Conciertos, Crónicas

Bajo, guitarrazos y mucha psicodelia para el viaje con Rufus T. Firefly

El pasado viernes Rufus T. Fiefly comenzaba la gira de ‘Magnolia’, su genial último larga duración, en la sala Musik de Murcia. Lo hacían dentro del Microsonidos en una noche que Amago se supone que se encargaban de calentar, aunque se quedaron únicamente en lo que el propio nombre del grupo indica.

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Poco importó la anecdótica presentación de los teloneros ante una sala llena; pues el público asistente se había acercado hasta la pequeña sala del centro de Murcia a emprender ese viaje lisérgico que Rufus T. Firefly prometían como parte de su puesta en escena de ‘Magnolia’. Al igual que el disco, comenzaron el set con la sutil pero fuerte ‘Tsukamori’. Sin duda, el preludio perfecto para todo el concierto, pues esa intensidad ascendente apoyada en los sintetizadores que sirven de base para la canción era sin duda la fórmula perfecta para introducirnos en el sueño que nos esperaba al público de Rufus T. Firefly. Una vez atrapados en las garras de Vic, Julia y compañía, nos dieron de lleno con la primera dosis de psicodelia de la noche mediante la interpretación de ‘El halcón milenario’, primera gran referencia del concierto y uno de los mejores (si es que alguno no lo es) del disco de la banda de Aranjuez, donde Julia empezó a mostrar su maestría a la batería “a lo Bonham”. Aprovechando la energía final del tema, nos regalaron un tema a los fans más cercanos de la banda, interpretando ‘Incendiosuicida’, de su ‘Conjunto vacío’ de 2012.

Por si alguien en la sala no conocía la noticia, Víctor Cabezuelo se encargó de incidir en que estaban presentando ‘Magnolia’ a modo de presentación de ‘Última noche en la tierra’, otro de esos temas en los que el cantante le canta al amor con la sutilidad que siempre ha caracterizado a Rufus T. Firefly y que en este álbum se ve potenciado, pues como no se cansan de repetir, ‘Magnolia es un alegato en defensa de la naturaleza, el arte y el amor’. Y amor fue lo que debió sentir el grupo cuando decidió recuperar su anterior e igualmente laureado álbum ‘Nueve’. Y es que, con la interpretación de ‘El problemático Winston Smith’ todos y cada uno de los asistentes a la sala nos dejamos tanto la garganta como el cuello en los movimientos de cabeza que el tema del protagonista de 1984 nos invita a hacer en sus momentos finales.

Pero ‘Nueve’, así como tampoco Rufus T. Firefly, no son solo guitarrazos, y la interpretación de ‘Metrópoli’ (el que para servidor es el mejor tema de la anterior referencia discográfica) lo dejó bien claro con una hipnótica línea de bajo por parte de Miguel de Lucas, “nuevo” integrante del grupo de Aranjuez desde los momentos previos de la grabación de ‘Magnolia’ y que fue encadenada con la sutil ‘Espectro’, en la cual el grupo nos regaló un mínimo momento de relajación para que cogiéramos fuerzas. Y es que la banda de Aranjuez ya empezó a vislumbrar que un ‘Cisne Negro’ nos perseguía y que Norman Bates estaba más presente que nunca; al igual que la línea de bajo, que seguía manteniendo el sueño del público asistente.

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Seguidamente, una conversación entre la guitarra y el teclado mantenía esa situación durante la interpretación de un tema que acusa a alguien de pensar en Basquiat como si de Warhol se tratara; y es que el primero de los hits de Magnolia, ‘-O-‘ estaba siendo interpretado por la banda de Aranjuez como momento previo al que sería el clímax del concierto: la llegada a ‘Pompeya’. El tema, recogido también en el anteriormente comentado ‘Nueve’ fue sin duda un chute de energía que calentó la sala y encarriló el concierto en su tramo final. Pero aún quedaba recorrido en el viaje que Rufus T. Firefly nos estaba regalando, y su próxima parada era la que en palabras de Vic es “la mejor frase de la historia”. ‘Pulp Fiction’ y el cantautor Elliott Smith se juntaban en el siguiente hit que la banda nos regalaba, una canción llena de contrastes y con una interpretación en la que la guitarra sonó más potente que en el disco. Como ya nos hizo notar Vic cuando charlamos con él, la melodía del bajo muchas veces hace de voz más que el propio cantante, y esta canción es buena prueba de ello. Como si de una premonición se tratase, interpretaron el tema homónimo, ‘Magnolia’, advirtiendo que la segunda muerte sería más dulce, y eso es por lo que quedaba por llegar.

Saltándose el paripé de “nos vamos y nos hacemos de rogar”, interpretaron la desgarradora ‘Nebulosa Jade’, una de las canciones más bonitas que se han escrito en los últimos años en nuestro país y en la que de nuevo el bajo nos taladraba los oídos y se instauraba dentro de nosotros. Tras este momento de delicadeza, la mejor forma de despertar del sueño era mediante una buena sesión de fuzz. Y que mejor manera de hacerlo que con esa “zeppeliniana” ‘Río Wolf’, la primera canción que escuchamos de ‘Magnolia’ y que nos avisó que se iba a tratar de lo que finalmente ha sido, el mejor disco (de lo que llevamos) del año.

Así terminaba el viaje que Rufus T. Firefly había preparado para nosotros, que nadaba entre psicodelia y grandes lineas de bajo y que tenía las perfectas turbulencias de los fuzzs de guitarra y las baterías de inspiración en Led Zeppelin que el grupo nos pudo ofrecer. Sin duda, estamos deseando volver a disfrutar de ellos en directo y si es posible, de nuevo en sala, donde podamos embriagarnos nuevamente con la magnolia de Vic, Julia y compañía.

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