Conciertos, Crónicas

El trueno más potente de la noche, la tormenta de McEnroe y The New Raemon

Hace ya unos días decidimos darnos un descanso en el periodo de exámenes universitario para volver a las salas y nos decidimos por algo que pegara con el clima que habíamos tenido esa semana en Murcia. Lluvia, nieve, McEnroe y The New Raemon. Ha sido Miguel ‘Mike’ Navarro, un buen amigo del blog y compañero de conciertos y festivales, quien ha redactado esta crónica, mientras que las fotos son de Lola López.

_dsc0955

McEnroe y The New Raemon por Lola López

He de mencionar, de entrada, que las ganas de ver por primera vez a McEnroe eran, si cabe, mayores de lo normal después de que finalmente se cancelara el concierto que iba a tener lugar en Sala REM en diciembre. Confieso que en el coche estaba sonando el disco que escucharíamos íntegro un rato después.

Llegamos a la Sala Garaje Beat Club con algo de cola ya formada en la entrada, tiempo que aprovechamos para apurar un par de cervezas que nos hemos agenciado. Un pequeño capricho pese a tener aún exámenes pendientes. Nos decidimos a entrar a la sala cuando aún no había demasiada gente, pero debido al retraso con el que empezó el bolo, salimos un momento a apurar la lata. Cuando volvimos a entrar fue toda una odisea poder llegar a nuestro sitio en la segunda fila: la sala estaba llamativamente llena.

Y con el tema que da nombre al disco, Lluvia y Truenos, comienza por fin el concierto, con más músicos sobre el escenario de los que esperábamos (concretamente unos siete). Al tema le sigue otro cantado igualmente por Ramón Rodríguez (The New Raemon), Montañas, una de los primeras canciones que conocimos del disco y una de los mejores. Entre tanto, Ricardo Lezón (McEnroe), que no hace más que unos coros, tararea para sí el tema, como si fuera la primera vez que lo escucha. Las canciones suenan redondas, con mucho cuerpo. Los huecos que pudiera haber son rellenados hábilmente por las tres guitarras que suenan, así como el teclado y los arreglos a la marimba y a la percusión menor de Carlos Cros. Sin duda, el percusionista jugará un papel importantísimo en la dinámica del concierto.

Al terminar, comienzan a sonar los acordes de La Carta, sin duda, una de las canciones más sentidas del disco. Esta vez canta Ricardo, mientras Ramón escucha. Esta alternancia en la voz principal parece una especie de conversación entre ambos. Cuando uno canta el otro escucha atentamente, para intervenir en contadas pero cuidadas ocasiones. Existe un equilibrio, una especie de balanza donde cada uno lleva la voz principal en cada uno de los temas. Ramón aporta el lado más intenso, mientras que la frágil voz de Ricardo nos pone la piel de gallina, aunque me atrevería a decir que no a todo el mundo en la sala. Y es que parece que el público no acaba de conectar con la pareja subida al escenario, ni Ricardo ni Ramón consiguen estar en sintonía con un público distraído, como si no quisieran ser partícipes de lo que nos intentan regalar. De cualquier manera, la melancolía en esta canción se puede tocar y nos envuelve a todos.

Tras sonar la intensa Malasombra, donde se crea una atmósfera realmente densa, con guitarras pesadas y ligeramente saturadas y donde juegan con las subidas y bajadas de intensidad, le llega el turno a Fantasía Heroica, con su potente final, así como a Barcos, donde el público por fin parece que conecta algo más.

_dsc0842

McEnroe y The New Raemon por Lola López

Al acabar Cuadratura del Círculo llega la esperada Gracia, que ya conocíamos desde hace tiempo por ser de los primeros adelantos del disco. Sin embargo, a los pocos segundos Ramón para la canción para volver a empezar, sin duda parece ser un hombre exigente. De cualquier manera, tras la introducción fallida el tema va sobre ruedas, sonando mucho más potente de lo esperado y con la gente coreando. De los mejores momentos del concierto, junto a Espantapájaros, donde al igual que en Pódznychev vemos al Ramón más potente, alcanzando el concierto un pico en cuanto a intensidad se refiere. Ambos, Ramón y Ricardo parecen ahora mucho más cómodos, ahora sí intercambiando miradas y alcanzando una total compenetración. Pero ha sido sobre Ramón sobre quien ha recaído el papel de cara al público, presentando algunos de los temas, gastando algunas bromas y esquivando algunas peticiones espontáneas del público. Ricardo nos regala Por fin los Ciervos, una delicada canción que, en contraposición con la fuerza de los anteriores temas interpretados por Ramón, evoca al McEnroe más cristalino.

Finalmente, y para terminar con el trabajo que están presentando, nos regalan Cristo de los Faroles, la cual he de reconocer que es el tema favorito de un servidor dentro de este último disco. Las imágenes que describe la letra de Lezón, la ligereza del tema y el color de la canción nos hacen movernos como el tiempo a los relojes. Por si no había lo habían conseguido hasta ahora, logran conmovernos y llegarnos hasta lo más profundo. Al terminar, tras haber bordado uno por uno todos los temas del disco que presentan, con una potencia y una fuerza que nos ha sorprendido, Ramón nos anuncia que esto aún no se ha acabado.

Una inesperada Rugen las Flores, uno de los temas insignia del último trabajo de McEnroe, nos pilla a todos desprevenidos y consigue erizar nuestra piel, con una intensidad inusitada y con todo el público dándolo todo con esta sobrecogedora canción. Tras preguntar Ramón tímidamente por peticiones, interpreta este último Caballos y Palmeras y La Palma, descrita por el propio Rodríguez como la mejor canción escrita por Lezón, y haciendo las delicias de los fans de McEnroe.

Ya en la recta final del concierto, y tras haber decidido Ricardo el orden de los dos últimos temas, interpretan Campos Magnéticos, tema de Viento Smith al que imprimen un ritmo bailable y donde el ya mencionado percusionista Carlos Cros es la verdadera alma de la pequeña fiesta que montan en un momento. El colofón final vendrá con Lo Bello y lo Bestia, uno de los temas más importantes de The New Raemon, pero esta vez interpretado inicialmente por Ricardo, el cual dota de un color totalmente diferente a la canción, para terminar dejándonos a todos boquiabiertos con una catarsis final de melancolía e intimismo, como si de repente saliera con violencia algo que se han estado guardando todo el concierto, deslumbrándonos a todos con su luz y su grito con el trueno más potente de la noche. Una noche para recordar la próxima vez que pase una tormenta de este calibre por Murcia.

Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s