Discos, Reseñas

Si todo funciona en Wilco, ¿por qué cambiarlo para Schmilco?

Antes de comenzar a analizar el que es ya el décimo álbum de estudio de Wilco, he de dejar claro una serie de detalles personales. ¿Recordáis ese BUM de 2012 con Wilco, Lori Meyers, Delorentos y unos ahora desaparecidos The Leadings? Bien, pues ese fue el primer concierto de este mundillo de la música ambiguamente catalogada como “indie”. Eso sin duda ayudó mucho a que mi relación con el grupo liderado por Jeff Tweedy haya ido tomando la forma de esa etiqueta que no es realmente tan difícil de usar: la de grupo favorito. Hay que ser honestos, y no voy a negar que si ¿tal? me preguntas hace dos años os hubiera dicho a los Red Hot Chili Peppers; un poco antes del BUM antes comentado, un yo muy adolescente, hubiera salido con cierto cuarteto de Liverpool que todo el mundo conoce; y no hace tanto que The Strokes eran mi grupo a seguir. Pero el folk ha acabado ganando a cualquier otro sonido, y Wilco se han erigido como el “grupo al que no me puedes tocar”.

Es sin duda por eso que voy a empezar la crítica de Schmilco con una sentencia que tal vez algunos compartan y otros no tanto. El décimo álbum de estudio del grupo de Chicago me ha gustado mucho, y la razón es la siguiente: se trata de un disco para fans. Algo que ya pasó con el regalo ‘Star Wars’, que nos dejaron de forma gratuita hace poco más de un año y que en más de una ocasión vi etiquetado (erróneamente) como “disco menor”. Pero aquí nos atañen las 12 canciones que se esconden tras la portada diseñada por Joan Cornellá.

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Aunque pueda estar de alguna forma nublado por mi fanatismo (en el buen sentido) por Wilco, reconozco que el disco no es un ‘A Ghost is Born’, un ‘Yankee Hotel Foxtrot’ ni un ‘Summerteeth’, pero tiene temas que nada tienen que envidiarle por ejemplo a hits de este último, el cual es sin duda el punto de inflexión en la discografía de los americanos. Los adelantos son muy variopintos en ese sentido, tanto ese (también) regalo que  fue ‘Locator’, como la genial ‘If I Ever Was a Child’ siguen esa senda de darle una vuelta al folk y dejarnos unos ritmos maravillosos. En el mismo saco deberíamos además meter ‘We Aren’t the World’ o ‘Nope’ (si tuviera que elegir una sola canción del disco, sin duda sería esta última) y con ello teníamos algo muy cercano al ya comentado ‘Summerteeth’. El tercero de los adelantos, ‘Someone to Lose’ es una canción que sin destacar en un principio, poco a poco, con las escuchas se acaba instalando dentro de ti y decorándote la habitación como si de una típica y tradicional casa americana se tratase.

En estas dos últimas ya vemos rastros de los Wilco más experimentales, pero es sin duda la genialidad ‘Common Sense’ la que más arriesga de todo el álbum con las habituales disonancias del sonido Wilco. El resto son canciones en las que tenemos claro que Tweedy coge las riendas del grupo con mano dura y nos deja preciosas canciones de folk, como ‘Normal American Kids’, ‘Cry All Day’ que sirven para reafirmar mi idea de que Wilco son el mejor grupo grupo de folk-rock hoy por hoy (una vez incluso un conocido y yo aventurábamos que tal vez, las tres últimas palabras en negrita sobran, con permiso de Cash y el primer Dylan, que hasta donde sabemos son solistas y no grupos). Sin duda, es en las letras donde mejor se muestra ese liderazgo de Jeff Tweedy. Con letras más personales que nunca, nos habla de su infancia, de su madre y nos deja sentencias tan contundentes como eso de “why kill a man when you can drive him crazy?”. Algunos lo tenemos muy claro: Schmilco funciona gracias a su parte más lírica. 

Poco más se puede decir de Schmilco. Remitiéndome a mi primera sentencia, y ampliando la idea de que se trata de un disco “para fans”, reconozco que se trata de un disco plano, pero que atendiendo a su setlist, tiene los ganchos suficientes para que os anime a escucharlo más de una y más de dos veces. Al igual que con su tercer adelanto, el disco merece ser asimilado y consumido en varias veces, donde nos daremos cuenta que canciones que pasaron en un momento  desapercibidas realmente tienen más enjundia. La primera escucha tal vez nos diga poco. La segunda y parte de la tercera despertará algún tipo de curiosidad por una serie de canciones. Y en la cuarta nos sentaremos en el porche de una casa en un campo americano a ver la vida pasar con una sonrisa de satisfacción. O tal vez no, tal vez sea realmente que mi fanatismo por Wilco y por darle un abrazo a Tweedy está por encima de todo. Quién sabe.

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