Crónicas, Festivales

Los guitarrazos se adueñaron del sábado del SOS 2016

Tras la crónica de la jornada del viernes del festival SOS 4.8 2016, nos toca hablaros de la larga jornada del sábado, que comenzó de forma ligeramente problemática en los Aperitivos.

Kiko Veneno era sin duda el mayor atractivo de esa programación (junto Ángel Stanich, que cerraría al día siguiente el festival). Congregó a una grandísima cantidad de público, que se desplazó hasta la Fica a ver al sevillano. Festivaleros o simplemente seguidores del cantautor, bailaron los 4 temas que tocó, pues ante la perspectiva de tener que lidiar con un fallo de la organización, decidió marcharse tras tocar cuatro canciones. Amaral estaba probando sonido cuando Kiko Veneno se disponía a tocar una canción solo con la guitarra acústica, y al solaparse el sonido decidió tocar otra canción distinta. Como la situación no cambiaba, el músico, molesto, avisó de que iba a tocar la esperada ‘Volando voy’ y con las mismas se iba, que le daba igual si paraban la prueba de sonido. Esto obligó a la gente a recogerse antes de lo esperado, y al grupo siguiente, Modelo de Respuesta Polar, a saltar al escenario media hora antes de lo previsto.

Lo cual perjudicó a los que habíamos comido con prisas para llegar a ver a los valencianos, que irremediablemente nos perdimos medio concierto. Aun así, Borja Mompó y el resto de músicos dieron un concierto impecable, con un sonido intenso a la vez que delicado. Modelo de Respuesta Polar también llegó a Murcia con nuevo disco, pero no faltaron los tristes e intensos temas de ‘El cariño’, su anterior trabajo. Sin duda, cumplieron con su cometido en los Aperitivos SOS con una perfecta conjunción entre todos los instrumentos.

Tras esto, y de una forma cómica pero efectiva (mediante una cadena humana de los voluntarios), a las 16h fuimos desalojados para, media hora más tarde, poder entrar al recinto (ahora ya sólo si tenías tu pulserita). Una enérgica Iseo, ganadora del TalentoSOS nacional se subía 15 minutos más tarde al escenario, y nos mostraba un sonido que a veces recordaba a Courtney Barnett y otras veces a Russian Red. A pesar del buen rato y de que la forma de ser tan extrovertida nos incitaba a quedarnos, las necesidades volvían a asomar, y decidimos inaugurar los foodtrucks antes de que nos pillara Nudozurdo. Y aún así, un par de canciones de su setlist nos perdimos, mientras apurábamos nuestro almuerzo tardío con los primeros temas de The Purple Elephants sonando ya en el Jägermeister.

Los madrileños congregaron a un número discreto de gente, si bien tuvimos la mala suerte de tener a nuestro lado a un pequeño grupo que no nos explicábamos que necesidad había de que estuvieran allí. Dejando este aspecto aparte, musicalmente el trío sonó perfecto, y con un setlist extraño e improvisado (se vio perfectamente en alguna ocasión cómo decidían en el momento qué tema tocar), no defraudaron. Los temas de su genial primer álbum fueron coreados por una gran parte del público, como ‘Ha sido divertido’, ‘El hijo de Dios’ y, sobre todo, ‘Mil Espejos’. Ni rastro alguno de canciones de su disco mas reciente.

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Nudozurdo por Lola López

Los madrileños se fueron entre ovaciones, y nosotros partimos al Jägermusic a disfrutar de My Expansive Awareness, el primero de nuestros grupos imprescindibles que tocaban esta jornada. Los zaragozanos no defraudaron, en incluso sorprendieron por su directo tanto a los más fans (entre los cuales he de incluirme) como a los que fueron por mera curiosidad. Sacando su psicodelia del guion establecido y dándole una vuelta de tuerca a sus canciones, ‘I’m Dead’, ‘Up and Down’ y ‘Wake Me Up’ sonaron originales, pero sobre todo las geniales ‘Keep On Dancing’ y ‘Do you Wanna Be Rich?’ y el perfecto cierre con ‘We Are Stardust’ nos dejaron con ganas de más y flipando con la propuesta a medio camino entre la psicodelia y el space rock más garagero.

Sin ningún gran aliciente hasta la hora siguiente, cogimos fuerzas y energía y, alrededor de las 9 y media, cuando el grueso de los asistentes se dirigían hacia el escenario Estrella Levante al concierto de Amaral, algunos les siguieron. La voz de Eva Amaral inundó el recinto del festival murciano. Consiguieron que el público se lo pasara bien con un setlist muy cuidado y fresco, donde, si bien estaban presentando su nuevo disco, no faltaron los temas que todos conocemos (aunque no sepamos muy bien por qué) y no podemos resistir canturrear aunque eso nos quite indiepuntos de nuestro carné.

Sin embargo, otros decidimos disfrutar de Nueva Vulcano, de nuevo en el escenario Jägermusic. El grupo catalán comenzó potente con ‘El mirlo’, y sin dar tregua a sus canciones y sus guitarrazos, evitaron cualquier tipo de solape con el sonido del escenario grande. La gente estaba entregadísima a ellos, y había un número importante de personas que no habían se habían dejado llevar por la llamada de Amaral. Sin duda, el momento álgido del concierto fue cuando tocaron ‘Dulce y ácida’ (servidor tiene debilidad por esa canción) haciendo casi un medley con la coreadísima ‘Te debo un baile’. Además, por si fuera poco, y aunque no fuera el final del concierto, para demostrar el derroche de energía, continuaron con ‘El ataque’ y ‘Hemos hecho cosas’. Nueva Vulcano no tenía nada que envidiar a los grupos del escenario principal, ni siquiera por la cantidad de público.

Second es un grupo amado a la par que odiado, pero cuando juegan en casa se nota. En el SOS 4.8 desplegaron de nuevo sus hits pegadizos y coreables, invitando al escenario a Juan Antonio Ross, importante músico de Murcia y productor del último disco de los murcianos. Sin hacerse tan monótonos como en el Sansan, pero a la vez sin mostrar nada novedoso, pues llevan años haciendo lo mismo, coreamos desde el principio con ‘Atrévete’, hasta el final con ‘Rincón Exquisito’, y, para bien o para mal, comprendimos que Second es el grupo más aclamado de nuestra región.

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My Expansive Awareness por Lola López

Siguiendo con una sucesión intensa de conciertos y su alternancia entre los dos escenarios principales, la gente no perdió el tiempo en llenar el escenario Estrella Levante. Era el momento de The Libertines, cabeza de cartel de la jornada. El cuarteto británico liderado por Carl Barat (que parecía atar en corto a Pete Doherty durante más de la primera mitad del concierto) salió al escenario mientras sonaba ‘Diamond Dogs’ del difunto David Bowie, y empezó abusando de su último largo publicado el año pasado y sólo momentos como ‘Horror Show’ o ‘What Katie Did’ animaron el concierto. Fue otra genialidad como ‘Can’t Stand Me Now’ la que coincidió con el emborronamiento para un servidor y sus acompañantes de la noche, pues varios elementos se dedicaron a robar móviles a la gente, y no nos salvamos. Más allá de esto The Libertines seguían con su show, y al llegar a los bises todo se diluyó. Si bien es cierto que un concierto del grupo británico debe de estar marcado por la actitud que caracteriza a Doherty y compañía, la salida para los bises con un intento de ‘Twist and Shout’ sonó lamentable, y al final, cuando ya nos habíamos desconectado y nos estábamos yendo, la cosa pareció volver a su cauce y ‘Don’t Look Back Into the Sun’ sonó, al menos de lejos, bastante más correcta. Aún así, todo parecía ser un espejismo, pues les cortaron el sonido cuando decidieron seguir tocando tras dicha canción, y el grupo decidió salir, como buenos rockstars, tirándolo todo y perseguidos por parte del staff del escenario.

Cansados por un lado y desmotivados por cuestiones extramusicales por otro, nos vimos obligados a ignorar a Of Montreal y cogimos fuerzas para Triángulo de Amor Bizarro. Los gallegos, ante un triste número de público (para lo que se merecen) y además, frío, dieron un señor concierto, sin más tregua que cuando tocaron ‘Seguidores’ y enérgicos desde el principio con ‘Desmadre Estigio’ se dejaron la piel en su directo, como buenas ‘Estrellas Místicas’ y sus fuerzas nos follaron y nos hicieron corear (o más bien gritar) y soltar toda nuestra rabia con temas como ‘Euromaquia’ o ‘Barca Quemada’ y hasta el genial cierre con ‘De la Monarquía a la Crpitocracia’. Los gallegos sin duda fueron quienes salvaron el sábado con su genial directo, y dieron uno de los mejores conciertos del festival (si no el mejor de todos).

Sin fuerzas, hicimos el esfuerzo de acercarnos a Sau Poler, pero sin ningún aliciente que nos hiciera quedarnos, nos alegramos de ver a los integrantes de My Expansive Awareness entre el público y nos recogimos, y es que en parte eso es lo que caracteriza al SOS4.8: el buen rollo y la convivencia, la posibilidad de girarte y ver pasar a algunos de tus grupos favoritos disfrutando de los conciertos de otros grupos. El SOS estaba acabándose, pero aún quedaba una bala en la recamara. Ángel Stanich cerraba el festival en los aperitivos del domingo tarde.

Ya desde la prueba de sonido, nos agrupábamos en las primeras filas, viendo entre el público la misma proporción de cañas de Estrella como de cafés, y es que a las 16:30h de la tarde de un domingo postfestival, uno no sabe muy bien con qué regar un concierto. El vaquero Stanich y su maravillosa banda estuvieron cómodos en el escenario, en perfecta sintonía con todos los que se acercaron a verle (y es que pese a la hora, contaban con muchísimo público). Adornaron el setlist con una versión de Neil Young, y todos salimos de la Fica siendo Metralleta Joe.

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