Crónicas, Festivales

Inolvidable tercera jornada en el Mad Cool – Crónica Mad Cool Festival Sábado

Aunque los dos primeros días fueron más que satisfactorios, era sin duda la tercera jornada del Mad Cool Festival la que más atractiva se presentaba. Buena prueba de ello eran los diversos  e interesantes conciertos que se solapaban a primera hora.

Lucy Rose en el escondido escenario 5, Gary Clark Jr en el escenario principal y Wild Beasts en el genial escenario 3 protagonizaban la primera disyuntivas. Habiendo escuchado lo mismo a los tres grupos, me decanté por estos últimos (esperando así poder amarrar un buen sitio para Woods, que tocarían en ese mismo escenario. El cuarteto británico tiene preparado el que será su 5º disco, pero presentó un equilibrado setlist que me enganchó. Habiendo recibido por un lado muy buenas referencias del grupo a la misma vez que severas críticas, el juego de voces, y su regusto electrónico formó un sonido pop que sonó completamente renovado y original, no haciéndose para nada pesados ni repetitivos. Terminó el concierto y apunte de forma llamativa como asignatura pendiente escuchar al cuarteto británico más a fondo. Fueron, sin duda, el descubrimiento del festival.

Siguiendo con las criminales solapaciones, sacrifiqué a DIIV en beneficio de tomar fuerzas y mantener un muy buen sitio para Woods, sin duda uno de mis imprescindibles del festival. El grupo de Brooklyn se mostró introvertido sobre el escenario (no fue hasta el gracias final que el cantante, Jeremy Earl, abrió la boca para algo que no fuera cantar), pero musicalmente sonaron soberbios. Con una voz característica que estaba mejor ecualizada que para Wild Beasts, dieron importancia a sus dos últimos discos, esos que muestran un sonido psicodélico con raíces folk y se alejan ligeramente de la inevitable comparación con Neil Young. Abrieron con ‘Morning Light’, debilidad de un servidor, y  a lo largo del setlist canciones como la sorprendente ‘Sun City Creeps’ sonaron reforzadas por el saxo. Pese a esto, fue sin duda el cierre con ese himno que es ‘Moving to the Left’ y la alargada y genial ‘With Light And With Love’ lo que cerró por completo el concierto más especial para un servidor y que está sin duda en el top 3 del festival.

NeilYoungMadCool2016

Fue inevitable perderse el comienzo de Neil Young, el plato fuerte del festival, en el escenario principal: la distancia entre los escenarios y las más de 35.400 personas que asistieron a ver a la leyenda viva propiciaron que acabáramos viendo el concierto desde la torre de sonido (donde más adelante veríamos a los integrantes de Woods, que a lo largo de su concierto bromearon con que lo harían). Aún así, el hecho de llegar al escenario mientras sonaba la perfecta ‘Heart of Gold’ fue el presagio de que nos esperaba un genial concierto. Evitando individuos que estaban en el concierto “porque así podrían decir que han visto a Neil Young” (tal cual lo dijeron un par de personas a mi lado), disfruté de canciones que no esperaba conocer. Las tardes de estudios con ‘Harvest’ y ‘Harvest Moon’ hicieron que coreara temas como ‘From Hank to Hendrix’ o la preciosa ‘Unknown Legend’ casi sin ser consciente de ello. Con el que seguramente fue el mejor sonido de todos los conciertos del escenario principal, Neil Young incluso recuperó otro de sus clásicos, ‘Like a Hurricane’, un tema que no había tocado antes con The Promise of the Real, la banda que le acompaña en esta gira y que lidera el hijo de Willie Nelson; y que alargó con geniales solos de guitarra hasta los 20 minutos. Pero fue sin duda, el cierre con ‘Rockin’ in the Free World’, igualmente alargada, pero en esta ocasión con la intención de que siguiéramos coreando el estribillo, lo que confirmó que, para un servidor, el del músico canadiense había sido, sin duda alguna, el mejor concierto de su vida.  Tras las dos horas y media de concierto, y camino ya de irnos al rincón de pensar y asimilar lo que acabábamos de ver, Neil Young y su banda salió para deleitarnos con un bis y dejar claro que él era el cabeza de cartel, pero no de la tercera jornada, sino de todo el festival.

Una vez más, sacrifiqué (casi todo) el concierto de Flume por satisfacer mis necesidades. Aún así, llegué a disfrutar esa genialidad que el joven dj creó junto al soberbio Chet Faker, ‘Drop the Game’. Sólo por esa canción y el cierre con ‘Say It’ uno de los temas más aclamados de su segundo largo, si no el que más, mereció la pena acercarse a las gradas de la Caja Mágica, aunque al poco estuviéramos saliendo de nuevo para coger sitio en el escenario en el que aún olía al folk de la leyenda canadiense.

Cambiando completamente de tercio, era Two Door Cinema Club quienes se subirían al escenario nada más terminara Biffy Clyro. Llevaba años sin escuchar al grupo brítanico, pero el inicio con ‘Sleep Alone’ me demostró que el grupo ha compuesto una serie de himnos para pasárselo bien y no parar de botar en directo. Si bien el segundo largo me dejó algo frío en su momento, pues sonaba a más de lo mismo (seamos sinceros: el estilo de TDCC cansa.), el EP que sacaron me dejó un mejor sabor de boca, y disfruté cuando, por el ecuador del concierto, interpretaron ‘Changing of the Seasons’. Ojalá las canciones del inminente nuevo disco que presentaron sonarán mas como esa joya de canción, o al menos, como ‘Sun’, la mejor del segundo largo. El grupo tiene que dejar atrás esas estructuras repetitivas de ‘I Can Talk’ o ‘Something Good Can Work’, pues en directo casi suenan iguales. Aún así, el grupo es un acierto para los festivales y para el horario al que fueron programados. Mención especial además al batería, pues gran parte del peso del directo del grupo británico recae sobre él.

El festival se acababa, y los encargados de cerrarlo eran Capital Cities. Con versión de los Bee Gees, de Madonna y de Prince incluído, su concierto estaba marcado por la espera al himno Safe and Sound.

MadCool2016

El Mad Cool cerró una primera edición con una gran afluencia de gente y con un buen sabor de boca tras haber resuelto con soltura los primeros problemas de organización. El festival, claramente tiene margen de mejora, tal como intentar mejorar la cuestión del alojamiento cerca del recinto (una ardua tarea pero seguro de mejor solución que para su hermano mayor, al menos en antigüedad, el Dcode); o ampliar el horario del festival y así facilitar a la gente que pueda coger el primer metro de la madrugada. Pese a todo esto, el MadCool parece haber nacido para quedarse y crecer. Madrid lo necesitaba, y quién sabe si, en unos años, este festival no supera a BBK, FIB e incluso Primavera Sound.

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