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Flow y Carnaval el próximo viernes con Bejo en Sala REM [SOLD OUT]

Este viernes podremos disfrutar del hipi hapa vacilanduki de carácter isleño que nos trae el rapero Bejo (Borja Jiménez, natural de Tenerife) envuelto en papel celofán desde Canarias. Valiéndose de un cóctel único de ritmos caribeños mezclados con malabarismos de rimas, intrincados juegos de palabras con bases traperas, y todo un léxico y simbología propios con una imagen reconocible en cualquier lado, el polifacético artista (sus creaciones visuales de estilo surrealista, los dibejos, han sido subastados por varios miles de euros en eBay) ha sabido labrarse un nombre cada vez más relevante en el panorama del hip hop/trap español. Y aunque en esta ocasión se trata de un show en solitario, es imposible entender la trayectoria de este ecléctico personaje sin mencionar a Locoplaya, grupo de raperos formado por él mismo, Don Patricio y Uge. Desde que comenzaran sus andanzas en sus comienzos en 2014, el trío de amigos canarios nos ha dejado temas veraniegos llenos de flow y buenrollismo presentes en su álbum Locoplaya (2014) y su EP Qué dice la Juventud? (2017).

Sin embargo, aunque en boca de muchos actualmente, son varios los EPs de una finura inusitada que Bejo editó en solitario antes de saltar a la fama, como FundaMental (2014) o Pírdula (2015). Su primer larga duración fue Hipi Hapa Vacilanduki (2017), todo un manifiesto estilístico y de intenciones que sentó los inicios del (fenómeno autodenominado) bejismo y en donde se incluyen los temas y ritmos que lo lanzaron a la fama, como Mucho, Poco o Mango, con sus respectivos e hiponóticos videoclips (vidéos) a cargo de Cachi Richi, los cuales ya acumulan millones de visualizaciones en Youtube. En él, y en cada uno de sus trabajos, Bejito crea un universo propio que se intuye autosuficiente, provocador y donde el ingenio fluye a raudales hasta saciar hasta a los paladares del mundillo más exigentes. El año pasado vio la luz su segundo LP, Parafernalio (2018), en la misma línea desenfadada, funkarra, vacilona y pachanguera que su predecesor. El Locoplaya actualmente no cesa su actividad creativa tanto visual como musical, y recientemente ha lanzado una serie de singles mano a mano con Nico Miseria a la producción.

No dejaremos pasar, por tanto, la ocasión de ver en directo a uno de los cerebros más audaces, inquietos y sorprendentes que uno pueda encontrar en activo hoy en día, donde los electroencefalogramas planos son la norma y la autenticidad y originalidad brillan por su ausencia. La Sala REM ya ha colgado el cartel de Sold Out para el evento, que tendrá lugar el próximo viernes 8 a las 23:00h (una hora menos en Canarias).

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Crónicas, Festivales, Noticias

El Dios del clima no estuvo de nuestra parte para la última edición del B-Side

Llevábamos un par de días viendo con insistencia el pronóstico del tiempo para el sábado. Y aunque se anunciaban lluvias por la mañana, la segunda mitad del día era esperanzadora. Sólo quedaba “rezar a nuestro dios del clima”, en palabras de Stanich, y esperar. En ese punto nos encontramos, ”madrugando” (todo horario es relativo) para inaugurar una nueva edición del festival emblema de Molina de Segura. Una cita obligada todos los años cuando el verano ya no hace otra cosa sino agonizar.

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Rufus T. Firefly por Lola López

Fuimos al llegar de los primeros y escasos integrantes de un público que iría creciendo en número hasta ser finalmente bastante nutrido, en frente de un escenario donde los miembros de Rufus T. Firefly tomaban posiciones, muy cerca unos de otros, casi como una familia que hace piña. Los potentes sintetizadores de Tsukamori dan en ese momento el pistoletazo de salida, y tras ella, una impecable Pulp Fiction consolida un sonido compacto, impulsado a golpe de baqueta por Julia, que llena el escenario con sus redobles y bombo. Demogorgon, Loto, y Final Fantasy, tres canciones pertenecientes a su último álbum vendrán después, y en ese momento se nota que quizá les falte un poco de la personalidad y fuerza que impregna cada una de las canciones del ya celebérrimo Magnolia. Al final de la última de las tres, nuestros peores augurios se hacen realidad y comienza a chispear cada vez con más fuerza, hasta que tras un intento fallido de empezar Pompeya, la banda se ve obligada a retirarse, y nosotros a buscar cobijo donde podemos. Me pregunto, aunque desde la ignorancia, si no hubiera sido posible haber contado con algo más de previsión por parte del festival (todos mirábamos a la parte superior del escenario buscando algún tipo de lona que hubiera detenido una lluvia que no fue muy intensa). Sea como fuere, la nube negra acaba por avanzar y el concierto se reanuda, pero sólo habrá tiempo para un tema más. Víctor nos promete que valdrá la pena y, en efecto, la intensidad de Río Wolf hace que nos quedemos con ganas de Rufus para rato.

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L.A. por Lola López

La lluvia ya no sería un problema durante el resto del festival, y L.A. salen a escena para dar un concierto correcto, agradable, pero en mi opinión algo descafeinado. Suenan acordes precisos pero quizá un poco simplones en Perfect Combination y Living by the Ocean. En palabras de mi socio, RTP: “me siento como un prepúber estadounidense con mi pibita en un concierto”, mientras suenan Rebel y Hands. Sí es verdad que Older y Crystal Clear animan más lo que parece un público a veces distraído. Acaba finalmente un concierto que hacia el final se me ha hecho un poco largo.

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Ángel Stanich por Lola López

No pasó mucho hasta que vimos una mata de pelo y una poblada barba sostenidas por dos escuálidas piernas salir al escenario. No era otro que Ángel Stanich, el “ermitaño del rock”, que dio comienzo a su actuación con una interpretación de Un Día Épico. Al empezar, cabe mencionar que los huecos en el sonido de la banda (por el simple hecho de que no pudieron probar sonido por la lluvia) fueron quizá los protagonistas. Tras bordar el papel, eso sí, de maestro de ceremonias, con Señor Tosco el sonido sufrió un salto cualitativo para bien y no hizo nada sino mejorar desde aquello. Una sugerente, sinuosa y provocadora Hula Hula nos hizo bailar bajo capas de sonido claras como el agua para dejarnos llevar a merced de lo que es ya un solemne himno contemporáneo como es Carbura. Flotamos y nos quedamos embelesados con la solidez de la interpretación de la genial banda que acompaña al barbudo, con partes instrumentales animadísimas antes y después de cada tema. Coreamos entonces a viva voz el estribillo de la genial y carismática Escupe Fuego. Y de repente, como un escopetazo, Stanich nos dispara a quemarropa unas frenéticas Metralleta Joe y Mátame Camión para dejarnos sin aliento y terminar uno de los mejores conciertos que he podido escuchar del “ermitaño”.

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León Benavente por Lola López

Poco después, los gruesos sintetizadores de Tipo D anunciaron cual alarma la llegada de León Benavente, el veterano cuarteto que encabezaba el cartel de la edición. Y al igual que en el concierto anterior, los petardazos y un sonido pobre al comienzo del concierto estuvieron presentes. Sin embargo, el carisma del frontman y su energía minimizaron cualquier inconveniente que pudiera haber, para hacernos mover las caderas con California y zambullirnos de lleno en las oscuras y cristalinas aguas de La Ribera. Y es que Boba se mueve sobre sus botas de tacón durante todo el concierto de manera provocativa, atemporal, con una mano en la cintura mientras golpea las baquetas en un cencerro como si su vida dependiese de ello, para dar un trago a la copa de vino tinto con la que a veces se le ve. El cuarteto deja claro su capacidad para ser elegantes como solo ellos saben en La Vida Errando y Ánimo Valiente, para dejar que Gloria nos estalle en las narices como un bofetón con la mano abierta. La recta final del concierto serían dos de los temas más enormes que uno pueda intentar digerir, como son Habitación 615  y la archiconocida Ser Brigada, en las que unos músicos curtidos nos dejan claro lo que son capaces de hacer, elevar un concierto al clímax sin poder respirar ni un segundo. No es ni de lejos la primera vez que puedo ver a los de Abraham Boba en directo, y espero seguir cruzándome un directo tan potente como este por mucho tiempo. Aunque reconozco que no estaría mal que fuese con un disco nuevo que poder escuchar de ellos.

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Belako por Lola López

Belako sería la última actuación que disfrutásemos en el polideportivo de Molina. Las expectativas estaban bien altas. El cuarteto vasco trae bajo el brazo su nuevo álbum Render Me Numb, Trivial Violence, lanzado hace unos cuantos meses, y queríamos poder escuchar las nuevas canciones en directo. Sin embargo, en mi opinión, fue un concierto algo atropellado, que a un servidor le dejaría un sabor agridulce al terminar. Se sumaron (una vez más) los fallos técnicos que han estado patentes toda la tarde y un setlist que no acababa de arrancar. Las canciones eran como un acelerón y una frenada en seco posterior, el concierto no pudo empezar a rodar en ningún momento. Pero sea como sea, las canciones suenan redondas en sí mismas. Con temas como Mum, Nomad y Off Your Shoes sabes perfectamente dónde estás, porque el sonido que escuchas solo puede sonar a Belako. Son capaces de crear una atmósfera tensa, vibrante, en la que cada uno de los músicos sabe perfectamente cuál es su papel para gestar un sonido afilado y animal. Mención especial las sensaciones que provocan las canciones del nuevo disco, tales como Maskenfreiheit (la cual suena especialmente siniestra), Lungs, Render Me Numb y Over the Edge, dedicando esta última a la lucha contra la violencia de género y los feminicidios. Porque la voz de Cris se eleva hacia el cielo con una fuerza inusitada, para contraer nuestros músculos piloerectores cuando las canciones llegan a su punto álgido (que es prácticamente toda la duración de la canción). La actuación del cuarteto vizcaíno pone fin a esta edición del B-Side Festival, el cual esperamos que siga trayendo a nombres tan interesantes como viene haciendo los últimos años.

Para ver más fotografías del festival, haz click aquí.

 

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Confirmaciones Festivales, Noticias, Próximos Conciertos

Actualización B-Side Festival: horarios y cancelación/confirmación de última hora

Tras un cierto retraso en la publicación de los horarios de la próxima edición del festival (que tendrá lugar el próximo sábado 8 en Molina de Segura), por fin se pueden consultar los horarios en la página de Facebook del mismo.

 Sin embargo, como noticia de última hora y causa del citado retraso, anuncian mediante un comunicado la cancelación de Olugbenga (Metronomy Dj Set) por motivos ajenos al festival, y su sustitución por por Is Tropical Dj Set, que actuarán a las 03:10 para poner el broche final al festival.

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Os dejamos los horarios del evento:

19:00 – Apertura de puertas

19.30 – Rufus T. Firefly
20.40 – L.A.
21.55 – Ángel Stanich
23.25 –  León Benavente
00.50 – Belako
02.05 – Ross
03.10 – IS TROPICAL Dj Set

Y os recordamos que aún podéis comprar vuestras entradas anticipadas en este enlace de Compralaentrada.

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Confirmaciones Festivales, Noticias

Biffy Clyro, Kakkmaddafakka, Los Planetas y León Benavente encabezan tres sucesivas tandas de confirmaciones del Low Festival 2018

La próxima edición del Low estival sigue sumando nombres a una nutrida e interesante lista. El prolífico trío británico Biffy Clyro, que consiguió el reconocimiento internacional con su magnánimo trabajo Only Revolutions (2009), pisan nuestro país con motivo de la gira de presentación de su último trabajo, Ellipsis (2016). Con un directo especialmente energético es sin duda de las grandes citas de este año, junto a los ya anunciados The Chemical Brothers y Phoenix. Imposible será no moverse también con Kakkmaddafakka. Los noruegos, que sienten una especial predilección por nuestro país, hacen de todos sus conciertos una verdadera fiesta en la que nadie se queda sin disfrutar. Por otro lado, los estadounidenses Vintage Trouble, otra de las bandas internacionales confirmadas, prometen hacernos bailar con su rock’n’roll más elegante y movido.

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Respecto al panorama patrio, Los Planetas pisan Benidorm dos años después, esta vez con su aclamado último disco, Zona Temporalmente Autónoma (2017) bajo el brazo. A los granadinos se suman León Benavente, sin duda una de los directos más potentes en nuestro país actualmente. Únicamente con dos trabajos a sus espaldas (su debut homónimo y 2), pero qué dos trabajos.

Y es que esta edición trae además un atractivo surtido de grupos nacionales que merecen mención, sin duda de honor. Entre ellos se encuentran los gamberros gallegos Novedades Carminha, los enormes Belako (presentando su nuevo disco Render me numb, Trivial violence), Modelo de Respuesta Polar y nuestros paisanos más honorables, Perro, que nos traen su recién salido del horno Trópico Lumpen. De lo mejorcito que se puede encontrar ahora mismo por aquí, vaya. No nos olvidaremos tampoco de pasarnos a ver el directo de nuestro querido gallego Iván Ferreiro. Mención también a los potentísimos Bala, a los barceloneses Mujeres (quienes el año pasado sacaron Un Sentimiento Importante, su último y más que bien recibido trabajo) y Alien Tango, eclécticos embajadores de la escena emergente murciana.

El Low Festival tendrá lugar los días 27, 28 y 29 de Julio como siempre, en la ciudad alicantina de Benidorm. Actualmente puedes conseguir tu abono desde 67 euros en la página oficial del festival: http://lowfestival.es/abonos

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Crónicas, Festivales

Low Festival Domingo 30 – ¿Para siempre?

Comenzamos el último día de festival con las expectativas bien altas. El primer concierto de la jornada era la actuación del colectivo de rap/trap Agorazein (AGZ para los amigos) bajo el sol abrasador del escenario Matusalem. Y pese a que quizá desentonaba un poco con la tónica general del festival, era un concierto que (casi) todos esperábamos ver. Pero la decepción cayó como un jarro de agua fría tan pronto como cruzamos la puerta del recinto y quedaron patentes los graves problemas técnicos con los que tuvo que lidiar el colectivo liderado por C Tangana. Al llegar finalmente al escenario descubrimos, a nuestro pesar, que apenas se oyen las bases de las canciones, y mucho menos los potentes bajos que las caracterizan. No exagero cuando afirmo que el volumen del público cantando los temas era mucho mayor que el de las voces (o el autotune) de los tres críos (en palabras de RTP) vestidos en chándal subidos ahí arriba. Los cuales, independientemente del sonido, olvidan más de una estrofa mientras cantan, o mientras C Tangana, a modo de maestro de ceremonias, intenta animar a un público totalmente venido abajo y arranca con Espabilao. Canto Superreservao, tema por el que siento especial predilección, escuchándome más a mí que a la música; es un quiero y no puedo. Con 100k Pasos parece que mejora algo el volumen, pero ya es demasiado tarde, y acaba el concierto dejándonos un amargo sabor de boca. Sólo puedo pensar que no era otro sino Nega quien estaba en la torre de sonido.

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Agorazein (foto oficial del Low Festival por Javier Rosa)

No nos quitamos el mal sabor de boca ni con el agua que proporciona la bendita fuente de la que dispone el festival, y decidimos no movernos del escenario Matusalem. Esta vez sí queríamos estar bien dentro del meollo. Acto seguido, Triángulo de Amor Bizarro hacen su aparición y comienza a sonar el pesado ritmo de Gallo Negro se Levanta. Casi he perdido la cuenta de las veces que he visto en directo a estos gallegos, pero he de decir que esta vez fue especial. De verdad que creo que no son conscientes del ruido y el caos (en el buen sentido, por supuesto) que arman aquí abajo. No podemos reprimirnos y nos zambullimos de lleno en la vorágine que se forma conforme aumenta la tensión en cada canción. Llega Amigos del Género Humano y todo acaba por explotar. Saltamos y chocamos como si un terremoto sacudiese el suelo de Benidorm, mientras no dejamos de corear a pleno pulmón el estribillo de Baila Sumeria. Acabamos sin un ápice de aliento en nuestros pulmones.

Una vez recuperados, dedicamos algo de tiempo a entonarnos antes de partir hacia el escenario principal. Mención especial a Charlie por las copas que pudimos disfrutar gracias a su bondad y misericordia. Las cuales hicieron, por otro lado, que la respuesta al eterno debate (¿meternos de lleno en el concierto o quedarnos algo fuera para bailar?) fuera contestado rápidamente: queremos bailar con Lori Meyers, como profetizó el frontman de Sidonie. Y empieza a sonar Planilandia, y nosotros empezamos a movernos al ritmo de los granadinos. Y Lori suenan impecables. Pero en mi opinión, falta algo. Pese a que traen consigo todo un espectáculo visual (con enormes pantallas LED) y su ejecución es brillante, no montan la fiesta que antaño habrían armado. Echo en falta un Noni totalmente desinhibido que jalee a las masas. A esto se suma el hecho de que las canciones del nuevo disco (Zona de Confort, Todo lo que dicen de ti) se prestan a tocarlas con mimo, cuidando los detalles, además de que la mayoría de ellas tiene un sabor baladero. Eso sí, cada arreglo es cuanto menos oportuno y pertinente, y el conjunto entero suena espectacular. De cualquier manera, coreamos sin pensarlo canciones que son ya himnos consagrados, como El Tiempo Pasará o ¿Ahá han vuelto?, sin olvidar Mi Realidad y Emborracharme, con la que el público acaba, cómo no, de enloquecer. A mí, por otra parte, se me ha pasado el ciego. Ponemos rumbo de nuevo al escenario Matusalem.

Es el último día, y se nota; el cansancio hace mella en nuestros pies. Y como no es la primera vez que vemos al genial Xoel López en directo (sin ir más lejos lo vimos en la pasada edición del Low), decidimos verlo alejados, sentados en el césped del escenario Matusalem. Para ello, tuvimos que sacrificar asistir al concierto de Geografies, de lo cual admitiré que me arrepiento. Pero he de reconocer que con Xoel siempre se pasa un buen rato, aunque no sea la hora más adecuada para un concierto así (en mi opinión, Xoel y AGZ deberían haberse intercambiado sus respectivos horarios). Sea como sea, el cantautor gallego sabe perfectamente dónde está y qué hora es. Y por ello su setlist estará repleto de canciones de Deluxe, como es el caso de Reconstrucción e Historia Universal, que permiten meter más caña que las canciones de sus dos discos en solitario. Y deja Tierra para el principio, porque por mucho que nos guste no es hora para una canción así. A partir de ahí, Xoel se adueñará del escenario, sin soltar su guitarra eléctrica más que para interpretar algunas joyas como son De Piedras y Arena Mojada y la preciosa Hombre de Ninguna Parte, que llena el escenario de ritmos y melodías tropicales. Aprovechamos para cenar y dar una vuelta, sin alejarnos mucho del escenario.

Y es que El Columpio Asesino eran los siguientes en subirse a él. Comienza una línea de bajo constante que no parará hasta que se bajen del mismo, como si fuese un latido que no cesa. “Arde Babel, arde Babel, arde Babel con sus torres de papel”. A partir de ahí somos testigos de cómo crece la tensión en cada uno de los temas. Se puede palpar en el ambiente, se puede cortar. Como si estuvieran pisando el acelerador en medio de una carretera desierta (con un perro reventado en el arcén), todas las canciones son un crescendo que no acaba de estallar. Suenan Perlas, y como si nos hubieran oído pedirla, empieza Ballenas Muertas en San Sebastián, que suena más oscura que nunca. Y los que están subidos en el escenario parece que están aguardando algo, como un cazador agazapado esperando a su presa. A veces me dan hasta miedo. Son los gritos y gemidos espontáneos que se oyen a veces, y esa línea de bajo que sigue sonando, incansable. Hasta que llega Toro, y la noche alcanza su clímax. “Te voy a hacer bailar toda la noche. Toda la noche.” Con este verdadero himno ponen fin a la escalada de tensión que ha sido su concierto, que ha sido más un thriller que otra cosa. Y con este concierto ponemos fin a nuestra segunda edición del Low, porque nuestros cuerpos necesitan un respiro. Decimos adiós a Benidorm una vez más, esperamos poder volver el año que viene.

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El Columpio Asesino (foto oficial del Low Festival por Liberto Peiró)

Una última mención especial a La Guardia por protegernos en las oscuras noches de camping.

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Crónicas, Festivales

Low Festival Sábado 29 – Ping pong

Me consuelo diciéndome que la intención es lo que cuenta. Porque pese a que empezase a unas tempranas 19:30 en el escenario Matusalem, me hacía especial ilusión asistir al concierto de The New Raemon y McEnroe, aunque no fuese la primera vez que veía a Ramón Rodríguez y Ricardo León actuar conjuntamente. De cualquier manera, un retraso en el autobús que nos llevó del camping al festival nos hizo perdernos la mayor parte del concierto. “Ya se ha acabado nuestro disco”, escuchamos decir a Ramón nada más llegar. Lo que siguió a partir de aquí fueron temas de los dos músicos en solitario, con lo que pudimos disfrutar de temas mayúsculos como La Palma o Rugen las Flores, por parte de McEnroe, y Reina del Amazonas por parte de Ricardo, todas ellas versiones más intensas de lo normal. Bajo un sol no poco intenso, he de añadir.

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Sidonie (fotografía oficial del Low Festival por Javier Rosa)

Acto seguido ponemos rumbo al escenario principal (en el que por suerte predomina la sombra) para escuchar, en mi caso por primera vez, a Nada Surf. Y pese a no haberlos escuchado mucho (ni saberme mucho menos alguna letra), el simpático trío neoyorquino no deja a nadie fuera de su concierto. Hacen partícipe a todo el mundo en la mayor parte de las canciones, las cuales suenan potentes y sólidas, potenciadas por la actitud de cada uno de los miembros del grupo. Hasta el punto de que el bajista, que es español, traduzca en tiempo real algunas estrofas, y pidan ayuda al público para que elija qué tema tocar para cerrar el concierto (Popular), que se ha hecho entretenido hasta para alguien que no los ha escuchado prácticamente nada. Sin duda se merecen una escucha más en profundidad por mi parte.

Ya de nuevo en el escenario Matusalem (porque eso es lo que tiene el Low, a veces pareces ser una pelota de ping-pong entre escenarios) nos sentamos en el césped para escuchar vagamente y de lejos a Neuman (Paco Román), paisano por el que sentimos especial predilección. Y a pesar de todo, en mi opinión, al conjunto murciano le falta una potencia que sí tuvo en otro momento, que hace que el público a esa hora de la noche no acabe de conectar. Con la interminable (para bien o para mal) Sil Fono, volvemos a dejar atrás el escenario mediano para ponernos rumbo al escenario principal para el concierto de Sidonie.

Pero la mayor parte de la gente había tenido nuestra misma idea, y de repente nos vemos inmersos en la marea de gente que se suele formar cada vez que la gente se mueve en masa hacia el escenario Estrella Damm, efecto engrandecido por las escasas entradas al mismo. Así que decidimos nuevamente subirnos a las gradas (benditas sean) para contemplar el océano de cabezas que se acaba de llenar, así como el verdadero espectáculo que iba a organizar Sidonie momentos después, pues montaron la que podría ser considerada la fiesta del POP. En mayúsculas. Con Marc Ros como maestro de ceremonias, una banda que disfruta en el escenario y un público totalmente entregado, interpretan cada tema como si fuera una celebración (Os Queremos, Siglo XX, El Peor Grupo del Mundo) para alcanzar el pico de la catarsis con el que ya es todo un himno festivalero, Carreteras Infinitas. Cantamos y bailamos todos y cada uno de los temas, porque hacen de su fiesta ahí arriba la nuestra, sin dejar a nadie fuera, como en No Sé Dibujar un Perro, en donde sacan carteles con la letra de la canción. Finalmente, Estáis Aquí pone la guinda a un concierto que ha sido, solo de batería incluido, puro espectáculo.

Tras vagar sin rumbo buscando un merecido trozo de césped en el que descansar, y después de ver el escenario Matusalem (totalmente a reventar) con Viva Suecia subidos en él, volvemos al escenario principal para ver otra de las grandes citas del festival, ni más ni menos que Franz Ferdinand. Y en ese momento surge el eterno debate que nos perseguirá hasta el fin de nuestros días: ¿nos metemos en medio de la gente o nos quedamos más atrás para poder bailar a gusto?  Tras encontrar un buen sitio, empezamos a saltar nada más empezar a sonar la música. Y no dejamos de saltar hasta que terminó. Porque si alguien sabe hacer saltar a todo un festival son los de Glasgow. No You Girls, Michael, Love Illumination, nos hacen empapar toda la camiseta. “Yo no me vuelvo a meter en un concierto” oigo decir a RTP, totalmente cubierto en sudor. Pero eso es una buena señal, supongo, lo de sudar y quedarse afónico. Para terminar, con la archiconocida, archicoreada y architodo Take Me Out, pegamos unos últimos y enérgicos botes sincronizados con las miles de personas que estábamos allí, y decidimos abandonar el escenario sin que hubiera terminado aún el concierto. Es lo que pasa cuando no cierras tu setlist con tu mejor tema.

Y ping-pong. Estamos otra vez de vuelta en el escenario Matusalem para ver a Los Punsetes, esta vez con mucho más aire fresco que respirar y la posibilidad de coger una pulmonía de tan calados que íbamos. A pesar de que no es la primera vez que los vemos (RTP escribió una genial crónica de su paso por Murcia el pasado mayo), nunca dejará de sorprenderme, fascinarme e inquietarme a partes iguales la puesta en escena de Ariadna, que más que humana parece una estatua vestida con una alfombra persa. Las dos guitarras comienzan a rugir, en violento contraste con la melódica voz de la vocalista.  A RTP y a mí no nos gusta reprimirnos, y no hacemos sino darlo todo un tema tras otro, porque no es para menos. “El águila calva solo quiere estar muerta”. Se me pone la piel de gallina; la muerte en Los Punsetes no es sino un tema más del que hablar. “Esto es lo que pienso de tu puto grupo”, nos escupe Ariadna en la cara. Y nos gusta. Viva, joder, viva.

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Nada Surf (fotografía oficial del Low Festival por Javier Rosa)

Después de algo así, reconozco que no nos apetecía tocar a The Hives ni siquiera con un palo, así que decidimos descansar en una parcela de césped húmedo, mientras escuchamos a la multitud cantar Walk, Idiot, Walk. Y cuando llega la hora, volemos al Matusalem, esta vez para presenciar un espectáculo totalmente diferente. Son Delorean los que están ahí arriba, uno de las bandas que más ganas tenía de ver en el festival. Porque me parece que lo que hacen es elegante. Ni es electrónica, ni es indie, es algo sobrio y estético. Con la portada de Muzik, su último álbum, de fondo, interpretan sin apenas despeinarse la mayor parte de los temas del mismo, superando con creces mis expectativas sobre cómo iban a sonar en directo. Y te hacen nadar en el mar de figuras geométricas que evocan sus arpegios, y descansar sobre el colchón que son los bajos, mientras te envuelve la atmósfera que crea la voz principal. Son verdaderos expertos en construir ritmos. Suenan los temas del nuevo disco, así como Giro, de su último EP, y temas más antiguos y orgánicos como la genial Dheli, mientras no dejamos de movernos. Cuando acaba no podemos sino dar por concluida esta segunda e intensa jornada de festival.

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Low Festival Viernes 28 – Más pixiestas que los Pixies

Lo reconozco, os he mentido. Realmente nuestro paso por Benidorm con motivo de esta edición del Low Festival (la segunda para servidor y un par más de los allí presentes) comenzó un día antes, en el que nos dedicamos a instalarnos sin prisa ninguna en el Camping Armanello. A instalarnos y a beber, claro. Y todo ello intentando que no nos echasen del camping durante la primera noche. Mientras la mitad de nuestra gente iba a los conciertos de bienvenida en la playa (reconozco que me quedé con ganas de ver a Rusos Blancos), nosotros nos quedamos inaugurando un par de botellas de whisky y escuchando trap y música nacionalista gallega a un volumen que no acababa de convencer a la seguridad del camping.

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Ambiente escenario Jägermusic (fotografía oficial del Low Festival por Diego Garnés)

Fue al día siguiente (ahora sí, viernes 28) cuando el festival dio el escopetazo de salida. Pero nosotros tampoco llevábamos mucha prisa. Obviando el hecho de que era el día más flojo del festival (los Pixies me perdonen), por experiencias pasadas, sabíamos que no era la mejor idea estar allí demasiado pronto. Así que nos acercamos directamente a ver a Kokoshca, abriéndonos paso, ya de noche, hasta el escenario Wiko. La joven formación abre el concierto con Mi Consentido, y pese al hecho de que quien no baila es porque no quiere, se echa en falta algo más de desmelene en la actitud de los miembros del grupo, quienes sin embargo bordan todos los temas del setlist, incluyendo Serengueti y la coreada El Escultor.

Tras el buen rato que pasamos, nos dirigimos, como quien va a misa a con 9 años (por lo de obligados), a por la cita grande del festival. Eso, sí, también sin prisa. Después de ser adelantados por los que más ganas tienen de ver a los magnificentes Pixies, mi acompañante (Coy, al que me dirigiré como RTP en las siguientes líneas), andamos con parsimonia viendo la marea que se está formando a nuestro alrededor. No estamos muy por la labor de ser una cabeza más en ese océano de variopintos cabellos, así que decidimos quedarnos en las gradas. Ahí, suponíamos, podríamos disfrutar del concierto tranquilamente desde la distancia, sin molestar a nadie con nuestra irrespuetuosa actitud. Pero nada más lejos de la realidad, pues no solo se supone que estábamos obligados a conocer y venerar a los de Boston, sino también a guardar sacro silencio mientras tocan, ante los estufidos y el patente malestar de algunas personas presentes en la grada con nosotros. Aún así, no podemos tomarnos en serio la surrealista petición de silencio que recibimos en medio de un festival, y RTP y yo seguimos con nuestra charla. ¿Debería disculparme por no saber apreciar la magnificencia de un grupo de tal importancia? Tengo 20 cortos años. ¿Debería disculparme por no haber escuchado a los Pixies durante mi infancia? Yo he crecido con Melendi por un lado y con Mike Oldfield por el otro, y puedo decir que estoy muy orgulloso de lo que soy. He crecido sin los Pixies. Eso sí, sé apreciar el calibre y la repercusión de un grupo internacional como este, y se notan a la legua los años y los miles de escenarios llenos que llevan a la espalda. Pero no me hace gracia que me manden callar en medio de un festival, como si interrumpiésemos los oficios en un templo oficiados por el mismísimo Papa. Escuchados por gente más papista que el Papa. Y de verdad que siento no poder hablar más sobre los Pixies. Sólo conozco Where Is My Mind, cuya icónica guitarra introductoria escuchamos mientras empezamos a abandonar la grada, antes de que el escenario se vacíe.

Tras reunirnos con el resto del grupo, nos acercamos al escenario Matusalem para echar unos agradables bailes con Roosevelt. Ofrecen una música de baile realmente atractiva, interpretada con instrumentos (lo que la hace más meritosa mi juicio, al no limitarse a reproducir bases pregrabadas), acompañada de una voz que se parece, y mucho en ocasiones, a la del frontman de Foals.

La siguiente cita del día será con La Casa Azul, formación liderada por el archiconocido y prácticamente omnipresente Guille Milkyway, por lo que acudimos al escenario principal con bastantes expectativas, las cuales se vieron mayoritariamente satisfechas, si no fuera por el hecho de que el mencionado intérprete no consiguió medir del todo bien los tiempos. Porque pese a que sea total e irremediablemente inevitable evitar bailar con temas como Podría Ser Peor o Todas Tus Amigas, hubo momentos en que el ritmo cayó de manera abrupta durante la segunda mitad del concierto, y el público con él. Remontando al final, eso sí, con La Revolución Sexual, el tema emblemático de la casa.

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Biznaga (fotografía oficial del Low Festival por Javier Rosa)

Biznaga era lo que quedaba por tachar de la lista ese día, así que ponemos rumbo al escenario Wiko, donde empezamos la jornada. Intentando reunir energías para lo que estábamos a punto de presenciar, porque la que montaron los madrileños en un momento es digno de admiración. Y es que con los ritmos frenéticos del batería, que más que humano parece un incontrolable animal salvaje, las ollas en el pequeño escenario se forman casi instantáneamente. Fiebre. Fiebre. Fiebre. Nigredo. La voz es totalmente desgarradora, las guitarras resuenan como truenos. Y a la que se dan cuenta, se les acaba el tiempo. Una Ciudad Cualquiera y Mediocridad y Confort suenan enlazadas. Ya ha pasado la tormenta por Benidorm.

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