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(Crónica) Low Festival 2018: segundo día marcado por la veteranía de Egon Soda y Los Planetas

Tras una primera jornada más que satisfactoria en la que apenas salimos del escenario Jagermusic, tocaba afrontar el ecuador del festival con una jornada de viernes que se revelaría como mucho más relajada, sustentada principalmente en viejos conocidos de nuestra escena.

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De nuevo volvimos a acudir a primera hora de la tarde al recinto, a aguantar un calor bárbaro, pero la ocasión lo merecía: Egon Soda daba uno de los pocos conciertos (si no me equivoco, el único) en el sureste de nuestro país. La gira presentación su cuarto disco, ‘El rojo y el negro’ (Autoeditado, 18) está teniendo, por ahora, pocas fechas, así que la llamada la hago desde el principio: si tenéis ocasión de verlos en directo, no la dejéis pasar. Su concierto fue, sin duda, uno de los mejores ejecutados del festival. Pese a llegar tarde y perdernos dos temas, ya desde ‘Espíritu de la Transición’ nos quedó claro que Ricky, Ferrán y compañía saben de sobra estar sobre un escenario… y que su público es de los más fieles que te puedes encontrar. Bajo el húmedo calor de Benidorm disfrutamos del nuevos temas como el single ‘Glasnost’ o ‘Matanza’ salpicado de temas antiguos como ‘Los hombres topo quieren tus ojos’, la potente ‘La recuperación’ o ‘Vals de pequeña mecánica’, donde Ricky Falkner decidió nombrar a Virgina Woolf en vez de a Javier Marías y giró por completo el sentido de, sin duda, una de las mejores canciones escritas en nuestro país. Y es que Egon Soda es una lírica que nada tiene que envidiar a los grandes escritores que inspiran a Ferrán Pontón cantada sobre los sonidos ejecutados de la parte musical precisa. Además, supieron jugar sus cartas a la perfección guardando ‘Reunión de pastores, ovejas muertas’ para el clímax final.

Tras ver cerrar a los catalanes como cierra su último trabajo, nos acercamos a descubrir la propuesta que nos presentaba para esa tarde el escenario Jagermusic. Desde Mallorca Escorpio nos trajeron el concierto revelación del festival. A medio camino entre el postpunk y el noise, dieron un fugaz recital de oscuridad y fuzz al cual le hubiera sentado mucho mejor un horario levemente posterior, pero que dejó claro que el underground de nuestro país no deja de sorprendernos con bandas remotas y más que interesantes. El set terminó 25 minutos antes de lo programado (cosas del punk), por lo que pudimos ver el éxtasis final de unos Vintage Trouble que, seguramente, fueron la otra revelación del Low Festival 2018.

A falta de cinco minutos para las diez de la noche, salió la banda nacional más aclamada del cartel. Un nuevo concierto de Los Planetas. Una nueva reseña del conjunto granadino. Reseñas dispares entre sí pero, ya sea en la crítica o en el halago, todas salidas de la veneración. Un nuevo arranque con “Islamabad” y, en esta ocasión, llegó. Esa intimidad tan exuberante como escurridiza por momentos, aquella que te permite abandonar un descuidado estadio de fútbol para embarcar en un transitorio navío a caballo entre lo onírico y el delirio. Dichosa odisea entre “corrientes circulares en el tiempo”. Una apuesta segura y un setlist prácticamente exento de novedades, pero esta vez sí. ¿Dónde reside pues la tecla que desencadena ese expansivo y evocador vendaval? ¿Es una cuestión personal? ¿Quizá instrumental o ambiental? No hallamos respuesta, simplemente podemos espetar “aunque los huesos duelen, cada paso duele más, algo así no debería terminar”. Porque esa sensación en “Santos que yo te pinté”, padecer esa aleación del metal candente, que corroe a su paso, con la nitidez del cristal translúcido resulta tan reconfortante como extenuante. Pese a una primera sensación contraria, los granadinos acabaron ofreciendo un concierto perfectamente ejecutado, basado en sus canciones más melódicas, deleite de los más seguidores de la banda, y menos enérgicas, pero transmitiendo más que nunca.

Tras el imprescindible descanso para la cena, llegaba el turno de una ligera dosis de veneno para morir bailando, nunca mejor dicho porque sería el cierre a nuestra noche del Sábado: los gallegos Novedades Carminha. El agobiante sofoco presente no iba a impedirnos movernos hasta la literal consunción. Cuando se suceden temas de la vertiente más guitarrera como “Antigua pero moderna” o “Quiero verte bailar” con la cumbia y ritmos tropicales imperante en “Cariñito” o “Lento” el brebaje resultante se materializa en un ambiente festivo, desinhibido y cargado de vitalidad. Constatamos también que su vena macarra y hortera, la cual les llevó a ser considerados como herederos de los emblemáticos Siniestro Total, sigue levantando pasiones. A pesar de que la deriva de la banda gallega se aproxima más a la música rítmica y bailable, reflejada en su último hit “Verbena” (especialmente coreada por los allí presentes), desde aquí pedimos que no consideren obsoleta esa esencia que mostraron en su día. En definitiva, podemos catalogarlo como el concierto más jovial y cachondo del festival, sin duda.

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