras&’ o ‘Cartel de neón’, dejando claro que si algo no les falta es actitud sobre el escenario. Sin duda, ese es el complemento idóneo para su garage pop, con lo que consiguieron dejar en un segundo plano algunos detalles como lo amateur de su baterista.

Tras el concierto del grupo de Navarra, decidimos reconocer el terreno y observar como Joana Serrat daba un concierto peligrosamente minimalista, aunque sin duda, su acompañamiento con una destacable banda con músicos como Pau Vallvé es un gran acierto para mantenerse en esa fina e interesante linea entre la potencia y el minimalismo. Tras ella, abría el escenario grande Christina Rosenvinge, de quien aún no nos explicamos tanta repercusión, pues más allá (y de nuevo) de acompañarse de una banda potente y virtuosa, la madrileña no suponía ningún atractivo, principalmente por su discutible voz. Tras eso, decidí volver a donde sucede la magia, a ver que nos deparaba de nuevo el escenario Jagermusic. Los valencianos Old Cherry Pie presentaron un set a medio camino entre el folk y el grunge que aún no sabemos cómo calificar. Sin duda, una propuesta, cuanto menos, novedosa.

Aprovechamos para coger fuerza para lo que se nos vendría encima al rato: ante la pérdida del avión por parte de Mujeres, La Plata se vió obligado a adelantar su concierto y reemplazar al trío. Los valencianos estuvieron a la altura de las expectativas, a pesar del inesperado cambio de hora, desplegaron todas las cualidades que les han llevado a convertirse en uno de los grupos más codiciados del momento. No faltó potencia, rabia ni desprecio en “Esta Ciudad”. Tampoco se obviaron la dinámica ascendente ni la resignación que impregnan a “Me Voy”. Como no podía ser de otra forma, “Un atasco” fue un clamor. El primer single y buque insignia de la banda desencadenó el frenesí que se materializó en el pogo de mayores dimensiones. En definitiva, los continuos cambios de intensidad y su extraña armonía actuaron como un afilado puñal durante toda la actuación, como quedó reflejado en “Miedo”.

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El hecho de asistir a La Plata únicamente nos permitió disfrutar de aproximadamente veinte minutos de Iván Ferreiro, ¡pero qué veinte minutos! Llegamos en el momento de éxtasis general, con el inicio de “Turnedo” reverberó una exclamación al unísono, uno de esos momentos en los que la repetición no disminuye la emoción. “El equilibrio es imposible”, “El dormilón” y “Como conocí a vuestra madre” proporcionaron el contraste entre la melancólica época Piratas y su repertorio más actual.

Tras el derroche de rabia en los catalanes, el escenario Matusalem congregaba al grueso del público para ver a uno de los platos fuertes del festival y del día: León Benavente. Sin ser el grupo de Abraham Boba santo de mi devoción (al menos tras una serie de directos bastante planos), en el Low Festival hubo una tregua/reconciliación. Sin destacar por un set muy novedoso (la última referencia, el EP ‘En la Selva’ tiene ya año y medio), comenzar con ‘Tipo D’ y ‘La Ribera’ es empezar el concierto por todo lo alto. Con la garra que realmente siempre les ha caracterizado, nos escupieron temas como ‘La vida herrando’, aquel primer hit que fue ‘Ánimo Valiente’ y su última gran canción: ‘Gloria’, que sería la última que veríamos, pues la llamada Jagermusic volvía a congregarnos en ese pequeño escenario.

La llamada venía a mitad de camino entre Murcia y Valencia: la psicodelia de Alien Tango ya estaba preparada, pese a las amenazas con “hacer un Massive Attack” (término que habría que estudiar incorporarla al argot festivalero) ante el cruce de sonido con el concierto anteriormente relatado. Más allá de eso, el concierto de los valencianos quedó en poco más que los grandes hits ‘Honey’ o ‘Sexy Time’: tal vez por su juventud, la excesiva pose de los integrantes del grupo acababa por hacer tedioso la sucesión de temas, con transiciones inexistentes y basadas en soltar una serie de comentarios inconexos y sin sentido. Lo musical lo tienen (y de sobra), pero la actitud, de momento, les falla.

Aunque fuera la mitad del set (y tampoco hasta su final), nos acercamos al gran nombre del festival: los franceses Phoenix. Sin llegar a meternos de lleno en el concierto, lo primero y más llamativo del show fueron unos visuales muy cuidados, que dejaron a todo el festival con la boca abierta. Pudimos disfrutar de la perfecta ejecución de temas como ‘Lisztomania’ o ‘Trying to be cool’, y aunque en cierto momento el concierto pudo hacer aguas por apostar excesivamente por canciones de su último y discutible disco ‘Ti amo’, el cierre con ‘1901’ confirmó lo que ya sabíamos: un concierto de Phoenix es sinónimo de un directo y un show de altísimo nivel. 

Y vuelta al escenario Jagermusic. Como si de un imán se tratase, un número remarcable de gente acudiría a ver a los catalanes Mujeres, que finalmente consiguieron llegar tras el percance comentado. Ya es sabido que el trío catalán es, seguramente, el máximo exponente del garage de nuestro país. Presentaban su último trabajo, ‘Un sentimiento importante’, íntegramente en castellano, y con el cual comenzarían el set, pero en rasgos generales, el concierto estuvo marcado por la sucesión de hits que sus 10 años de vida nos han dejado. ‘Aquellos ojos’,’Salvaje’, ‘Vivir sin ti’, y ese largo etcétera que culminaría con ese clásico de moda en el garage y el punk: la pionera ‘Demoler’ de los Saicos, que nos haría echar lo poco que nos quedaba tras el pogo continuo que se formó en el escenario Jagermusic.

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Con poco tiempo para reponernos, otro directo de altísimo nivel nos esperaba en el escenario Matusalem. Los vascos Belako presentaban el oscuro ‘Render Me Numb, Trival Violence’, aunque comenzarían su set con ‘Nomad’ y ‘Fire Alarm’, contenidas en su anterior trabajo. Pese al handicap de no haber escuchado en condiciones su último trabajo (el más denso hasta la fecha), el cuarteto sin duda sabe lo que es presentar un directo enérgico y bien ejecutado, razón por la que temas como ‘Over the edge’ o ‘Lungs’ sonaron como si siempre hubieran estado ahí. Nos iríamos al camping exhaustos y con una tarea pendiente: devorar una y otra vez el último trabajo del grupo natural de  Mungi, Bizkaia.

 

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