Conciertos, Crónicas

Mucho, hijos de la noche; nosotros, instrumentos de las fieras

El pasado viernes uno de los grupos predilectos de El Final del Círculo (o al menos de este 50%) tomaron la 12&Medio, dentro del ciclo Microsonidos. Allí estuvimos, disfrutando de su pop cósmico y el rollo tecnofollaca que llevan los manchegos.

Fueron los locales Lücky Dückes (a los cuales por razones espacio temporales no pudimos llegar) e Inkeys los encargados de ir moviendo el ambiente. Estos últimos sonaban bien, las melodías daban tumbos entre el rock, el funky e incluso bases de hiphop, pero sonaban sólidas a menudo, salvo en las canciones en las que no era el bajista el encargado de las voces y en las que se decantaban por la lengua nacional. El inglés, el rock puro sin fusiones y la voz del bajista les sienta mejor a estos totaneros.

Salimos un momento a tomar el aire y dejar unas cosas en el transporte oficial del blog, y a la vuelta nos encontramos al grupo manchego en la puerta. No esperaba que un grupo al que he visto 3 veces, en la misma sala, con el cual he podido hablar de forma cercana (que cuarteto más majo) y que nos recuerda a mis acompañantes y a servidor me fuera a imponer tanto. Nuestras entrañas se debaten entre el putifaneo que sentimos por el grupo y el respeto por los artistas. Decidimos hacer caso a la mitad serena y entrar a la sala como si nada. Salvo porque ellos entraron justo detrás de nosotros y el aura de respeto se notaba.

Tras unas pocas canciones del grupo Inkeys que confirman lo más arriba comentado, se despiden y adelantamos posiciones. Martí y compañía salen al escenario para montar sus 4 sintetizadores (solo Ducal, el batería, se salva de usar un cachibache electrónico). Cuando Vic toca las primeras notas de ‘El león de tres cabezas’ para probar su piano empezamos a elucubrar sobre cual será el tema de apertura. Nuestras apuestas, encabezadas por dicho tema, fueron erróneas.

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Mucho por Lola López

El grupo manchego comenzó con ‘La primera luz del día’ temazo que mucha gente no tiene escuchada o que simplemente, no entiende por ser más distinta para el cuarteto. Eso que hace distinto al tema es lo que hace que en la sala se forme una atmósfera que te diche ‘Mucho está en el escenario’. No cabe duda, si alguien hubiera cometido el error de llegar tarde, o hubiera entrado por casualidad o error a la sala, hubiera sabido que grupo estaba tocando.

Tras ese genial tema de apertura, y para sorpresa de algunos, encadenan tres temas de su penúltimo disco, el ‘Apocalipsis’, incluidos ese himno que es ‘Más feliz sin televisión’. Y es que, hasta mitad del concierto, sólo tocaron una de ese disco que nos ha volado la cabeza a todos que es ‘Pidiendo en las puertas del infierno’, la preciosa y sutil ‘Los amantes no olvidan’. Todos nos miramos riendo cuando en ‘El lustroso alarido’ hace un llamamiento a que caiga el partido….popular, o nos alegramos a oír ese otro temazo que es ‘Motores’.

Es en la segunda mitad cuando avisan que están presentando “su ¿primer? disco” el anteriormente comentado. Con Sucumbe el universo, flipamos con el moog del bajista, Miguel, la letra y ese verso dedicado a Aznar nos puede (“tú, que ahora hablas catalán en la intimidad”) y el grupo se siente genial en el escenario: Ducal se marca un sólo de batería, y el resto del grupo lo flipa como nosotros. Sólo ‘Grupo revelación’ interrumpe las 7 canciones que tocan del último trabajo. Ese tema, recogido en un genial single (que contiene un bonus track en las plataformas digitales) tiene vocación de himno, y los asistentes a la sala lo demostramos: Todos cantamos y coreamos el ‘¿Os podríais ir todos a la mierda? Ni aun así aceptaréis que sois ratas negras.” con el brazo apuntando al techo.

Nos dejan esa genial balada cósmica que es Perro Negro SL, donde se ponen en la piel del ex ministro Wert y Martí, interactuando en todo momento con el público, avisa que nos dejan dos canciones, un ambiente de tecnofollaca y se van, pero que luego bajan al bis, ya si queremos decir lo de “otra, otra” es cosa nuestra. Ese ambiente tecnofollaca se llama Giorgio by Moroder y es de Daft Punk. Si bien los bises estaban cantados, los esperábamos ansiosos. Nuevas Ruinas y las ganas de bailar (imitando al bajista, Miguel, en el videoclip) son reales.

La canción más esperada por servidor, ‘Fue’, es la encargada de cerrar el concierto. Hace que hasta el propio Martí se venga arriba, salga de su cárcel de sintetizadores y cante entre los integrantes del grupo. La cercanía con el público, la familiaridad entre los 4 músicos y la letra demoledora de esta canción hace que queramos más, pero el grupo se despide (con bailes incluidos de Miguel, Martí e incluso Victor Cabezuelo) mientras suenan Los Cazafantasmas y el público corea el estribillo. Nos quedamos esperando a que bajen, comentamos un par de cosas Martí y, aunque nos hubiera gustado hacer lo propio con Miguel y Ducal, no bajan del backstage y decidimos irnos, con el gusto de haber disfrutado una vez más de este grupo tan especial.

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